14|1|2022

Barrionuevo vs. Camaño, una ruptura que amenaza el orden interno de la CGT

01 de diciembre de 2021

01 de diciembre de 2021

Los líderes del gremio gastronómico se miden en elecciones internas de alto voltaje sindical y político. Caja, divorcio y el impacto en la unidad de la central.

En apenas unas horas, se conocerá el resultado de las elecciones internas que prometen torcer el destino de uno de los gremios emblemáticos del sindicalismo tradicional y que, además, amenaza con arrastrar a la CGT al lodo del internismo en el que pesca el macrismo. Se trata de la renovación de autoridades de la seccional porteña de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (Uthgra), en la que después de más de cuatro décadas se enfrentarán por primera vez Luis Barrionuevo y Dante Camaño.

 

Con escasísima trascendencia pública, el enfrentamiento entre dos pesos pesados del sindicalismo tendrá su desenlace este jueves 2 de diciembre cuando se midan Humberto Ballhorst, elegido por Barrionuevo como su delfín para el gremio gastronómico porteño, y el propio Camaño, en el marco de la renovación de la cúpula nacional del sindicato y de las autoridades de sus 51 seccionales. 

 

La batalla está, además, regada por intrigas familiares a raíz de la separación del histórico líder gastronómico y la diputada nacional Graciela Camaño, que se metió de cabeza en la interna cerrando filas con su hermano. "Toda la fuerza para el próximo proceso electoral, ustedes son buenos y honestos dirigentes sindicales. No dudo que los afiliados sabrán apreciar el esfuerzo", así, sin medias tintas, Camaño tuiteó a mediados de octubre para hacer pública su visita a la sede porteña del sindicato en el que, como si hiciera falta, se mostraba con su hermano y con quienes integran la lista.

 

El enfrentamiento ocurre después de un año y medio de una pandemia que castigó especialmente al rubro gastronómico y hotelero, que estuvo virtualmente paralizado, y aceleró las desavenencias entre los viejos compañeros de ruta que, por lo bajo, se acusan mutuamente de incumplir los acuerdos de convivencia. Del lado de Camaño, señalan que Barrionuevo quiere quedarse con la caja de la poderosa seccional Capital, mientras que en la otra vereda cuestionan el supuesto cierre del gremio durante la peor etapa de la emergencia sanitaria que dejó en el desamparo a los afiliados y las afiliadas.

 

En la CGT miran con atención el desenlace de la pelea que, sea cuál fuere el resultado, tendrá consecuencias internas sobre los equilibrios de la central, habida cuenta de que Camaño ratificó públicamente su realineamiento político con el macrismo. De hecho, como anticipó Letra P, fue uno de los dirigentes con mayor volumen que expresó su apoyo hace dos semanas a la inauguración del primer local de la Confederación de Trabajadores y Empresario, el experimento con el que la presidenta del PRO, Patricia Bullrich, busca construir su pata sindical.  

 

Barrionuevo, Camaño y Acuña en una marcha a Plaza de Mayo para reclamar la reapertura de la actividad gastronómica en 2020.

En ese contexto, un eventual triunfo de Camaño significaría un golpe directo al poder de Barrionuevo, un dirigente que hace poco menos de un mes logró torcerle el brazo a los gremios industriales y consiguió la permanencia de Carlos Acuña en el renovado triunvirato de la CGT y que, dejando de lado su fervoroso antikirchnerismo, retomó la relación con el Frente de Todos a través del presidente Alberto Fernández. Un resultado adverso para el histórico dirigente, de 79 años, instalará la incógnita sobre cuál es el peso específico actual de un sindicalista que no pudo garantizar la conducción de su propio gremio y que, como si fuera poco, perdió frente a la avanzada amarilla.