03|10|2021

No hay futuro: las trabas para armar la lista de Todos sin la zanahoria de 2023

13 de julio de 2021

13 de julio de 2021

El gabinete se pone “a disposición” de Fernández para integrar las boletas, pero el Congreso genera poca atracción con los Ejecutivos fuera de debate.  

“Estoy a disposición”. La frase se repite en los despachos de las primeras líneas del gabinete nacional en el tramo final de las definiciones de los nombres que ocuparán las boletas del Frente de Todos en las elecciones legislativas, pero lo cierto es que en el funcionariado del Gobierno no hay mucha voluntad de dejar sus lugares en el Ejecutivo para integrar las listas de Diputados.

 

La dificultad obedece a distintos motivos. El primero es la consigna impulsada por referentes de diferentes tribus del Frente de Todos, con varios ministros a la cabeza, que llaman a repetir fórmula ganadora en 2023: Alberto Fernández presidente - Axel Kicillof gobernador. “El peronismo siempre apunta a ciclos de ocho años”, dice un funcionario que participa de las conversaciones del armado electoral. “Equipo que gana no se toca”, apunta un ministro que ya lanzó el operativo clamor.

 

Sin la “zanahoria” de una candidatura para el Ejecutivo –nacional o provincial– la cabeza de la lista pierde atractivo. “Si alguien pensara que podría haber cambios en 2023, estaría matándose por encabezar la boleta en la provincia de Buenos Aires, pero todos pensamos que eso no va a pasar”, agrega la misma fuente.

 

El ejemplo de Martín Insaurralde, en 2013, es uno de los más claros. El intendente de Lomas de Zamora fue candidato a primer diputado nacional cuando Sergio Massa derrotó al Frente para la Victoria, porque perseguía el objetivo de luchar por la gobernación dos años más tarde. En la carrera ya estaba anotado el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, que había encabezado la boleta dos años antes, cuando Cristina Fernández de Kirchner arrasó con el 54%. Domínguez llegó a competir en las primarias de 2015 y perdió contra Aníbal Fernández.

 

Más atrás en el tiempo, en 2009 fue el propio Néstor Kirchner quien encabezó la lista de candidatos a diputados por la provincia de Buenos Aires. La decisión entonces fue ponerle el cuerpo al gobierno de Cristina post conflicto con el campo por la 125. Kirchner dio la orden y a eso se avinieron las principales figuras del espacio, desde el gobernador Daniel Scioli hasta el jefe de Gabinete Massa y decenas de intendentes bonaerenses. Fueron las célebres candidaturas testimoniales.

 

Ambición por la gobernación o defensa cerrada del gobierno nacional, las candidaturas en la provincia de Buenos Aires siempre tienen un por qué consistente. ¿Qué incentivo le tocaría, en 2021, a quien decidiera encabezar la lista? Entre los intendentes y las intendentas suena un canto de sirena. Si la ley que limita las reelecciones sigue vigente en la provincia de Buenos Aires, el Congreso sería una buena salida, que podría empezar a materializarse este año. En 2023 no habrá lugar para todos y todas. Ese podría ser el cálculo de Insaurralde, que otra vez suena como posible cabeza de lista. El intendente de Lomas de Zamora estuvo hace dos semanas con Cristina en su distrito y este martes recibió al presidente Fernández.

 

Esa pregunta se cruza con otro debate interno que atraviesa al Frente de Todos y que divide al sector de quienes creen que con la sola marca del oficialismo basta para ganar la elección de aquellos que piensan que hay que promover candidaturas fuertes que provengan del gabinete. Pero, ¿quién tiene la disposición de dejar un lugar en el Ejecutivo para ser un voto entre 257 en la Cámara de Diputados?

 

Las voces están divididas y entre quienes proclaman que quienes encabezan los ministerios deben ponerle el cuerpo a la elección están quienes promueven la candidatura del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero. “Mide muy bien en las encuestas. Es el hombre del Presidente. Si ganara la elección se fortalecería él, para pelear por la provincia de Buenos Aires, y también lo fortalecería a Alberto”, razona un dirigente que trabaja en la rosca de listas.

 

Pero en el albertismo entienden que esa propuesta no tiene otro objetivo más que sacarle al Presidente a su hombre de mayor confianza y que Fernández cometería un error si enviara a Cafiero al Congreso para trabajar bajo el mando de Massa o de Máximo Kirchner. El ala más cercana al Presidente resiste la posibilidad.

 

En la danza de nombres aparecen otros nombres, que tampoco desesperan por saltar al legislativo. El ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, es uno. La titular de la ANSES, Fernanda Raverta, también sonaba para el mismo lugar. Pero la ANSES no es una plataforma para abandonar. Lo mismo pasa con la titular de AySA, Malena Galmarini, o el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis. Todos potenciales "buenos candidatos" para la lista, que se ponen "a disposición" del Presidente, pero prefieren no recibir la bendición de la lapicera presidencial.