11|4|2021

El plan político detrás del pressing de Todos a la justicia

04 de marzo de 2021

04 de marzo de 2021

Jugada a tres bandas en el frente judicial. La bicameral de control a los jueces fue un acuerdo entre los socios mayores del oficialismo: AF, CFK y Massa.

Alberto Fernández lo dijo, Cristina Fernández de Kirchner lo celebró y Sergio Massa lo ejecutará. En pleno año electoral, el Frente de Todos apuesta a la jugada colectiva para encolumnar a la totalidad de los sectores que lo integran detrás de la agenda judicial, que el Presidente dejó marcada el 1 de marzo y que ya dio sus primeros pasos con la decisión de avanzar en la formación de una comisión bicameral legislativa para el control del trabajo de los jueces.

 

Aunque son Cristina y el ala kirchnerista los ahora implicados directamente en temas judiciales, la coalición de Gobierno busca dejar un mensaje claro: la agenda judicial es de todos. De hecho, la vicepresidenta fue protagonista este jueves por el alegato que formuló ante la Cámara de Casación en la causa por el dólar futuro. En su exposición, Cristina fustigó al Poder Judicial y lo acusó de haber contribuido a que Mauricio Macri ganara las elecciones en 2015. Rápidamente cosechó el apoyo del Gabinete nacional. Desde el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, hasta Daniel Arroyo, Felipe Solá y Gabriel Katopodis, alineados más con el Presidente que con la vice, salieron a respaldarla en las redes sociales.

 

“Fueron temas que estuvieron en nuestra plataforma electoral. Alberto siempre habló de eso. Es cierto que los voceros públicos suelen estar más identificados con el kirchnerismo pero a todo el Gobierno le interesa el tema”, dicen cerca de la vicepresidenta. El mensaje del Presidente ante la Asamblea Legislativa, el 1 de marzo, fue en el mismo sentido. “Yo anuncié mi convicción de la necesidad de cambiar el funcionamiento del sistema judicial el mismo día en que asumí mi cargo”, dijo Fernández. Acto seguido, dijo que el Poder Judicial “parece vivir en las márgenes del sistema republicano” y le pidió al Congreso “con muchísimo respeto que asuma su rol de control cruzado” sobre los jueces.

 

El cristinismo festejó la decisión. Después de algunos cortocircuitos internos, encontraba en el Presidente una acción esperada en contra del poder que, entiende, agobia a la vicepresidenta. El albertismo encontró una hoja de ruta, la de la polarización y el fortalecimiento del peronismo.

 

Horas después aparecieron los primeros nubarrones cuando, consultado sobre el anuncio del Presidente, el senador Oscar Parrilli, mano derecha de Cristina, afirmaba que había que avanzar en la creación de “una comisión bicameral” de control a los magistrados. Por distintas vías, la Casa Rosada hizo saber que Fernández apoyaba la integración de ese cuerpo, pero que no funcionaría a la manera de Parrilli ni bajo su órbita. 

 

Según le dijeron a Letra P fuentes cercanas a la vicepresidenta, la conformación de la bicameral fue un punto de acuerdo entre los principales socios del Frente de Todos, el Presidente, Cristina y Massa, previo al 1 de marzo. Fernández lo incluyó en su discurso y luego le encargó el trabajo de armado y seguimiento al presidente de la Cámara de Diputados.

 

La idea del oficialismo es que la comisión funcione de forma similar a la Bicameral Permanente de Seguimiento y Control del Ministerio Público Fiscal de la Nación, que fue creada por ley en 1998 pero conformada por primera vez en 2016, por interés del gobierno de Mauricio Macri y con el aval del massismo, que logró poner como titular a Graciela Camaño, por entonces diputada del Frente Renovador.

 

Las funciones estarán en línea con lo que planteó la ministra de Justicia, la albertista Marcela Losardo, que afirmó que será “un órgano de asesoramiento no permanente para un asunto determinado”, sin capacidad para remover ni sancionar jueces. “Para eso está el Consejo de la Magistratura”, coincide un asesor de la vicepresidenta.

 

Con el antecedente de 2016, el Gobierno cree que será más conveniente desde el punto de vista político dejar que sea Massa quien impulse y controle el armado de esta nueva comisión para evitar que un protagonismo excesivo del cristinismo –encarnado en Parrilli– tienda desde el comienzo un manto de sospechas sobre su actuación. La jugada le permite, además, comprometer a todos integrantes de la coalición dentro de la misma agenda, que hasta ahora quedaba solo asociada a la vicepresidenta.

 

Si será conveniente agitar la agenda judicial en año electoral es tema de conversación subterránea. “Lo que dijo Alberto en su discurso es la agenda del Frente de Todos y el votante lo supo siempre porque durante la campaña se habló muy claramente del endeudamiento, del FMI y del funcionamiento de la Justicia”, remarcan en el kirchnerismo. Las encuestas que maneja el Frente de Todos le muestran, por ahora, un alto nivel de fidelidad del votante de 2019, pese a los sobresaltos.

 

En todo caso, albertistas, massistas y cristinistas coinciden en que será un tema menor en la consideración de los votantes si el Gobierno logra atar los tres factores que consideran claves para ganar la elección: unidad del peronismo, campaña de vacunación y recuperación económica.