12|4|2021

Hidrovía extendida: festejo y divorcio en un mismo compás

07 de abril de 2021

07 de abril de 2021

El establishment agroexportador celebra la prórroga transitoria. Jan de Nul está adentro, pero hay dudas por Emepa. Asoma el sindicato para balizar.

A poco más de veinte días de vencer el contrato del mantenimiento de la vía navegable de la Hidrovía Paraguay-Paraná, las definiciones empiezan a aparecer más por obligación que por prolijidad en el ministerio de Transporte de la Nación. El convencimiento de prorrogar transitoriamente la concesión a la actual operadora Hidrovía SA, -tal como contó Letra P- compuesta por la dragadora belga Jan de Nul y la firma nacional de balizamiento Emepa, es festejada por los actores privados del sistema agroexportador, quienes no quieren experimentos que pongan en riesgo la operatividad mientras se lleva a cabo la nueva licitación. Al interior de la futura beneficiada también hay chispazos y se posa un signo de interrogación por la pata del balizamiento. 

 

Tanto cerealeras como puertos privados entienden que el partido decisivo es el pliego en que se dejarán en claro las condiciones de la futura operadora. Después de 25 años con una forma de trabajar, el sector agroexportador y las empresas portuarias priorizan mantener la línea actual sin grandes cambios de fondo. Más aún el jamón del sándwich, es decir, el período entre el vencimiento de la actual concesión y la adjudicación de la próxima operadora.

 

“Es razonable y apropiado prorrogarle (a Hidrovía SA). Está satisfecho todo el arco agroexportador”, sostuvo a Letra P una fuente vinculada al más alto management del sector. Según la lógica que aplican, no puede impulsarse un cambio de concesionario y movimiento de estructuras justo cuando la cosecha gruesa de la soja esté en su esplendor a fines de abril. Es más, la marcada bajante del río que está impactando en Paraguay en estos días, afectará posiblemente dos o tres semanas en esta zona, y demandará un trabajo más fino del dragado, según explicaron a este medio.

 

Las agroexportadoras mantienen perfil bajo en la discusión y se manejan con calma ante los posibles cambios. Por eso sostienen que “se siga operando con la actual concesión los meses que se necesite hasta la nueva licitación bien hecha”. Por ahora este punto es incierto. El inicio de los 180 días de transición que se confirmaron en la reunión del Consejo Federal de Hidrovía (CFH) se pensaba para el 1 de mayo, al otro día del vencimiento del contrato, porque se pensaba que el pliego estaría resuelto en esa fecha. Sin embargo, el propio ministro de Transporte, Mario Meoni, acaba de extender la presentación para junio o julio.

 

El divorcio

Hasta ahora el abordaje del esquema del dragado y balizamiento del río Paraná por donde pasa el 80% de las exportaciones argentinas fue tratado con vaivenes e indefiniciones. Incluso cuando se dieron pasos firmes, como la creación de una sociedad del Estado para administrar la Hidrovía, se terminó descartando.   

 

Por eso, por más que Transporte piense ponerle un moño a la concesión actual y extenderla por unos meses tal cual como está, desde el sector privado no se fían de posibles retoques de última hora. Puntualmente sigue latente un signo de interrogación sobre Emepa en el esquema, quien resiste los embates de un sector del kirchnerismo y hasta de Jan de Nul, que prefiere despegarse.

 

El dueño de la firma argentina de balizamiento, Gabriel Romero, está en la lista negra del kirchnerismo por haber declarado como arrepentido en la causa de los cuadernos de las coimas. Aseguró haber pagado 600.000 dólares por un decreto de Cristina Fernández de Kirchner para mantenerse en el negocio. El Gobierno dividió en dos la nueva licitación, por un lado, dragado, y otro, balizamiento, para tener excusas de correrlo.

 

El tema es que para correrlo de la prórroga transitoria debería realizar una pirueta legal forzada que podría derivar en una judicialización, ya que la concesionaria es Hidrovía SA. en su conjunto. Una opción que no descartaron hasta el momento es que Jan de Nul arme una Unión Transitoria de Empresa (UTE) junto a una firma nacional que se encargue del balizamiento. Los belgas le empiezan a poner los números a esta opción.

 

La señalización, averiguó Letra P, tiene una complejidad menor y podría encontrar quién la opere de manera más sencilla que el dragado. Algunas fuentes indican que el calificado conocimiento del personal del Sindicato de Dragado y Balizamiento conducido por Juan Carlos Schmid, le permitiría mantener la operatividad.

 

En contacto con Letra P, el extriunviro de la CGT evitó referirse a la situación al no tener confirmación oficial de que la prórroga transitoria quede en manos de Hidrovia SA y repitió la necesidad que se garantice todo el personal con la nueva operadora. Jan de Nul no descarta la idea de hacerse cargo también del balizamiento pero el contrato original establece que una extranjera no puede quedarse con todo el negocio, sino que debe haber una firma local en uno de los servicios. La segunda reunión del Consejo Federal de Hidrovía (CFH), citada para el próximo 26 de abril, podría ser la plataforma donde se aclaren los pasos a seguir.