02|12|2021

Pobreza 2021: una foto previa a las PASO y una película de terror

30 de septiembre de 2021

30 de septiembre de 2021

El INDEC publica los datos de un primer semestre marcado por la alta inflación, la segunda ola de Covid y los reclamos a Guzmán por haber pisado el gasto.

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) publica este jueves un fotograma que ya queda viejo: los índices de pobreza e indigencia del primer semestre de 2021. Son datos cruzados por los peores efectos económicos de la segunda ola de covid, que ya quedó atrás: la tanda de restricciones de movilidad de abril y mayo, que afectó los ingresos ya deteriorados de la población informal y cuentapropista, y los indicadores de inflación más altos del año. La película es aún más complicada y preocupante: la pobreza se mantendrá en valores similares o un poco inferiores a los de diciembre de 2020 y por encima de los niveles del primer semestre de ese año. Además, seguiría por encima del 40% de la población. Para el oficialismo, la falta de respuestas contundentes a las necesidades elementales -no solo monetarias- explicó la derrota en las primarias.

 

El análisis elemental -faltó plata en el bolsillo- tiene niveles de complejidad más interesantes. Lo dijo Juan Zabaleta, el ministro de Desarrollo Social, en el búnker oficialista, ese mismo domingo 12 de septiembre en el que los resultados de la votación mostraban una derrota contundente en el país y una pérdida de votos muy importante en el conurbano: "No fueron a votar; hay que ir a buscar esos votos". El cristinismo hace una lectura similar: vincula el crecimiento de la izquierda -también, de la derecha- y la abstención en barrios populares con la falta de respuestas del Gobierno ante el deterioro de las condiciones de vida.

 

Los dos investigadores que mejor estiman los niveles de pobreza en base a los datos oficiales, Martín González Rozada (UTDT) y Leopoldo Tornarolli (Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales -CEDLAS- de la Universidad Nacional de La Plata) proyectaron que el índice del INDEC estará levemente por debajo del 42% anual de diciembre de 2020. La pobreza habría acelerado en el segundo trimestre del año, porque las restricciones a la movilidad impactan con más fuerza en los sectores informales. El estancamiento de la actividad económica del segundo trimestre afectó, sobre todo, a quienes tienen un trabajo no registrado. Este sector de la población sufre un doble deterioro: está integrado por quienes dejan de trabajar durante los encierros y quienes tienen ingresos que corren muy por detrás de la inflación. Según el Índice de Salarios del INDEC, las remuneraciones de quienes tienen un empleo registrado aumentaron 25% en el primer semestre, pero las de los y las informales, 13,8%.

 

Un trabajo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Universidad de San Martín (UNSAM) que publicó Eldiarioar da cuenta de que el 70% de las familias se endeudó para pagar gastos cotidianos, como la compra de alimentos o de remedios. La encuesta, de 5.200 casos, se hizo entre marzo y junio. Allí se muestra que los hogares recurrieron al endeudamiento estatal (distintos programas de créditos a tasa 0 o subsidiada) o a la deuda intrafamiliar para cubrir el alquiler, la medicina prepaga o el resumen de tarjeta de crédito. Es lo que los analistas denominaron "deudas de empobrecimiento", que no mejoran la calidad de vida. El Observatorio de la Deuda Social de la UCA y la Defensoría del Pueblo porteña, en otro informe reciente, estimaron que el 22% de los hogares urbanos del país se encuentra en situación de "inseguridad alimentaria". En el conurbano bonaerense, ese porcentaje de familias con dificultades para cubrir la canasta de alimentos escala al 27,6%. "No se pudo llegar a todos los sectores de la misma manera", admitió Martín Guzmán, la semana pasada, en una entrevista con AM 750. En esa misma charla con Víctor Hugo Morales, el ministro de Economía recibió preguntas de oyentes que manifestaban su preocupación por los precios de los alimentos.

 

Hubo una batería de medidas, como la ampliación de la tarjeta Alimentar -en mayo- y el aumento por goteo de los planes Potenciar Trabajo, hasta los 1,1 millón de personas beneficiarias, que quedaron cortas. Y un reclamo que blanqueó la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner sobre la modorra del gasto público. "Siempre le planteé al Presidente lo que para mí constituía una delicada situación social y que se traducía, entre otras cosas, en atraso salarial, descontrol de precios -especialmente en alimentos y remedios- y falta de trabajo, sin desconocer, obviamente, el impacto de las dos pandemias", escribió en su última carta. "Señalé que creía que se estaba llevando a cabo una política de ajuste fiscal equivocada que estaba impactando negativamente en la actividad económica", añadió y reclamó: "Confío, sinceramente, que con la misma fuerza y convicción que enfrentó la pandemia, el Presidente no solamente va a relanzar su gobierno, sino que se va a sentar con su Ministro de Economía para mirar los números del presupuesto", que marcaban una estimación del déficit de 4,5% del PBI para todo 2021, contra un casi equilibrio fiscal registrado en el primer semestre.

 

La reacción se notará, quizás, en los indicadores de la segunda mitad del año: el Gobierno busca, con planes focalizados, dar respuesta a esos sectores postergados. Incentivos para registrar el empleo doméstico -el más deteriorado por la pandemia y que afecta, sobre todo, a las mujeres-, mejoras en el Salario Mínimo Vital y Móvil -que aumentan los ingresos de familias que cobran planes sociales- y compatibilización de planes con empleo están en la agenda inmediata. Guzmán sabe que transita por una cornisa: todo ese gasto adicional puede cebar la inflación, en un contexto de baja demanda de pesos y con fallas en los controles de precios en comercios de cercanía.