24|10|2021

Sin reelección pero con banca, Austin y Cassinerio labran su futuro en Córdoba

23 de agosto de 2021

23 de agosto de 2021

Ambos terminan sus mandatos el 10 de diciembre y quedaron afuera de las listas. Serán figuras claves en las campañas de JxC y de HxC con miras a 2023.

La provincia de Córdoba pone nueve bancas de Diputados en las elecciones legislativas de este año. Los diputados cordobeses Paulo Cassinerio (Córdoba Federal), Diego Mestre (UCR), Gabriel Frizza (PRO) y la diputada Brenda Austin (UCR), abandonarán el Congreso el 10 de diciembre, más allá de lo que suceda en las elecciones. Sin embargo, dos de ellos se convertirán en figuras clave de un proceso electoral que culminará en 2023. Se trata de Cassinerio y Austin, quienes se pusieron al frente de las campañas de las dos principales fuerzas políticas de la provincia mediterránea: Hacemos por Córdoba (HxC) y Juntos por el Cambio  (JxC). Por su parte, la diputada Alejandra Vigo (HxC) buscará dar el salto al Senado, y Claudia Márquez (HxC), Soledad Carrizo (UCR), Héctor Baldassi (PRO) y Pablo Carro (FdT) intentarán retener su escaño en la Cámara baja.

 

El armado electoral para las elecciones de medio término es, quizás, la razón principal por la que Cassinerio no terminó formando parte de las listas de HxC. Con Vigo y Natalia De la Sota encabezando ambos tramos de la boleta, resultaba imposible pensar en un hombre del mismo distrito ocupando alguno de los primeros espacios de la nómina. “Más atrás no tenía sentido, porque la tracción electoral ya estaba impulsada por Alejandra y Natalia”, explican a Letra P desde el armado del peronismo cordobés.  

 

De todos modos, el legislador tiene un lugar central en la organización capitalina ya que está al frente de la campaña en la Ciudad de Córdoba, que por primera vez desde el regreso democrático enfrentará el proceso ocupando la conducción del distrito que contiene al 40% del padrón total provincial. 

 

No es la primera vez que ocupa un rol importante en el armado de la campaña. En el 2019 se hizo cargo de la dirección de la jefatura de campaña que catapultó a Martín Llaryora a la intendencia capitalina, y también estuvo a cargo del proceso que le permitió a Juan Schiaretti ganar la reelección. Luego repitió responsabilidades cuando intentó poner en valor la boleta corta con la que HxC logró una banca, la que ocupa Carlos Gutierrez, sin colgarse de ninguna de la figuras que peleaban por la Presidencia.

 

Su militancia comenzó en la populosa seccional décima de la capital, pero lentamente fue ganando terreno en la estructura. Se define como un “hombre del proyecto” y no deja que sus aspiraciones personales interfieran en los planes que, con el visto bueno del gobernador, le depara el futuro.

 

Apenas tenía 23 años cuando fue designado como coordinador del Programa Volver al Trabajo, en el año 2002. Estuvo a cargo el Programa Joven durante el segundo Gobierno de José Manuel de la Sota, entre 2005 y 2007, y diez años después, Schiaretti lo designó como titular de la Agencia Córdoba Joven, desde donde dio el salto hacia la Cámara baja.

 

Cultor de un perfil bajo, de esos que no asoman la cabeza salvo casos de estricta necesidad, Cassinerio vuelve a ser el nexo entre la militancia capitalina y el armado estratégico de la mesa política del peronismo. En su cabeza se proyecta una campaña en la que los cordobeses tendrán la posibilidad de brindarle al gobernador las herramientas legislativas para seguir “defendiendo los intereses de Córdoba” y sabe que, en esa cruzada por romper la grieta nacionalizada, las protagonistas son las candidatas y los candidatos del espacio.

 

Su teléfono suena todo el día. Sepultada la posibilidad de continuar en un cargo legislativo, su futuro está indefectiblemente en un cargo de ejecución que, a diferencia de lo que podría haber sucedido a lo largo de toda su vida como militante, esta vez tiene posibilidades concretas de hacerse efectivo tanto en la estructura provincial como en la municipal capitalina. Eso no le quita el sueño. Al fin y al cabo, estará donde el proyecto, y Schiaretti, lo requieran.

 

Austin y la reconstrucción del radicalismo

Cuando en el medio de la batalla interna por el armado de JxC, Brenda Austin quedó marginada de las listas, no fueron pocos los sectores que empezaron a lamentar, pública y anticipadamente, su alejamiento del Congreso. Sin embargo, su figura se hace fuerte en la campaña de JxC y su principal objetivo será reconstruir el radicalismo de cara a 2023.

 

De infancia chubutense y militancia universitaria cordobesa, Austin fue una de las protagonistas más relevantes del radicalismo nacional en algunos de los debates más importantes de los últimos años. La discusión por el aborto aparece como un caso testigo. Tuvo una destacada tarea como Secretaria de Educación municipal durante la primera gestión de Ramón Mestre, desde donde impulsó una de las políticas más renombradas de aquella etapa del radicalismo al mando político de la capital: la creación de los Parques Educativos.

 

Dejó ese cargo en 2016 para hacerse cargo de la banca que había quedado vacante a partir del fallecimiento de Gerardo Bellocq, poniendo en valor la candidatura que, quizás sin demasiada expectativa, había asumido en representación de rama universitaria en el año 2013. Al asumir tenía 35 años y rápidamente comenzó a ganarse el respeto de sus pares a partir de una formación y vocación por el trabajo que aún hoy es destacado por oficialistas y opositores.

 

Convidada a formar parte de los dos armados más grandes al interior de JxC, Austin decidió quedarse en el lugar en el que se congrega la conducción partidaria radical y su propio núcleo de militancia al interior del partido, el mestrismo.

 

En la actualidad, es una de las cabezas del armado de campaña de la lista que lideran Mario Negri y Gustavo Santos. Con un posible futuro en la representación opositora dentro del Ente Regulador de Servicios Públicos (ERSeP) se prepara para dos años en los que, alejada del protagonismo parlamentario, se convertirá en una pieza clave en la reconstrucción de la UCR provincial. Desafío que comparte con su compañero de bloque que también dejará el Congreso en diciembre, el flamante presidente de Comité Capital de la UCR cordobesa, Diego Mestre.

 

Si bien Cassinerio y Austin ya no será parte de la discusión parlamentaria a partir del 10 de diciembre, ambos ocupan roles claves en el armado de la campaña dentro de cada uno de sus espacios políticos con un objetivo muy claro: los comicios de 2023.