22|11|2021

10 de agosto de 2021

10 de agosto de 2021

Miembro de la aristocracia peronista, vuelve al Ejecutivo. Defensa, otra ventanilla de la diplomacia. ¿Será un alfil de Cristina? Brasil, decime qué se siente.

Sus compañeros de militancia en el peronismo revolucionario de los años 1970 lo llamaban "El Canciller" por sus modos diplomáticos y por un conocimiento de la política internacional que ya despuntaba y que lo llevaría, de hecho, al principal despacho del Palacio San Martín entre 2005 y 2010, primero con Néstor Kirchner y luego con Cristina Fernández. Su salto del Senado al Ministerio de Defensa en reemplazo de Agustín Rossi devuelve hoy a Jorge Taiana a la función ejecutiva en una cartera que, si bien no involucra el control de las relaciones externas del país, resulta clave para la coordinación militar con los vecinos y con potencias extrarregionales. Con él, la vicepresidenta mantiene a un funcionario afín en esa cartera pesada y suma la mirada de un hombre experimentado en las relaciones internacionales.

 

El suyo o el de Jorge Argüello habrían sido nombres naturales para ocupar la Cancillería en el gobierno del Frente de Todos, pero ambas posibilidades resultaron inviables. En el primer caso, porque Alberto Fernández no quiso entregarle a un hombre cercano a la vice una posición tan crucial para el inicio de una administración que debía trabar una relación constructiva nada menos que con Donald Trump en el esfuerzo de renegociar una deuda impagable; en el segundo, porque la propia Cristina hizo pesar viejas reyertas.

 

Si bien con el nombramiento de Taiana la exmandataria acerca al gabinete otro nombre que le resulta propio, no puede decirse que el nuevo ministro vaya a ser un instrumento suyo para meter mano en la política internacional del país.

 

Portador de un apellido perteneciente a la aristocracia del peronismo y arquitecto, como vicecanciller, del no al ALCA en 2005, de hecho Taiana se fue del gobierno en 2010 después de un tenso enfrentamiento con la entonces presidenta, quien le había reclamado de mal modo que fuera leal "como Amado" Boudou. Eso que fue tomado a pecho por un hombre que pasó siete años preso, desde 1975 –cuando Isabel Perón aún se sentaba en el sillón de Rivadavia– hasta 1982, justamente por no haber cedido en sus convicciones.

 

"Puede decirse que Jorge tiene un pensamiento afín al de Cristina en política internacional", dijo en diálogo con Letra P una fuente que conoce a ambos en profundidad. Ese ideario es marcadamente latinoamericanista, respetuoso de la relación con Estados Unidos, celoso de la autonomía del país y, en lo que respecta a Rusia y China, dado al multilateralismo. "Pero Jorge es Jorge, no es Cristina. De hecho, la radicalización del kirchnerismo se produce justamente después de su salida del gobierno" en 2010, añadió.

 

Tras esa renuncia, Taiana, hoy con 71 años, militó en el Movimiento Evita, pero el apoyo de esa organización a la candidatura a senador de Florencio Randazzo en 2017, contra la de Cristina, marcó un límite para él. Tras intentar aproximar a ambos, sin éxito, volvió al redil y fue, de hecho, uno de los pioneros de la unidad que fructificaría dos años después en el Frente de Todos. Así, como número dos de la expresidenta, llegó a la Cámara alta cuando CFK se convirtió en vice.

 

Más allá de su perfil, hay que recordar que Taiana será ministro de Defensa, no canciller. De hecho, si hay alguien de quien Felipe Solá no espera intromisiones ni zancadillas es de un hombre a quien considera su amigo desde que ambos eran compañeros en el Colegio Nacional de Buenos Aires y a quien nombró secretario de Derechos Humanos en sus tiempos de gobernador.

 

Sin embargo, quiérase o no, la cartera de Defensa es una ventanilla alternativa de las relaciones exteriores de cualquier país. Por su historia y por el diálogo que mantuvo la semana pasada con Taiana –todavía en su carácter de miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado–, Jake Sullivan, asesor de Seguridad Nacional de Joe Biden, Estados Unidos sabe qué esperar de él. En ese sentido, la agenda inicial del Frente de Todos, que ubicaba la renegociación del entuerto de la deuda como un problema central de la Argentina, sigue vigente en las tratativas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), algo que el nuevo funcionario entiende que impide tirar demasiado de la cuerda bilateral.

 

Taiana deberá establecer hasta qué punto llega la cooperación en Defensa con Washington, pero en ese sentido no debería esperarse de él algo muy diferente a lo que ha ocurrido con Rossi. El equipamiento de Fuerzas Armadas crónicamente débiles es una tarea pendiente para un país en el que los recursos del Tesoro nunca alcanzan. Esos eventuales acuerdos también definirían alianzas y enemistades.

 

El problema, más que con Estados Unidos, será con Brasil. El ministro de Defensa de este último país, general Walter Souza Braga Netto, es un bolsonarista de paladar negro, plenamente consustanciado con la idea de Jair Bolsonaro de partidizar las Fuerzas Armadas y hasta de ponerlas de su lado en el peligroso ejercicio pregolpista de estos días, vinculado a la porfía oficial por modificar el sistema electoral.

 

El recorrido vital de Taiana, su actuación como canciller, su amistad con Luiz Inácio Lula da Silva y con quien fue su canciller, Celso Amorim; su pertenencia al eje progresista latinoamericano, su participación en el Grupo de Puebla y el rol que tuvo como presidente del Parlasur hacen que su llegada a Defensa sea vista en Brasilia casi como una provocación de Fernández.

 

Jorge Taiana y Luiz Inácio Lula da Silva.

"Como si Brasil y Argentina ya no tuvieran suficiente, no va a encajar con Braga Netto. Su designación va a ser un nuevo elemento de distancia entre los dos países", le dijo a Letra P una fuente que recorre el Palacio del Planalto.