08|5|2022

Clásico PRO versión 2022: tensión entre el porteñismo e intendentes bonaerenses

24 de enero de 2022

24 de enero de 2022

Ambos campamentos hacen su juego para encumbrar al próximo candidato a gobernador. Nombres e internas en la largada hacia 2023. La sombra de Macri, siempre.

Las tensiones entre los líderes porteños y los bonaerenses del PRO se reavivan en la disputa por determinar quiénes toman las decisiones, quiénes diagraman la próxima estrategia de campaña, quiénes arman las listas... en definitiva quiénes ejercen el poder en una alianza que se entusiasma con volver nuevamente al gobierno, después de haber perdido tras cuatro años de políticas antipopulares con Mauricio Macri sentado en el sillón de Rivadavia. De un lado está Horacio Rodríguez Larreta, el principal candidato presidencial del PRO, que ya eligió e insiste con encumbrar a Diego Santilli como el próximo gobernador de Buenos Aires, y del otro, los intendentes del partido amarillo, que reconocen la construcción de su liderazgo nacional, pero ponen cada vez más en duda la eficacia de su proyecto y la capacidad del flamante diputado nacional de ganar una elección ejecutiva ante un peronismo que casi les da vuelta una elección. Creen que uno de ellos, verdaderos dueños de los votos, tiene que ser quien enfrente al gobernador Axel Kicillof, que ya camina pensando en la reelección.

 

Las diferencias internas en el partido amarillo, a propósito del triunfo acotado en 2021, ratificó las múltiples candidaturas para el próximo año: Santilli inició este viernes en Mar del Plata una gira por toda la provincia de Buenos Aires como parte del lanzamiento informal de su postulación; como adelantó Letra P, los intendentes Néstor Grindetti y Julio Garro cerraron días atrás un acuerdo político para ampliar sus márgenes de influencia más allá de las secciones electorales que controlan, la Tercera y la Octava, y propusieron la provincialización de la agrupación Hacemos con intenciones de darle volumen a la idea de llevar a un jefe comunal a competir por la gobernación en 2023.

 

El lanusense ya había iniciado este proyecto al sumar a Guillermo Viñuales en Lomas de Zamora y Mario Kanashiro en Florencio Varela, y el platense al levantar a Leandro Rojas en Ensenada y Jorge Marc Llanos en Berisso. Cristian Ritondo es la tercera figura con posibilidades de entrar en la pelea final. Tiene intenciones y cada tanto apuesta a los actos tradicionales de baja convocatoria para mostrar que está en carrera, pero sabe que su principal capital político está en el respaldo explícito que tiene de María Eugenia Vidal -golpeada por el escándalo de la mesa judicial- y un grupo de legisladores y legisladoras bonaerenses que aún le responden.

 

Unida por el rechazo al kirchnerismo y por ser conscientes que no hay una tercera opción con posibilidades de ganar una elección –“cualquiera que hoy saque los pies del plato desaparece”, dijo Macri hace unos días-, resuelven aquellas tensiones como pueden y, esta vez, casi como un déjà vu de mediados de 2020, vuelve cada uno a su grupo de origen para dar pelea desde ahí. A futuro, lo lógico sería que emerja un candidato del PRO para enfrentar en internas al radicalismo, los libertarios y/o los peronistas inorgánicos, pero, como están hoy las cosas, algunos dirigentes de peso reconocen que no descartan más de una boleta amarilla en 2023. 

 

Acaso atento a esto, Rodríguez Larreta se adelantó y armó una mesa política nacional, que tiene a sus incondicionales Santili y Agustín Forchieri a la cabeza en la provincia de Buenos Aires, y a los asesores de comunicación e imagen que los acompañaron el año pasado. Si bien aseguran que ya cuentan con el respaldo de jefes comunales como Diego Valenzuela (Tres de Febrero), Manuel Passaglia (San Nicolás) y el olavarriense Ezequiel Galli, quien adelantó a Letra P cómo jugará sus cartas para 2023, ninguno es parte de esa mesa, lo que molestó a otros intendentes, que se sintieron excluidos del proyecto federal.

 

El argumento de la queja está puesto en que gobiernan 17 distritos en la provincia, que consideran claves para rediseñar la nueva estrategia electoral, después de haber sostenido, dicen, el triunfo de las primarias a las generales gracias a ellos y el diseño que hicieron de la campaña y la fiscalización. La respuesta porteña es que recién se inicia el camino hacia los comicios ejecutivos del año próximo, y que ya habrá tiempo de ampliar aquella mesa. Lo cierto es que tampoco están dispuestos a ceder el lugar que reservaron para el Colorado. “Vamos a fondo con su candidatura, no hay vuelta atrás”, dijo una destacada fuente de la Ciudad de Buenos Aires que se suma a una regla que suelen repetir con frecuencia: “Lo que no podamos hacer este año, para el 2023 va a ser tarde”. Y en eso parece que ninguno pierde el tiempo. El alcalde porteño y su ministro de Gobierno, Jorge Macri, planean una fotografía política con otros dirigentes esta semana y los jefes comunales, buscarle papeles a la agrupación Hacemos para transformarla en un partido que se ubique entre los demás socios de la alianza.