14|6|2021

Mujeres Gobernando la Ciudad PRO

08 de junio de 2021

08 de junio de 2021

Trabajó con Patricia Bullrich y ahora con Rodríguez Larreta. La directora de la Mujer dice que la Capital es pionera en esas políticas.

Dice que el Gobierno de la Ciudad es pionero en agenda de género y a quienes le cuestionan su “feminismo PRO” les responde que hay que sumar. Carolina Barone es la flamante directora General de la Mujer del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta y cruza todos los días la General Paz para llegar al Elefante Blanco, donde funciona el Ministerio de Desarrollo y Hábitat local. De ahí sale a recorrer barrios vulnerables con la titular de esa cartera, María Migliore. “Nuestro foco es llegar con los recursos de la Dirección de la Mujer a las mujeres que están en los barrios populares de la ciudad”, señala.

 

Licenciada en Gobierno y Relaciones Internacionales, Barone estuvo a cargo del área de Género y Diversidad del Ministerio de Seguridad cuando Patricia Bullrich estaba a cargo de esa cartera nacional, con Mauricio Macri en la Casa Rosada. “Con Patricia voy a estar siempre agradecida por la oportunidad que me dio de trabajar de lo que más amaba y se lo retribuí todos los días con enorme compromiso”, resume Barone sobre su relación con la jefa del PRO.

 

Hoy, prefiere pasar de la interna y ubicarse en la gestión. “Tanto Horacio como Patricia y Mauricio me conocen desde muy chica, siempre trabajando en la agenda de género”, cuenta. “Es tanto el trabajo de la Dirección de la Mujer que me pierdo todos los titulares políticos, no sé qué está pasando en la política. Mi día a día es la línea 144, la unidad convivencial, el 911... toda mi vida se enfoca en eso", amplía.

 

Menos visible que el colectivo Mujeres Gobernando, que reúne a funcionarias de primera y segunda líneas del Poder Ejecutivo Nacional, el Gobierno porteño tiene su mesa de mujeres del gabinete. “A comienzos del año pasado (NdR: Barone se desempeñaba al frente de la Dirección General Relaciones Federales y Productivas en la Secretaría General del Gobierno de la Ciudad), empezó con un grupo de chat y luego nos juntábamos una vez por semana para hablar de cómo nos estaba atravesando la pandemia, primero desde la gestión y después nos dimos cuenta de que necesitamos estar en los lugares de trinchera”, cuenta Barone sobre el origen del grupo.

 

En esa "mesa redonda", como la describe, participan Migliore, la ministra de Educación, Soledad Acuña; la secretaria de Igualdad, Marisa Bircher; funcionarias de Salud y varias directoras generales. “Como pensamos que la solución a la pandemia debe tener nuestra mirada, empezamos a generar documentos con recomendaciones para que todas las áreas tuvieran perspectiva de género”, amplía. Aunque es una mesa de gestión, incluye instancias más informales en las que se debaten visiones de cara a 2023 o temas como la paridad y el aborto, en el que no todas estaban de acuerdo, algo que, recuerda Barone, no es exclusivo del PRO sino que “fue transversal a todos los partidos políticos”.

 

Ciudad pionera 

-¿Por qué dice que el Gobierno de la Ciudad es pionero en temas de género?

 

-La Dirección General de la Mujer fue creada hace 32 años, tiene muchísima historia. Fue una de las primeras organizaciones a nivel nacional enfocada especialmente en el diseño política de género. En la Ciudad se aprobó por ley la creación de un Centro Integral de la Mujer para acompañamiento interdisciplinario por comuna; la primera casa trans de la Argentina de América Latina también está acá; fue la primera jurisdicción en implementar los dispositivos duales para protección de personas en situación de violencia de género, que controlan al agresor y no a la víctima, y la que más tobilleras implementó.

 

-La Nación creó el Ministerio de las Mujeres. ¿Cree que la agenda de género está lo suficientemente jerarquizada en el Gobierno porteño?

 

-Sí, es fundamental y prioritaria y se traduce principalmente con los hechos y con las políticas que existen. Buenos Aires es una ciudad que también está entre las pioneras en la legislación en materia de licencia de nacimiento por hijo, donde hay cuidados compartidos; está la licencia por violencia de género, antes de la Ley Brisa ya se había aprobado en la Ciudad el subsidio de reparación para hijos e hijas de víctimas de femicidio. La política de género está transversalizada en todos los ministerios, no es que solamente existe la Dirección de la Mujer. El Ministerio de Seguridad tiene su área especializada de violencia de género; el Ministerio de Desarrollo Económico tiene su Dirección General para el Desarrollo Económico de las Mujeres y el año pasado hubo un hito, que fue la creación de la Secretaría de Igualdad de Género, una secretaría de Estado que depende directamente del jefe de Gobierno, con un rol estratégico que es transversal, además de que fue la primera jurisdicción en tener presupuesto con perspectiva de género, etiquetado de políticas de género y un sistema de indicadores de género que hace que toda la estadística de CABA mida en forma diferenciada el impacto en varones y mujeres, lo que nos permite diseñar los presupuestos con esa mirada. Las políticas están y la idea es transversalizar la política de género en todos los ministerios y velar por el cumplimiento del presupuesto. Hay un largo camino recorrido que no empezó ayer y se siguen sumando iniciativas para el cumplimiento efectivo del camino a la igualdad.

 

-¿Y en relación con la pandemia? ¿Cuáles son las políticas con perspectiva de género?

 

-Por ejemplo, la decisión de la ministra Migliore de incluir en el calendario de vacunación a las mujeres que están al frente de los comedores comunitarios, en la punta de la pirámide de personal estratégico. También a las mujeres que trabajan en las unidades convivenciales, que son los refugios de la ciudad, y los Centros Integrales de la Mujer. Son mujeres que han puesto el cuerpo durante toda la pandemia en la atención directa, permanente, 24/7 en emergencia, sobre todo en contextos de violencia de género.

 

-¿Trabajan en articulación con el Ministerio de las Mujeres?

 

-Sí, permanentemente, de manera semanal y a veces es un trato casi diario. Tenemos reuniones de gestión todo el tiempo, porque la violencia de género requiere un abordaje integral, interdisciplinario, federal y de Estado. Hay que salir de esta lógica de la Ciudad por un lado, la Nación por otro. Con muchas de las compañeras nos conocemos desde hace muchos años, nos cruzamos desde diferentes roles y se trata de seguir juntas para ver cómo ponemos fin a la violencia de género.

 

Feminismo Pro

-¿Qué les responde a quienes sostienen que no es posible ser feminista y gobernar con el PRO?

 

–Hace muchos años que participo en la agenda feminista y siempre fui del PRO, mi partido político, en el que milito desde los 19 años. Era de las poquitas que llegaba a las reuniones y se metía en las comisiones de mujer de la Legislatura, de la Cámara de Diputados, en las reuniones del movimiento de mujeres. Escuchaba las charlas, aprendía de las que venían militando. A veces sentía ese dedo que señalaba “ahí viene la del PRO”, era un bicho raro en ese momento. Hoy somos muchísimas. Hay tantos feminismos como mujeres que queremos aportar a derribar esas desigualdades por las que cobramos menos salario, por las que no accedemos a los puestos de decisión, por las que trabajamos más horas que los varones por las tareas de cuidado, por las que tenemos que cursar 800 maestrías diferentes para justificar el lugar que estamos ocupando. Me recuerda la discusión sobre si las mujeres policía pueden participar de las movilizaciones o los encuentros. ¿Quiénes más que ellas necesitan el acompañamiento del resto de las mujeres para tener trayectorias laborales en igualdad y sin violencia? Hoy en el PRO hay muchas mujeres feministas y muchas que no se autodenominan feministas, y no sólo en el PRO, pero están haciendo muchísimo por el feminismo, tanto que tal vez ni se dan cuenta del impacto que tienen sus decisiones. Hay tantas formas de aportar, independientemente de la etiqueta que nos pongamos, que hay que salir de los rótulos y pensar en los hechos y en las decisiones que tomamos.