27|11|2021

“No descarto competir por la gobernación”

17 de octubre de 2021

17 de octubre de 2021

El alcalde de Lanús dice que los intendentes arrancan esa carrea con ventaja. Elogios a Insaurralde y a “Santa Teresa”. Macri no se jubila. Libertarios, no.

Néstor Grindetti se anota en la pelea electoral por la sucesión de Axel Kicillof en 2023. Destaca las virtudes de otros postulantes del PRO, como Diego SantilliJorge Macri, Cristian Ritondo y Julio Garro, pero aclara que quienes gobernaron municipios “largan unos metros adelante” en esa carrera producto de la “experiencia”. En entrevista con Letra P, el jefe comunal de Lanús y jefe de campaña del exvicejefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires propone concentrarse en las elecciones del 14N para volver a ganarle al Frente de Todos. “Tenemos que hacer exactamente lo que hicimos hasta ahora”, afirma y pone en duda la efectividad del Plan Remontar que puso en marcha el gobierno. 

 

El alcalde recibe a este portal en una cafetería ubicada en el centro comercial del distrito que gobierna desde 2015. En línea con su jefe político, Horacio Rodríguez Larreta, pide un gran acuerdo nacional. “Uno puede ganar por un voto, pero, para gobernar y hacer reformas estructurales, se necesita que el que no lo votó también lo acompañe”, analiza, pero pone en duda la receta en tierra bonaerense. Destaca el diálogo con el gobernador, pero apunta contra parte del gabinete que lo acompañó hasta hace poco: “No sé si hay falta de voluntad o una falla en el gabinete”, dice y quedan flotando dos apellidos: Bianco y Simone. Pone a salvo a la exministra de Gobierno Teresa García, a quien define como “Santa Teresa”. De paso, elogia la incorporación del intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, a la Jefatura de Gabinete: “Tengo la certeza de que con él las cosas van a cambiar mucho”.

 

-¿Cuál es la estrategia para volver a ganar en noviembre?

 

-Hacer exactamente lo mismo que hicimos hasta ahora.

 

-¿Cuál es la fortaleza de Santilli?

 

-El Colorado tiene dos características clave: empatía con la gente, con capacidad de escucha y diálogo, y propuestas concretas para los problemas que aquejan a la población, como la inseguridad y la falta de trabajo y de educación y la salud en la pandemia.

 

-¿Le alcanza al gobierno con el Plan Remontar para mejorar en la elección?

 

-Tengo mis dudas. Está subestimando a la gente. El que no tiene laburo quiere trabajo, no una heladera.

 

 -¿Coincide con Rodríguez Larreta y Sergio Massa en que se necesita un amplio acuerdo político?

 

-Sí. Es la única forma que tenemos de salir adelante. Uno puede ganar por un voto, pero, para gobernar y hacer reformas estructurales, se necesita que el que no lo votó también acompañe. 

 

-¿Ocurre lo mismo en la provincia?

 

-Cada vez que llamé al gobernador me contestó y nos pusimos de acuerdo, pero después las cosas no terminaron de funcionar. No sé si hay falta de voluntad o una falla en el gabinete. Hay cosas muy demoradas.

 

-¿Cuáles?

 

-Desde las obras hasta las deudas que la Provincia tiene con Lanús, una muy grande por la red AMBA.

 

-¿Eso puedo cambiar con la incorporación de Insaurralde?

 

-Tengo la certeza de que va a cambiar mucho y el diálogo va a ser más fácil¨, porque es bueno que exintendentes estén en la gestión. Son los que más conocen los problemas de los municipios, tienen la sensibilidad de darse cuenta que cuando uno reclama una cosa es porque hay una necesidad y la capacidad de medir si el tema es urgente o no.

 

-Cristina Álvarez Rodríguez reemplazó a Teresa García, a quien la oposición destacaba en su gestión...

 

-Teresa fue quien más contacto tuvo con la oposición, la que mejor nos comprendió y la que más aguante nos tuvo. Siempre la llamé Santa Teresa porque se aguantó que la llamaran 135 tipos todo el tiempo y siempre buscó una solución, pero sucedió lo mismo que con el gobernador: comprendía el problema, pero la estructura de los ministros perdía el tema.

 

-¿Pretende un rol similar con Álvarez Rodríguez?

 

-Aspiro a que cambien muchas cosas y estoy seguro de que con la incorporación de Martín, a quien conozco desde lo personal, el diálogo con el gobierno va a ser más fluido.

 

-¿El triunfo posiciona a Santilli como candidato a gobernador?

 

-Con una buena elección, Diego va a quedar bien posicionado. Hay diferentes liderazgos: Jorge Macri, Cristian Ritondo, Julio Garro y yo mismo, pero no es momento de hablar de 2023.

 

-¿Descarta competir por la gobernación?

 

-No lo descarto. Será una discusión para después del 14 de noviembre. Tampoco tenemos que salir como locos a hacer campaña porque todavía faltan dos años, que en Argentina son dos siglos, pero tenemos una buena noticia: somos varios en carrera.

 

-Aunque compiten con estructuras y volúmenes distintos. 

 

-Los intendentes largan unos metros adelante en esa carrera producto de la experiencia de haber estado gobernando municipios grandes. 

 

-¿Cómo tomó el respaldo de Vidal a la candidatura de Ritondo?

 

-El pase de María Eugenia a la Ciudad hace que quienes que venían trabajando con ella ahora se agrupen bajo Ritondo. No me parece mal, aunque creo que no debemos entrar en una suerte de campaña de 2023. Con hechos, gestión, desarrollo territorial y vinculándonos con la gente se van a perfilar naturalmente los posibles candidatos.

 

-¿Cómo lo resuelven?

 

-Las PASO llegaron para quedarse.

 

-¿Por qué no tomó protagonismo Macri en la campaña?

 

-Tuvo protagonismo. En la primera parte estuvo afuera del país y cuando regresó se sumó en Tandil, Tres de Febrero y otras ciudades. Ahora se va a incorporar nuevamente.

 

-Un sector de Juntos quiso jubilarlo.

 

-Mauricio es el creador del PRO, el socio fundador de Cambiemos y un expresidente. Esa chapa lo habilita a ser un primus interpares de los liderazgos. Tiene mucho para dar todavía. De ninguna manera hay que jubilarlo.

 

-¿Rodríguez Larreta es el sucesor natural de Macri?

 

-La muy buena gestión que ha hecho en la Ciudad le da un perfil en la mesa de conducción un poco más alto, pero también están los radicales, Patricia (Bullrich) y Lilita (Carrió).

 

-¿Debe modificarse la ley que limita las reelecciones?

 

-Hay que respetar la ley. De todos modos, en mi caso, por más que cambie la situación no voy a reelegir. Estamos trabajando por la sucesión de Diego Kravetz.

 

-Hay quienes buscan puntos grises en la norma para volver a candidatearse.

 

-Son tácticas individuales que no voy a criticar ni discutir.

 

-¿Por qué perdió la elección en Lanús?

 

-No hay una explicación política. Tal vez, por un corte de boleta circunstancial. En 2019 perdimos por 14 puntos en las primarias y después ganamos por seis. Nos va a ir bien.  

 

-¿Cómo piensa revertirlo?

 

-Con más trabajo de cercanía y más diálogo. Damián Sala es un gran candidato.

 

-¿Juntos podrá contener el voto radical?

 

-El Colo va a retener mucho de ese voto. El PRO y el UCR no tienen diferencias sustanciales. En esa diversidad, mostrándonos juntos nos fortalecemos. Manes perdió, pero sigue siendo Manes, no se pintó de amarillo.

 

-¿La amplitud política que pregona llega hasta los libertarios?

 

-Muestran un liberalismo que no existe en el mundo. Son una utopía. Se anclan en el liberalismo económico para hablar de las libertades y eso atrae mucho, sobre todo a la juventud, pero a su vez son conservadores. El liberalismo y la derecha son cosas distintas, pero ellos mezclan todo y se pierden cuando lo quieren llevar al terreno político. Muchos los votan como un acto de protesta.

 

-¿Les sirve sumarlos como pretende Bullrich?

 

-Tienen un caudal de votos, pero no nos suma en términos de armado de gobierno y desde el punto de vista ideológico. El liberalismo como lo plantean no existe, no hay forma de aplicarlo sin un costo social de la gran flauta.

 

-¿Juntos impulsa una reforma laboral que incluye quita de indemnizaciones?

 

-Hay que bajar los costos en general en la Argentina. Los laborales, pero también los márgenes de ganancia del capital, que tiene que ver con los sistemas productivos y la inversión. Es un combo. Se puede bajar el costo indemnizatorio sin perjudicar al trabajador.