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Los bancos que fueron a la justicia de Nueva York buscan ahora un fideicomiso. Tienen el guiño de los dueños, que rechazaron un plan similar del Estado.

Por 19/09/2020 10:53

El default de Vicentin puso en una balsa a la cerealera junto a los acreedores y los mandó a la deriva. El concurso trata de corregir ese naufragio y evitar que vaya hacia la cascada, es decir, la quiebra, pero el recorrido se llenó de obstáculos e intentos infructuosos por rescatarla. Ahora, con el salto al vacío cerca, la firma prueba con una propuesta reciclada para corregir el rumbo: un nuevo fideicomiso, esta vez sin intervención estatal, impulsado por los bancos internacionales y acreedores comerciales privados. Sin Estado, todo; con Estado, nada.  

La iniciativa surgió hace unos días por parte del pool de bancos extranjeros que son acreedores por 520 millones de dólares. Curiosamente, son los mismos acreedores que fueron a la justicia de Nueva York para lograr un proceso de descubrimientos de activos ante sospechas de ocultamiento patrimonial. Se apunta en un contexto de poca expectativa concursal y de una demora evidente para la propuesta de pago que recién podría llegar a mediados del año que viene. Nada muy prometedor. La novedad es que Vicentin no descartó el esquema que le hicieron llegar, al contrario, lo ve como una posible solución, por más que por ahora es un borrador. Vale recordar que hace apenas un mes rechazó sumarse a una salida similar con el gobierno santafesino.  
 

Los bancos integrantes del comité son: International Finance Corporation, subsidiaria del Banco Mundial (u$s 265,5 M); Netherlandse Financierings (FMO) (u$s 150 M); ING Bank filial Tokio (u$s 71,9 M); Rabo bank (u$s 23 M) y Natixis New York (u$s 10 M). En total, efectivizaron préstamos por 520 millones de dólares (el 40% del total de la deuda de la cerealera) mayormente para prefinanciar exportaciones.

 


En rigor, los bancos buscan armar un fideicomiso donde aportar activos de Vicentin y terminar como una empresa nueva. Sumarían la adhesión de los grandes acreedores, entre otros, la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), y Commodities (Grupo Grassi), quien ya se había mostrado dispuesto al frustrado fideicomiso impulsado por el gobierno de Omar Perotti. Pero la condición para que esto se arme es que se remueva el directorio actual. La misma que planteó el gobierno de Santa Fe cuando arrimó su propuesta y se la terminaron negando. 

Ahora, la actitud de los propietarios es distinta. Según confió un empresario del sector a Letra P, en principio, los directores de Vicentin estarían de acuerdo con el esquema, siempre y cuando se queden con un porcentaje del fideicomiso. “Quieren evitar la quiebra corriendo la cancha”, apuntó. El tema es que no le corran el arco, es decir, se nieguen también en esta oportunidad a ceder las acciones.

 

 

 

En caso de que esta transferencia de derechos suceda, se estructuraría sobre el fideicomiso la negociación por las deudas de los acreedores. Se trata de una operación realmente compleja que debería resolver, entre otras cosas, el precio de las acciones de una empresa que no se sabe bien cuánto vale, y también la capitalización de los pasivos con que entrarían algunos de los actores comerciales. 

Por todas esas complicaciones es que el escepticismo reina en una novela que ha tenido demasiados capítulos. Es el caso de Sergio Arelovich, economista designado veedor de la causa, quien no ve un futuro venturoso en la iniciativa. “La alternativa de la banca internacional, de proponer un fideicomiso, se puede interpretar como desguace, vender una parte y no otra, con lo cual tendría un efecto parecido a la quiebra y una parte de la empresa continuaría en manos de otro”, dijo en radio Sí 98.9.

Que la propuesta arranque o que los privados salgan espantados dependerá de los pasos que dé la empresa durante los próximos días. El lunes es el límite que le otorgó el juez del concurso, Fabián Lorenzini, para que presente el balance 2019, un registro que será clave para entender por qué pasó en apenas meses de ser una cerealera confiable a una firma insolvente.