20|1|2022

Bitácora, día 2: gabinete runner, La Bestia de Biden y un llamado del papa

31 de octubre de 2021

31 de octubre de 2021

Quiénes aprovecharon un parque cercano para no interrumpir sus rutinas de ejercicio. ¡Corré la chata, Joe! Guzmán y Cafiero, a gamba. ¿Bautismo en el Vaticano?

ROMA (Enviada especial) La ubicación del hotel Regina Baglioni, en el que se alojó la delegación argentina en esta ciudad, a tres cuadras del enorme parque romano de Villa Borghese, fue ideal para que integrantes de la comitiva que tienen como rutina la práctica de actividades deportivas aprovecharan la primera hora de la mañana para hacer ejercicio.

 

Antes de que comenzaran las actividades de la cumbre del G20, por allí anduvieron, por ejemplo, entre running y caminatas de ritmo acelerado, el ministro de Agricultura, Julián Domínguez; el jefe de asesores del Presidente, Juan Manuel Olmos; el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello; el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz; y la asesora presidencial Cecilia Nicolini.

 

Aunque suele practicar deportes, el que no pudo sumarse a las actividades esta vez fue el ministro de Economía, Martín Guzmán, que no tuvo tiempo para concretar las caminatas nocturnas que hizo en la anterior gira del presidente Alberto Fernández por Europa, en mayo, que usaba para ordenar las ideas para las reuniones de trabajo.

 

En esta oportunidad, a Guzmán le tocó recorrer 15 cuadras a pie junto al canciller Santiago Cafiero, aunque debido a una circunstancia ajena. Fue el sábado por la noche, cuando salieron del Palazzo del Quirinale, donde el presidente italiano, Sergio Mattarella, ofreció una cena de gala en honor a los jefes de Estado y de Gobierno asistentes a la cumbre de líderes del G20. Fernández asistió junto a Guzmán, mientras que Cafiero participó de una comida ofrecida por el ministro de Relaciones Exteriores y Exteriores y Cooperación de Italia, Luigi Di Maio, en un salón separado. Todos concurrieron de traje oscuro, según indicaba el código de vestimenta.

 

Sobre el final de la velada, Guzmán y Cafiero fueron víctimas del mismo problema que todos los líderes que participaron del G20: la voluminosa delegación que acompañó al norteamericano Joe Biden y su desproporcionado operativo de seguridad. Los más de veinte vehículos que se movieron por la ciudad con cada movimiento del jefe de la Casa Blanca, ubicados delante y detrás de “La Bestia”, como se conoce al auto blindado que lleva al presidente estadounidense, no solo alteraron la vida de la ciudad sino que le complicaron la vida a todos los asistentes a la cena del Quirinale.

 

Mientras Biden permanecía dentro del palacio, su comitiva esperaba estacionada afuera, ocupando casi todo el perímetro del edificio, lo que obligó al resto de los líderes que quisieron retirarse antes que el norteamericano a caminar un largo tramo hasta llegar a los vehículos oficiales que los trasladaban.

 

Guzmán y Cafiero salieron en esa ventana de tiempo, mientras que el presidente Fernández decidió esperar dentro del palacio hasta que Biden se retirara y el auto que portaba la bandera argentina pudiera acercarse hasta la entrada. Estados Unidos acreditó en la cumbre más de 80 funcionarios.

 

El Presidente concurrió a la cena del Quirinale acompañado por la primera dama, Fabiola Yáñez, que está embarazada de casi cuatro meses. La espera del segundo hijo de Fernández motivó este domingo un llamado del papa Francisco a la embajada argentina ante la Santa Sede. Allí se comunicó el jefe de la Iglesia el domingo cerca de las 9 de la mañana con la titular de la representación nacional, Marina Silva, para pedirle que le transmitiera su bendición a la primera dama por su embarazo. Silva estaba en ese momento acompañada por la portavoz de la Presidencia, Gabriela Cerruti, y la asesora presidencial Nicolini.