16|11|2021

La nueva Legislatura bonaerense, otro palacio de la rosca obligatoria

15 de noviembre de 2021

15 de noviembre de 2021

El FdT retrocede tres casilleros en Diputados y está obligado a negociar, pero suma en el Senado y empata a Juntos. Batacazo de la derecha. Izquierda en alza.

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, pasó de la pesadilla legislativa de las primarias al sueño calmo de las generales. Con el 38,52% de los votos obtenidos, el Frente de Todos (FdT) acortó la diferencia con Juntos (39,82%) a 1,3 puntos porcentuales y, así, mejora su posición en la Legislatura. Si bien el oficialismo pasará de 45 a 42 en Diputados, seguirá siendo la primera minoría; en tanto, las diez bancas que obtuvo en el Senado le permitirán dar vuelta una historia adversa y empatar con Juntos, pero definirá la vicepresidenta, Verónica Magario.

 

 

El reparto de los 46 escaños en juego en la Cámara Baja quedó de la siguiente manera: Todos 19, Juntos 22, Avanza Libertad 3 y el Frente de Izquierda y los Trabajadores 2. El oficialismo se quedará con un bloque de 42 escaños, por lo que necesitará de cinco aliados para alcanzar el cuórum y de 17 para conseguir los dos tercios que se necesitan para aprobar leyes clave como el Presupuesto o las solicitudes de endeudamiento. De todos modos, según pudo saber Letra P, el oficialismo espera aprobar estas dos iniciativas con la actual conformación legislativa, lo que supone un acuerdo previo con la oposición.

 

Después de diciembre, la bancada que responde a Kicillof y los demás liderazgos provinciales en el gobierno deberán afilar el perfil político y hacer gala de persuasión con las demás fuerzas. El bloque aliado 17 de Noviembre ya no contará con Mario Giacobbe, clave en el recinto y algunas comisiones importantes como Legislación General y Presupuesto, al igual que las posibles voluntades a persuadir dentro de Cambio Federal, también terminarán mandato, como Guillermo Bardón, Fernando Pérez y María Elena Torresi. Se estima que con esta disolución de los árbitros de la grieta y la incorporación de libertarios y más trotskistas la Cámara se moverá hacia los extremos. Todo un nuevo desafío para el gobierno, que deberá negociar sin una de sus espadas legislativas principales, la del presidente del bloque, Facundo Tignanelli, quien no logró renovar su mandato por la Tercera sección electoral. 

 

 

El Senado es otra historia. De los 23 sillones en disputa, el Frente de Todos ganó 10 y Juntos se llevó el resto. Con este resultado final, el gobernador consiguió su principal objetivo, que fue dar vuelta una correlación de fuerzas adversas durante la primera mitad de su gobierno, con el manejo de la agenda y los tiempos en manos de la oposición. Ahora, quedarán igualados en bancas, 23 a 23, pero corre con la ventaja de presidir ese cuerpo, por lo que en caso de empate define la matancera. De todos modos, la oposición tendrá la voluntad de habilitar, o no, el quórum. Un obstáculo que deberán sortear desde el bloque oficialista. 

 

La clave de la levantada está en las secciones Primera, Cuarta y Séptima, donde roba una banca por región a la oposición. En el norte bonaerense, se queda con cuatro de las ocho sillas en juego, pero Juntos arriesga las cinco obtenidas en 2017. En la Cuarta, noroeste bonaerense, Todos se queda con tres, pero arriesga solo dos, por lo que suma una. En la Séptima logra romper el maleficio y se queda con una de las tres bancas en juego, la que le corresponderá a Eduardo Bucca, exintendente de Bolívar.