21|9|2021

La interna empresaria que pica la campaña santafesina

01 de julio de 2021

01 de julio de 2021

El extenso conflicto entre el gobierno provincial y la gastronomía hizo mella en ese sector. El oficialismo acusa a la oposición de agitar protestas.

El mantenimiento de las restricciones al sector gastronómico agitó las aguas de la política santafesina. A diferencia de lo que sucede en la Ciudad de Buenos Aires, bares y restaurantes siguen sin poder abrir más allá de las 19, lo que generó movimientos al interior de un rubro cuya conducción gremial viene de partirse en dos, hecho que provocó especulaciones de todo tipo por posibles intromisiones de un sector de la dirigencia interesada en llevar agua para su molino.

 

Esta semana, el punto más álgido del conflicto tuvo lugar el miércoles, cuando comerciantes partieron vajillas frente a la sede rosarina de la gobernación, con el objetivo de hacer oír su consigna “Seguimos pagando los platos rotos”. El hecho enfureció a las autoridades, que habían recibido a los empresarios 24 horas antes en una reunión que encabezó el ministro de Producción, Daniel Costamagna.

 

Los responsables de la cartera productiva sostienen que la movida estuvo agitada por figuras de la oposición. Si bien no lo confiesan a micrófono abierto, posan las sospechas sobre corrientes internas de Juntos por el Cambio (JxC). Desde el ámbito privado niegan rotundamente cualquier conexión directa o indirecta con lo partidario, pero, a juzgar por sus expresiones, hay un evidente maridaje entre el grupo que encabezó la protesta y las tribus de JxC con posiciones más extremas.

 

El horno no está para bollos

El sector gastronómico está sacudido por una agitada interna que explica su movimientos recientes. Históricamente, el lobby en Rosario estuvo a cargo de la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica (AEHGAR), entidad que se caracterizó siempre por su impronta dialoguista. Tal característica terminó jugándole en contra este año, cuando, cansado de la falta de respuestas, un grupo de empresarios se independizó y formó la Unión Gastronómica de Rosario (UGAR).

 

La dirigencia de esa entidad llevó adelante las acciones directas de esta semana, repitiendo un modus operandi que ya había practicado con anterioridad. De hecho, a principios de junio, las protestas tuvieron ribetes de escándalo cuando una concentración frente a la gobernación terminó con varios gastronómicos detenidos.

 

El ala dialoguista es encabezada por Carlos Mellano, actual presidente de AEHGAR. De buena relación con todos los sectores políticos, supo crecer no solo a partir de sus emprendimientos privados sino, también, gracias a la explotación de concesiones en la costanera. “Es un señor”, lo describen en el gobierno santafesino, donde recuerdan que no dudó en apersonarse en la comisaría para defender a sus colegas detenidos. “Incluso le habló directamente a (el fiscal general de Santa Fe, Jorge) Baclini para solucionar el tema”, acotaron.

 

Junto a Mellano cierra filas Alejandro Pastore, titular de un negocio sobre la tradicional avenida Pellegrini. De todos los actores en danza, es el único al que se le reconoce filiación partidaria: pertenece al GEN, el partido que lidera Margarita Stolbizer. En 2019, fue tercero en la lista del Frente Progresista que encabezó Susana Rueda (a la postre, ganadora de la interna). “Por los comercios, por tu laburo” es su eslogan de campaña 2021, que ya puede verse en cartelería que invade las calles rosarinas.

 

En la otra vereda están los referentes de UGAR, que incluyen a titulares de bodegones tradicionales (Fernando Santarelli, de Comedor Balcarce, y Jorge Sauán, de la chopería Gorostarzu) y a emprendedores vinculados al movimiento cervecero (Nicolás Dacunto, de Mosto Somos Cerveza, y Reinaldo Bacigalupo, de la asociación Mercado Pichincha).

 

A estos últimos apunta el oficialismo: los acusa de tener línea directa con dirigentes de JxC. Si bien existe una sintonía discursiva, a ambas corrientes las une el espanto antes que el amor. “Que tengamos un perfil más joven no quiere decir que seamos más cercanos a Juntos por el Cambio”, dicen en UGAR, donde aseguran que. “en cuanto aparezca una bandera partidaria, desaparecemos como entidad”.

 

Antes que a las organizaciones políticas, los cañones de los “independientes” apuntan directamente a Mellano. “Sus intereses personales hacen interferencia con nuestras peleas”, deslizaron por lo bajo en diálogo con Letra P. A pesar de que las declaraciones fueron realizadas con pedido de anonimato, hace poco uno de los integrantes de UGAR lo hizo a viva voz: a finales de mayo, Santarelli publicó un tuit en el que acusó al empresario por un contrato de viandas con Gendarmería. “23 millones al mes y todos yéndonos a la B… que manga de hij..”, escribió, en un texto que luego fue borrado.

 

Ganadores y perdedores

Amén de esta suerte de revival del enfrentamiento Vandor - Ongaro, lo que pone en evidencia toda la escalada es que la gestión de la pandemia por parte del gobierno santafesino -en particular, la que refiere a los bares y los restaurantes- será eje de la campaña. Ello se verifica hoy mismo, con las consignas que acompañan las fotos de los dirigentes en los carteles callejeros. El “por los comercios, por tu laburo” de Pastore tiene su correlato en varios afiches más.

 

¿Quién pagará los platos rotos de la lucha contra el coronavirus? A priori, el peronismo tiene todo para perder, ya que los encargados de dar las malas noticias fueron siempre el presidente Alberto Fernández y el gobernador Omar Perotti. A este último en particular le endilgan la falta de asistencia financiera, máxime teniendo en cuenta las cuentas públicas superavitarias.

 

La suerte de los candidatos y las candidatas que apoye Pablo Javkin será una excelente vara para medir su desempeño como equilibrista: mientras hay quienes le endilgan que no salió a defender a sus comerciantes, también hay quienes le reconocen que sus facultades para definir medidas fueron más bien limitadas.

 

Del otro lado, tiene más para ganar JxC, no solo por su histórica posición pro empresaria sino, también, por su situación coyuntural, fuera de funciones ejecutivas.