28|6|2022

Rodríguez Larreta, bajo fuego por sus "ajustes" al protocolo de la ILE

05 de agosto de 2020

05 de agosto de 2020

En la reglamentación de la ley votada por la Legislatura, coló modificaciones que alteran el contenido. La reacción de las organizaciones feministas. 

El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, reglamentó el Protocolo de Interrupción Legal del Embarazo (ILE), pero introdujo modificaciones al texto aprobado por la Legislatura que fueron rechazadas por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

 

La organización advirtió que "los anexos presentados tienen restricciones inaceptables que alteran el contenido de la ley", sancionada por una contundente mayoría el 16 de julio, e indicaron que "toda restricción del derecho es inconstitucional al avanzar el Poder Ejecutivo sobre el Poder Legislativo".

 

 

Pese a la presión de la Iglesia, que incluyó a la mismísima esposa de Larreta, Bárbara Diez, el jefe de Gobierno porteño decidió no vetar la adhesión al protocolo de la ILE y, para contener al voto antiabortista, incorporó en la ley plazos de edad gestacional y la objeción de conciencia institucional. 

 

Las organizaciones feministas entienden que se trata de "modificaciones inconstitucionales" que se convierten en un obstáculo para la implementación del protocolo tal como fue sancionado.

 

La legisladora Laura Velasco, que preside la comisión de Mujer, Infancia, Adolescencia y Juventud, calificó como "un gran triunfo" la aprobación del protocolo ILE, pero pidió "estar atentos y atentas" a que la reglamentación "no contradiga el espíritu de la ley".

 

"Es importante estar atentos a que no haya ninguna restricción al acceso de las mujeres a la ILE. Además, es fundamental que se respete la decisión de las niñas y adolescentes, más allá de que pueda haber un acompañamiento del Consejo de Niñas, Niños y Adolescentes, pero sin que se ponga ninguna restricción", señaló en diálogo con Letra P.

 

Velasco celebró la decisión de lanzar medidas para acompañar a embarazadas y la creación de un programa para garantizar anticonceptivos, pero pidió respetar la adhesión al protocolo nacional de ILE tal como fue sancionada en la Legislatura.

 

 

 

Larreta determinó que la ILE podrá realizarse hasta la semana 24 del embarazo, que la interrupción posterior solo podrá "encuadrarse en los causales de riesgo grave e inminente de vida de la madre" y que se va a precisar "el ejercicio de la ILE en el contexto de instituciones con un ideario fundacional contrario a la práctica del aborto", abriendo la puerta a una posible objeción de conciencia institucional.

 

Otro de los anexos de la norma establece la obligatoriedad de las consultas interdisciplinarias para garantizar el acceso a ILE, la cual no está presente en el protocolo al cual adhirió la Ciudad. "La interdisciplina supone un acompañamiento de mayor calidad y un apoyo fundamental para quien la solicite. Sin embargo, no puede ser un obstáculo para la práctica del aborto", señaló la Campaña a través de un comunicado.

 

Las organizaciones también se mostraron preocupadas por la idea de establecer una objeción de conciencia institucional, cuando el protocolo señala la objeción de conciencia individual. "El derecho a la interrupción del embarazo, en tanto derecho humano a la salud, debe ser garantizado en todo el sistema de salud, sean instituciones privadas, de obras sociales o públicas", advierten.

 

Ante esta situación, consideran que las modificaciones "no respetan la labor y decisión legislativa" y, por lo tanto, "desoyen la voz ciudadana representada democráticamente e imponen restricciones que limitan el derecho universal al acceso de las Interrupciones Legales del Embarazo". 

 

 

 

Semanas atrás, la cúpula eclesiástica dio comienzo a una serie de gestiones para que Larreta vetara o modificara el proyecto sancionado. En una declaración titulada "La vida se dignifica siempre", el arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, afirmó que no está "en contra de los derechos de la mujer", pero sí rechaza la implementación de la ILE.

 

"Nos lastima y duele que, en medio de un letal contagio, donde tantos agentes sanitarios y servidores esenciales exponen y arriesgan su vida para salvar la del semejante, los legisladores vean oportuno avanzar en una ley que, ciertamente, no es ‘honrar la vida', como nos gusta escuchar y cantar a los porteños", rezaba el texto.

 

De hecho, las mayores objeciones hacían referencia a la prohibición de la objeción de conciencia en los centros de salud porteños y que el protocolo no especifique un plazo máximo para la realización del aborto.