21|11|2021

La Hormiguita sigue viajando: el plan retorno a la Ciudad

10 de enero de 2021

10 de enero de 2021

Ocaña es diputada por la provincia. Ahora, quiere volver a la Legislatura, de donde había saltado. Larreta, última posta de un raíd frenético. El sueño final. 

A la politóloga Graciela Ocaña le quedan 11 meses para concluir su cuarto mandato como diputada nacional. Ocupa una de las 53 bancadas del PRO y, a la vez, una de las 115 de Juntos por el Cambio, pero su fuerza política es Confianza Pública, un sello porteño que mantiene una estrecha cercanía con el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta. Quizás por eso "La Hormiguita" planea presentarse este año como candidata a legisladora porteña para regresar al viejo Concejo Deliberante donde ya cumplió un mandato entre 2013 y 2017. Si sus deseos se cumplen, la viajera incansable buscará volver a la Legislatura capitalina a partir de diciembre y sumar una pieza al rompecabezas de su mayor ambición: ser la primera alcaldesa de la Ciudad de Buenos Aires. 

 

Semejante objetivo aparece remoto e implicaría el regreso a un cargo ejecutivo, pero esta vez sería de la mano de una fuerza de derecha. Hasta, ahora las únicas dos veces que Ocaña pasó por la gestión de gobierno fueron durante el kirchnerismo. En 2004, el entonces presidente Néstor Kirchner la designó directora del PAMI y en 2007 Cristina Fernández de Kirchner la ascendió a ministra de Salud.

 

Duró dos años en el puesto y se fue como protagonista de uno de los primeros portazos que afrontó la actual vicepresidenta durante su primer mandato como jefa de Estado. El caso de la "mafia de los medicamentos" fue una inflexión en su carrera. "Tengo la determinación de eliminar la corrupción desde donde esté: lo hice en el PAMI y también al frente del Ministerio de Salud, donde me fui de la gestión denunciando la connivencia entre el poder de turno y los corruptos", sostiene Ocaña para definir su "compromiso de transparencia" y reivindicar las "400 causas" judiciales que impulsó contra una red de adulteración de fármacos. 

 

Luego del escándalo de 2009, Ocaña creó la Fundación Confianza Pública y en 2011 buscó conquistar su segundo mandato en la Cámara de Diputados. El primero lo había ganado en las elecciones de 1999, dentro de la boleta de la Alianza, pero como candidata del Frepaso. En esos años, cobró notoriedad por su rol en la Comisión Investigadora de Lavado de Dinero que condujo su entonces compañera de bancada, Elisa Carrió. Entre las denuncias de esos años y el portazo de 2009, Ocaña se transformó en una candidata apetecible para el arco opositor al peronismo, especialmente para Mauricio Macri y el empresario Francisco De Narváez, que invertía parte de su fortuna en una carrera política de alcance nacional que concluyó en 2015. 

 

En 2011 llegó a la Cámara baja en las listas de la Unión para el Desarrollo Social (UdeSo). Llevaban a Ricardo Alfonsín como candidato a presidente y a De Narváez para la gobernación bonaerense. Dos años después dejó la banca para calzarse el traje de legisladora porteña. Fue bajo el signo de Confianza Pública, que en 2013 ya se había transformado en un partido político con el acompañamiento de Daniel Amoroso, perenne titular del Sindicato de Trabajadores de Juegos de Azar (Aleara). De aquella relación no queda nada y las razones de la ruptura son mantenidas en estricto silencio, pero resonaron en 2015, dentro de la Legislatura, cuando Ocaña abandonó el bloque y se sumó al interbloque "Eco" - "UNEN", el espacio que por entonces conducía el actual senador nacional Martin Lousteau.

 

Ocaña cortó el vínculo con quien fuera su mecenas para la campaña electoral de 2013, pero quedó al mando del partido. Es el sello que ahora le permite mantener una cercana autonomía con el macrismo, con el radicalismo porteño y, especialmente, con Rodríguez Larreta, garante de los acuerdos que le permiten ser parte de Juntos por el Cambio y no contar con un monobloque de Confianza Pública en Diputados. 

 

Todo lo contrario a lo que sucede en la Legislatura porteña. En ese recinto unicameral, el bloque tiene cuatro escaños y es conducido por el abogado Diego García Vilas. Si Larreta acepta las nuevas aspiraciones, Ocaña encabezará la lista de aspirantes a ediles porteños de su partido y quedará en un lugar expectante para fortalecer la alianza con el PRO y trabajar en la candidatura presidencial del alcalde. Mientras tanto, recorre los barrios de Palermo junto a él y busca terciar en la agenda sanitaria desde el know how que construyó en los primeros años del kircherismo.