26|10|2021

Intendentes K del GBA: incomodidad, equilibrismo y reclamo de campaña

16 de septiembre de 2021

16 de septiembre de 2021

Agitan la unidad en medio del terremoto, con apoyo a ambos sectores. Piden volver a la calle a juntar votos. Tuitazo cocinado por chat en medio del incendio.

En medio de la crisis que pone al borde de la ruptura a la coalición de gobierno, intendentes e intendantas cercanos al kirchnerismo duro se montan al mensaje de la unidad y hacen equilibrio entre el albertismo y el cristinismo; sienten la incomodidad de una situación que no le conviene a nadie y plantean la necesidad de volver al territorio a hacer campaña. Los desvela revertir –o al menos atemperar la derrota– el resultado de las PASO en sus bastiones. Su rol por estas horas es descomprimir. Hablan con representantes de ambos bandos ubicado sne la cima del poder. Tributan a reencauzar una situación que parece haber terminado de desmadrarse este jueves, con el mensaje del presidente Alberto Fernández, en el que planteó que manda él. Como sea, en las jefaturas comunales insisten en que sin la ayuda de la nación y de la provincia gobernada por el más fiel representante de CFK, Axel Kicillof, no se puede.

 

No todos los jefes y jefas comunales del conurbano bonaerense tomaron la misma postura ante la crisis. Un grupo minúsculo decidió apoyar sin medias tintas al Presidente. Un sector más grande, integrado mayoritariamente por dirigentes de la Tercera sección y acompañados por un puñado de la Primera, acordó una comunicación por redes sociales que buscó calmar las aguas, haciendo equilibrio entre los contendientes.

 

El mensaje mayoritario fue el impulsado desde el sur del conurbano luego de la reunión que las jefaturas distritales mantuvieron con el gobernador en La Plata. Lo acordaron a través del chat que comparten. “Intendentes/as del Frente de Todos de la 3era sección redoblaremos los esfuerzos. Escuchamos el mensaje que nos dio el pueblo. Poner los cargos del ejecutivo nacional y provincial en manos de Alberto Fernández y Axel Kicillof es fortalecerlos para que tomen las mejores decisiones”, publicaron al unísono.

 

A la iniciativa se acopló un puñado de dirigentes del norte del GBA. Lo mismo publicaron Lucas Ghi (Morón), Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas) -quién previamente había estado reunido con la gobernadora de Santa Cruz, Alicia Kirchner- y Damián Selci (Hurlingham).

 

La avanzada intendentista en la noche del miércoles intentó funcionar como una válvula de escape, que descomprimiera el desmadre. No jugaron para AF, pero tampoco lo desautorizaron, e intentaron que la movida cristinista fuera vista como una señal de respaldo para la toma de decisiones y no como un apriete.

 

“Para los intendentes es incómodo, todos tenían la cabeza en modo gestión y electoral y esto genera incertidumbre”, afirma a Letra P un funcionario de un importante municipio de la Tercera, para quien la situación puso a todos en una situación “muy compleja”.

 

Todas las fuentes consultadas por este medio señalaron que las jefaturas comunales hablan por estas horas tanto con referentes del gobierno nacional como del cristinismo. “No le conviene a nadie que esto explote”, dice un intendente del conurbano norte.

 

A muchos, la crisis los agarró desprevenidos. Referentes de la Tercera aluden al almuerzo que el Presidente encabezó el martes en Almirante Brown, del que participó una decena de intendentes y donde también estuvieron Sergio Massa, Máximo Kirchner y Santiago Cafiero, entre otros. El tema excluyente fue cómo encauzar la campaña. “A las dos horas hacen la reunión con Cristina (Kirchner) y al día siguiente estalla todo”, rememora, todavía sorprendido, uno de los invitados al cónclave.

 

“Cuando hablás con el gobierno te piden apoyo; cuando hablás con el kirchnerismo te piden moderación”, cuenta a Letra P un referente distrital y razona: “¿Quién se va a jugar en esta? Si esto vuela por el aire perdemos todos”.

 

Por eso, en medio del terremoto, en los territorios están pensando en la elección del 14 de noviembre, en qué estrategia poner en marcha para salir a buscar los votos que les permita dar vuelta la elección o, al menos, atemperar la derrota. Les preocupa, además, sus pagos chicos, donde las dos versiones de Juntos pintaron de amarillo y morado gran parte del mapa.

 

Insisten en que necesitan herramientas de ambos gobiernos, del nacional y del provincial. Es lo que le plantearon el martes a Fernández y el miércoles Kicillof. Con esas herramientas saldrán a dar la batalla, “pero hasta que no se solucione el problema nacional no podemos avanzar”, dice, con fastidio, un jefe comunal.

 

Albertismo

En otra sintonía estuvieron un grupo de intendentes más afines al Presidente. Julio Zamora (Tigre), Alberto Descalzo (Ituzaingó), Fernando Moreira (San Martín) y Fernando Gray (Esteban Echeverría) apoyaron fuerte a Fernández. Cada uno con su estilo manifestó el respaldo al primer mandatario en medio de la embestida.

 

Otro caso es el de Gustavo Menéndez, intendente de Merlo, que buscó un equilibro y al mismo tiempo apoyó al Presidente y justificó el accionar de los funcionarios kirchneristas. Pese a que el Movimiento Evita jugó fuerte, incluso impulsando una mavilización que luego suspendió a pedido de Fernández, la única intendenta que los representa, Mariel Fernández (Moreno), pidió “no renunciar a la unidad”, pero no hizo referencia ni al Presidente ni a la vice. Ni Mario Ishii, de José C. Paz (que almorzó con Fernández mientras se desataba la ola de renuncias), ni Ariel Sujarchuk, intendente de Escobar, se manifestaron públicamente.