LA ANCHA AVENIDA DEL FDT

Descamisados 2021: sordos ruidos en los bordes

Producto de la lucha callejera de los 90, es un socio minoritario del kirchnerismo. Reclama otra agenda y entronizar a Máximo K. Unidad y supervivencia.

Descamisados nació en la épica del segundo cristinismo y aprendió desde temprano a moverse en el fuego de la polarización que imponían los debates en torno a la Resolución 125 y la Ley de Medios, experiencia que utilizó para sobrevivir a los años macristas y ganarse un lugar en la mesa de lealtad de las jóvenes agrupaciones kirchneristas que tienen como principal cabecera a La Cámpora. Su escasa incidencia en el tablero de control del Frente de Todos lo equilibra con su peso territorial y universitario, dos frentes con los que pretende ampliar la agenda del oficialismo, colaborar para entronizar a Máximo Kirchner en el PJ bonaerense y ganar estructura de cara al armado de listas de este año.

 

Koenig, secretario general de Desacamisados en una movilización en 2016

Si bien comparte algunas líneas con la agrupación que lidera el presidente del bloque oficialista en la Cámara de Diputados de la Nación, Descamisados es una organización con su propia orgánica e identidad. El paraguas es el mismo: el liderazgo de la vicepresidenta Cristina Fernández como síntesis de la experiencia previa construida durante el gobierno de Néstor Kirchner, cuya gestión supo contener a movimientos políticos y sociales de los que fueron parte y que venían de resistir a las políticas liberales de Carlos Menem y Fernando De la Rúa e, incluso, de Eduardo Duhalde, de quien fueron muy críticos.

 

Consideran que el peronismo actual no es un partido, sino un movimiento popular que ahora reintegra a la mayoría de sus partes; una unidad que le abrió el camino del triunfo electoral en 2019 pero que hoy, proponen, debe consolidarse a partir de nuevas conducciones y agendas futuras. 

 

En la provincia de Buenos Aires, que representa el 40% del padrón electoral, donde se juega la centralidad del proyecto electoral del Frente de Todos, suman además que la presidencia partidaria de Máximo K. fortalece la línea de Descamisados, una organización que surgió luego de romper con la formación original del Movimiento Evita aunque sus integrantes provienen de una larga tradición militante en las organizaciones sociales que surgieron luego de los primeros cortes de ruta en el sur bonaerense después de 1997.

 

En esos años, los integrantes de la actual organización pasaron por el Movimiento Patriótico Malón y luego formaron el Movimiento de Trabajadores Desocupados Resistir y Vencer. En aquella época había otro espacio, muy recordado en La Plata como las 4P (Pan Patria y Poder al Pueblo), que fue otro de los núcleos originarios del espacio que hoy conduce Emilio Pérsico. Esas organizaciones expresaban al peronismo de izquierda dentro de los movimientos sociales antes de 2001. De hecho, participaron activamente en las movilizaciones de 2002, en la antesala de los asesinatos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, del MTD Aníbal Verón, en la Masacre de Avellaneda del 26 de junio de 2002.

 

Con el adelantamiento de las elecciones y la victoria de Kirchner en 2003, ese puñado de organizaciones aceleró sus debates políticos con la nueva conducción del PJ, pero sin perder su autonomía política y su peso territorial, construido durante la resistencia al menemismo. La inflexión del momento fue superar la intervención territorial y sumarse a la disputa electoral en los años siguientes, una lógica que hoy, casi dos décadas después, Descamisados pretende mantener a partir de la conducción del diputado nacional Marcelo Koenig y el legislador bonaerense Juan Miguel Gómez Parodi: el peso territorial, la identidad que construyeron desde la década del 90, y la fuerza para empujar al peronismo a su margen izquierdo. Koenig transita la última parte de su mandato y en su entorno prefieren no hacer declaraciones sobre un futuro lugar en las listas del FdT para pelear su permanencia en la Cámara en las elecciones de este año. 

 

Línea interna
 

En la actualidad, la organización no coincide con el posicionamiento del presidente Alberto Fernández sobre Venezuela y tiene diferencias sobre la política económica, la relación con el FMI y el vínculo con Estados Unidos, algo que también quedó expresado de manera pública por integrantes de otros espacios dentro del oficialismo, como los que surgieron a partir de los cruces entre Alicia Castro, que renunció a la embajada en Rusia, y el canciller Felipe Solá. Las críticas son espesas, pero transcurren en silencio, porque en Descamisados aseguran que el Frente de Todos es una coalición que tiene como principal fortaleza la unidad desde las distintas posturas políticas y hay que cuidarla.

 

"La unidad en 2019 fue para enfrentar al macrismo. Ahora que estamos en el Gobierno, buena parte de la unidad va a estar dada si logramos bajar la inflación y contener la pandemia a partir de la campaña de vacunación. Por eso es importante hacer el mayor esfuerzo para mantenernos juntos", confió a Letra P uno de los integrantes de esta agrupación. 

 

La propuesta incluye ampliar márgenes de influencia, construir poder más allá de la provincia de Buenos Aires y meter candidatos y candidatas nuevas este año y, sobre todo, en 2023. Cuentan unos mil militantes en territorio bonaerense y llegan a poner en las calles al doble con presencia orgánica y otros y otras adherentes, sobre todo en la Primera, la Tercera, la Quinta y la Octava secciones electorales, territorios desde donde podrían surgir no sólo nuevos cuadros sino, también, nombres para la confección de boletas. Como los concejales y las concejalas Agustina Victoriano en General Rodríguez; Ana Luz Balor en Tres de Febrero y Marcos Gutiérrez en General Pueyrredón, que terminan sus mandatos este año, o uno de los directores del Senado bonaerense, Alejandro Castellano, en La Plata. 

 

Se trata de un músculo político reducido si se lo compara con los cerca de 40 mil militantes que tiene La Cámpora a nivel nacional o los números que maneja el Movimiento Evita, que, si bien tiene puede competir par a par con el volumen de la agrupación que se encuadra detrás del hijo de la vicepresidenta, no tiene la misma incidencia en áreas de gobierno, acaso por sus idas y vueltas en torno al circulo de confianza del kirchnerismo duro. Aún así la cercanía con Máximo K, y la propuesta de entronizarlo en el PJ bonaerense, suma en otros ámbitos de poder.

 

Además, es muy crítico de la agenda que marcaron los jefes comunales Gustavo Menéndez (Merlo) y Fernando Gray (Esteban Echeverría) en el PJ, más vinculado a las necesidades de los municipios bonaerenses que con la lógica amplia del Frente de Todos, que, creen, debe incluir nuevos temas como la batalla cultural, género y medio ambiente y reforzar la formación política con la idea de construir poder a largo plazo. "Los intendentes llegaron por un acuerdo y una lógica cuando éramos oposición, pero ahora debemos darle un nuevo impulso y Máximo es la persona indicada para hacerlo", definen. 

 

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