07|5|2021

La paloma reina, desde el nido de los halcones

12 de abril de 2021

12 de abril de 2021

La exgobernadora anticipó su libro autocrítico y antigrieta en el grupo que sostiene la tribuna más rabiosa contra el Gobierno. De la gira al streaming.

María Eugenia Vidal eligió el Grupo La Nación para mostrar un adelanto de su hijo editorial “Mi camino”, el libro que presentará formalmente este miércoles y con el que vuelve definitivamente –pese a que nunca se fue– a la arena política en temporada de rosca. Publicitada como una obra llena de autocrítica, donde repasa sus cuatro años de gobierno y denuesta la grieta, la elección del medio convertido en tribuna rabiosa de los halcones PRO emerge casi como una contradicción tratándose de la abanderada de las palomas de Juntos por el Cambio. Es, casi, un oxímoron según la versión de Marshall McLuhan de la teoría de la comunicación en la que “el medio es el mensaje”.

 

Con el lanzamiento de la nueva programación de LN+ -la señal de TV que, como contó el periodista Diego Genoud el domingo en este portal, “reúne a exponentes destacados de la gran familia de la derecha que andaba desperdigada”-, el grupo que fundó Bartolomé Mitre y tiene al diario como barco insignia reforzó más aun su posición a uno de los lados de la grieta. Ese universo mediático antiperonista que apantalla el clásico Juntos por el Cambio vs. Frente de Todos fue el elegido por la exgobernadora para militar el camino del diálogo perdido en la Argentina.

 

“Es mucho más fácil hacer política si hay buenos y malos. Corruptos y honestos. Neoliberales y populistas. Ricos y pobres. Indiferentes y sensibles. La realidad en blanco y negro no requiere respuestas complejas, solo culpables, gritar más fuerte y ganar la siguiente elección para demostrar que teníamos razón. Esta actitud nos trajo hasta acá. Nos hizo perder tiempo y credibilidad. Y nos hace volver una y otra vez al mismo lugar, como está ocurriendo en esta nueva crisis”, escribió Vidal en su libro según su propia versión periodística del mismo.

 

 

La famosa frase acuñada por el filósofo canadiense “el medio es el mensaje” explica la forma en que un medio de comunicación se incrusta en cualquier mensaje que propale y, de esa manera, crea una relación simbiótica en la que el medio influye en cómo se percibe ese mensaje. De allí que, para quien escribe estas líneas, resulte notable advertir aquello de que la paloma elija el nido de los halcones para promocionar su mirada dialoguista.

 

El 3 de diciembre de 2019, una semana antes de entregar el poder a su sucesor, tuvo lugar el último acto público masivo de Vidal. Luego se recluyó y tomó distancia de las luminarias de la política. Aunque siempre en línea con sus abanderados en la Legislatura bonaerense y, obviamente, con su jefe político, Horacio Rodríguez Larreta, se mantuvo en el llano hasta principios de este año, cuando comenzó a darle las puntadas finales a su libro. En la nota de enero titulada “Desde el llano, sinceramente”, el periodista Pablo Lapuente adelantó el plan de la exmandataria para salir del ostracismo, que incluía una gira de presentación de su publicación, aparentemente suspendida en virtud de la llegada de la segunda ola de coronavirus. La presentación del miércoles será vía streaming.

 

“Mi mayor miedo era dejar de ser yo. Volverme irreconocible en esos cuatro años que tenía por delante. Era una idea que me daba vueltas con fuerza desde aquella reunión en La Plata”, cuenta Vidal en su artículo en La Nación. Se refiere a la reunión que mantuvo con el gobernador saliente Daniel Scioli, quien, en vez de mostrarle “los números” de la provincia, la llevó “a dar una vuelta por la residencia para mostrarme los placares –escribe–, y en un momento me dijo que creía que yo tenía que comprar un avión nuevo para uso de la Gobernación (…). Parecía tan disociado, como si viviese en una realidad paralela, que me dio miedo la sola idea de que algo así pudiese pasarme a mí”.

 

En su libro, Vidal se describe como “una María Eugenia más madura, como persona y como política”, y dice: “El miedo a dejar de ser yo misma incluso sin darme cuenta fue el sentimiento que más me atravesó siendo gobernadora (…) Vi muchas personas a las que yo respetaba volverse víctimas del ego estando en el poder”.

 

“Hay que cambiar las reglas para (…) avanzar hacia un nuevo sistema donde la descalificación y la denuncia no sean la forma aceptada de hacer política”, afirma la exgobernadora, tomando distancia del ala dura de la alianza opositora de la que forma parte. Acaso le quepa el sayo a Elisa Carrió y su denuncia contra el gobierno por envenenamiento masivo en épocas de militancia antivacunas.

 

Vidal propone un camino que –de desandarse– seguro llevará a lugares más felices: “El camino de tratar de entender al otro, de escuchar en serio en lugar de dar una respuesta automática, de querer que la sociedad elija por convicción, no porque el otro es horrible, sino porque nosotros somos mejores. Aun cuando eso suponga un riesgo, que es dialogar con los que piensan diferente. Muchos me dicen: ‘¿Cómo vas a dialogar? Hay cosas que no se pueden aceptar’. Pero no podemos seguir por ese camino. Propongamos entonces las reglas de un diálogo. Definamos cuál es la cancha en la que vamos a jugar”.

 

En el TEG de la política argentina, la exgobernadora hace flamear la bandera blanca del alto el fuego y propone sentarse a dialogar desde las páginas de uno de los medios hegemónicos montados al negocio de la beligerancia; la misma tribuna desde la cual, al mismo tiempo, el macrismo duro, con Patricia Bullrich a la cabeza, no para de quemar pólvora.