06|9|2021

Iglesias evangélicas y voto desencantado, la base de la tercera lista del MPN

27 de julio de 2021

27 de julio de 2021

Hugo Rauque se entusiasma con darle batalla a Ferraresso y Figueroa en las primarias. Sus objetivos, la relación con Gutiérrez y la interna partidaria.

Hugo Rauque, el precandidato de la letra B en la interna del Movimiento Popular Neuquino (MPN), emprendió la complicada tarea de competir con dos listas de alto poder sustentadas en el gobernador Omar Gutiérrez y Jorge Sapag, y otra por el exvicegobernador, Rolando Figueroa. Desde atrás, pretende darle batalla a la superestructura estatal. Se apuntala en iglesias evangélicas y en el electorado desencantado de las grandes vertientes del partido que gobierna Neuquén desde los años 60.

 

“Quienes integramos este equipo somos ciudadanos comunes con problemas comunes, que requieren un espacio de participación, sin imposiciones, condicionamientos, ni verticalismos”. La frase de este dirigente barrial de Neuquén capital, que le repite a Letra P, está plasmada en la plataforma electoral, ampliada en los siguientes ejes: salud, vivienda, turismo, medioambiente y políticas destinadas a mejorar economías regionales. “Vengo de un lugar humilde, sé los problemas de los neuquinos”, dice el precandidato emepenista.

 

“Cuando buscamos beneficios o mejoras para nuestra provincia, debemos tener en cuenta que deben ser para todos los sectores de la sociedad y no solo para una franja. Es claro que Neuquén depende de la explotación hidrocarburos, pero eso no implica que el resto de los neuquinos no tengan necesidades”, señala Rauque.

 

Rauque, junto al intendente de Neuquén, Mariano Gaido.

Convencido de que su participación política siempre “debe ser por adentro” del MPN, rechaza la teoría de quienes aseguran que su espacio divide el voto opositor a la nómina de Gutiérrez, que promueve a la secretaria de Cámara de la Legislatura de Neuquén, María Eugenia Ferraresso. “Los partidos no son malos, hay que cambiar valores con una visión de pertenencia para que todos estemos mejor”, insiste.

 

Con 34 años de empleado municipal, Rauque construyó su carrera en las orillas del MPN. Supo repetir ese discurso cuando fue concejal de la capital o en los días que acompañó a Guillermo Pereyra en la campaña nacional del 2015, cuando el petrolero apuntaló a Mauricio Macri en la región. Cuatro años después, enfrentó al dirigente sindical en la interna para definir la candidatura a senador nacional. Ahora, con el respaldo de iglesias evangélicas que aportan a su estructura, vuelve a salir al ruedo para demostrar el armado territorial que ejerce.

 

“No tengo un diálogo fluido con el gobernador y presidente del MPN. Hace tiempo me dijo de tomar un café, pero ese café está congelado ya. A Jorge Sapag, hace dos años que no lo veo”, reconoce, y prefiere no opinar sobre quienes afirman que su lista busca perjudicar a Figueroa. “Me pongo en el lugar del gobernador, hay que dejar los cafés de lado y enfrenar temas fundamentales como la pandemia. Los dos amamos a Neuquén, no hay nada que discutir”, agrega. Y cierra: "Nosotros queremos estar en la mesa de discusiones, buscamos presentar proyectos para modificar la vida de los neuquinos".