26|11|2021

El peronismo de Entre Ríos se resigna rumbo al 14N y ya teme por 2023

25 de septiembre de 2021

25 de septiembre de 2021

El PJ considera irreversible la derrota de las PASO. No al dedazo y elogio de la interna para espantar el fantasma de perder el poder en la provincia.

Las elecciones en Entre Ríos resultaron peor de lo pensado para el peronismo. Pasó de la expectativa de perder por diez puntos a manos de Juntos por Entre Ríos (JxER) a una derrota en la que el Frente de Todos quedó a una distancia de 22 puntos: 50 a 28. Irreversible, según coinciden en ambos campamentos.

 

El gobierno provincial se llamó a silencio. Ante la consulta periodística sobre cambios en el gabinete local, Gustavo Bordet solo atinó a negarlos “por el momento". "Sí los va a haber a fin de año, como ya lo hemos hecho”, añadió, en referencia a 2017, cuando el peronismo también venía de perder las elecciones de medio término por 15 puntos.

 

El resultado de hace dos semanas impactó en el seno del oficialismo, que lleva como candidato en primer término a Enrique Cresto, uno de los anotados para la sucesión de Bordet. ¿El intendente de Concordia y titular del Ente de Obras Hídricas de Saneamiento (Enosha) quedó afuera de esa carrera? En su entorno repiten que no. Lo han escuchado decir que la derrota fue de todos y todas.

 

En el peronismo repasan uno por uno los resultados en los departamentos gobernados por quienes se anotan para 2023: los intendentes de Paraná y Gualeguaychú, Adán Bahl y Martín Piaggio, y la vicegobernadora Laura Stratta, que es de Victoria. En todos los casos, perdió el Frente de Todos, aunque con diferentes porcentajes. En Paraná, por 24 puntos. En Gualeguaychú, por 30. En Victoria, por 15 y en Concordia, la meca del justicialismo, por diez. Cresto solo pudo decir que en esa ciudad, su ciudad, le sacó unos votos de ventaja en el mano a mano a Rogelio Frigerio, aunque el FdT quedó diez puntos abajo en el departamento. La política son resultados, pero también interpretaciones.

 

Cresto pretende, ahora, municipalizar las elecciones. Es decir, que cada jefe comunal ponga la estructura a trabajar al tope de su capacidad y, así, tratar de acortar la diferencia. En su caso, no perdió tiempo. Al otro día de la derrota, fue a la sede del PJ en su ciudad, donde le habló a la militancia. Se declaró allí al partido en “estado de asamblea”. “Acá, el que mejor quede parado en su territorio, puede ser el que mejor quede para 2023”, le dijo un operador a Letra P. Se habla más del partido por la gobernación en 2023 que de las generales del 14 de noviembre. Mientras tanto, Bordet no ha dicho una sola palabra.

 

Internas

Las voces que empezaron a surgir en el seno del peronismo tienen un libreto al que se vuelve ante cada derrota de medio término: la necesidad de resolver las candidaturas a través de internas. En este caso es peor, porque la imagen que le devolvió el espejo de Juntos por Entre Ríos fue una competencia entre Frigerio y el radical Pedro Galimberti que se convirtió en lo más atractivo de todo el proceso electoral.

 

El intendente de Chajarí movilizó a buena parte de sus pares y la dirigencia de la UCR refractaria al exministro, y se terminó quedando con el expectante tercer lugar de la lista para el 14 de noviembre, que tiene todas las chances de coronar con una banca en Diputados. “No hay vueltas, las internas movilizan, el dedo es la más fácil, pero no va más”, se convenció ante Letra P un experimentado peronista que tiene ya varias campañas.

 

El peronismo cumplirá 20 años en el poder de manera ininterrumpida en 2023. La crítica a la clase política en un marco general y las dos décadas de un hombre del PJ en el sillón de Urquiza exige al partido gobernante de un esfuerzo. Su dirigencia empieza a ver que se torna inevitable dirimir los liderazgos en una interna ante un candidato taquillero como Frigerio, a quien vieron cómo los medios de Buenos Aires le dedicaron el fin de semana pasado las principales páginas de la sección Política.

 

El riesgo cierto de perder la provincia gana terreno en cualquier conversación entre peronistas en estos días. “Si no vamos a internas y movilizamos, en 2023 perdemos el gobierno”, esa es la certeza que empezó off the record y hay quienes ya empiezan a decir públicamente. “Cuando nosotros fuimos a elecciones en 2019 tuvimos siete precandidatos y nos impusimos. Fue muy positivo. En la general, le ganamos a Sergio Varisco con más del 45 por ciento y creo que nos fortaleció el hecho de haber pasado por internas en las PASO”, subrayó Bahl, sin entrar en polémicas, pero para sumarse al operativo clamor contra el dedazo.

 

Por ahora, al justicialismo solo le queda agachar la cabeza y salir a buscar los votos que el 12 de septiembre no fueron a las urnas. En JxER es tal el optimismo que hasta se entusiasman con quedarse con cuatro de las cinco bancas en juego para la Cámara de Diputados.