18|5|2021

Bahl busca la onda verde para volver intacto a la Casa Gris

01 de mayo de 2021

01 de mayo de 2021

El intendente de Paraná busca resolver un conflicto con ambientalistas para mejorar su perfil y regresar al Ejecutivo provincial, esta vez como gobernador. 

Con el objetivo de mejorar su perfil de cara a 2023, el intendente de Paraná, Adán Bahl, busca sortear un conflicto con ambientalistas de su ciudad para allanar su camino hacia la gobernación de Entre Ríos, la que frecuentó durante cuatro años como vice y a donde pretende regresar pero, esta vez, para sentarse en el sillón que hoy ocupa Gustavo Bordet.  

 

En las últimas semanas, el jefe comunal se convirtió en el centro de las críticas de un grupo ambientalistas y de diferentes organizaciones sociales que se oponen a la tala de árboles para ensanchar el Bulevar Racedo, obra que cuenta con una inversión de 95 millones de pesos. Para el intendente, ese proyecto se convirtió no solo en un problema de gestión, sino, también, en un embrollo político en una provincia fuertemente identificada con la lucha en defensa del ambiente. Por eso, deberá resolver ese conflicto con el menor costo posible para mantener en buena forma su condición de candidato competitivo en 2023.

 

La primera reacción de la Municipalidad, el día que debía empezar a sacar los árboles, fue llevar a trabajadores de la UOCRA como barrera de contención ante la manifestación de los ambientalistas que ya se había instalado en el lugar. El hecho terminó con la intervención de la Policía. 

 

El Municipio ya había logrado un fallo favorable de la Justicia para avanzar con la obra, en el sudoeste de la capital entrerriana. La tensión hizo que el Intendente decidiera modificar el proyecto para respetar la fisonomía del lugar y la reimplantación de árboles, pero el colectivo ambientalista la rechazó. No obstante, la obra se reinició con una puesta de vallas en toda la zona.

 

Las organizaciones sociales, ambientalistas, de derechos humanos y referentes del movimiento feminista firmaron una nota dirigida a Bahl para pedirle que desista de la demanda iniciada contra las y los manifestantes con el fin de reclamar una suma indemnizatoria de más de 12 millones de pesos “por gastos improductivos por la paralización de la obra” que pedía la empresa a cargo de los trabajos, Demartín e Hijos SRL. El texto lleva las firmas de Madres de Plaza de Mayo, la Corriente contra la Represión Policial (Correpi) y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), entre otras organizaciones. El proyecto también cuenta con el rechazo de la paranaense Soledad Cantero, jefa de Gabinete del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Nación que encabeza Juan Cabandié.

 

Tiempo de revancha

Bahl comenzó su carrera política en el sector público en la municipalidad que hoy conduce, pero su principal desempeño fue en una oficina en la Casa Gris. En 2007, el entonces gobernador Sergio Urribarri le ofreció ser el ministro de Gobierno, Justicia, Educación Obras y Servicios Públicos. Durante los ocho años que ocupó ese cargo estratégico, Bahl supo construir un buen vínculo con los empresarios. En época de vacas gordas, los zares de la construcción fueron los galanes de la política y el paranaense les abría la puerta del despacho de Urribarri. 

 

Cuando fue superministro también estuvo a cargo de la Policía, a la que recurrió ahora como intendente para convocar a un número importante de retirados para controlar el acceso al Palacio Municipal y a las dependencias del gobierno. En 2014 sorteó una crisis en el seno de la fuerza, cuando agentes de Concordia tomaron la Departamental en los calientes días de ese diciembre.

 

En 2015, Bahl quiso ser gobernador y Urribarri dejó que sus aspiraciones se proparan en el territorio entrerriano. La anunciada gran interna del PJ no ocurrió. Sobre el filo, el entonces mandatario y dueño de la pelota finiquitó la disputa de un plumazo. Bajó a su ministro y lo puso como compañero de fórmula del entonces intendente de Concordia: Bordet.

 

Bahl debió conformarse con la vicegobernación. A partir de allí, nunca sintonizó con Bordet. En los cuatro años como vicegobernador cuesta encontrarle alguna declaraciones de apoyo al gobernador. Fueron años de notable frialdad. Cuando Bordet había decidido buscar la reelección en 2019, Bahl estuvo hasta último momento amagando con pelear la interna. Finalmente, descartó esa idea y decidió jugar por la intendencia de Paraná. "De política habla con Urribarri", contaron a Letra P desde el entorno del paranaense.  

 

Su gestión en Paraná comenzó con el pie izquierdo respecto de la política nacional. En febrero de 2019, Alberto Fernández había llegado a la provincia como lobista de Cristina Kirchner en plan de negociar “la unidad” del peronismo entrerriano. Bahl no lo quiso recibir. Por ese entonces, las encuestas mostraban que Mauricio Macri podía ser reelecto. Ese desplante lo dejó en off side cuando Fernández asumió la Presidencia.

 

Lanzado a construir puentes con la Casa Rosada, el primer intento fue a través de dirigentes locales de La Cámpora, pero no pasó de conseguir reuniones con funcionarios de segunda línea. Encontró en el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, un enlace que le dio resultado. Ese vínculo le dio espacio en actos con funcionarios nacionales y pudo sumar fotos en su álbum con ministros del gabinete nacional. En este plano, corre en desventaja con Enrique Cresto, director del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (Enohsa) y también aspirante a suceder a Bordet.