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La quema de islas invade Rosario y destroza el ecosistema. Entre Ríos, la apuntada por todos. Santa Fe no tensa el vínculo. La lluvia, ¿única solución?

Por 29/07/2020 10:12

Desde hace cinco meses, la costa del Gran Rosario sufre una densa nube producto de la quema intencional de pastizales en las islas entrerrianas frente a la costa. Algunos días la ciudad se vuelve irrespirable, además de las consecuencias ambientales producidas a la que activistas tildan de ecocidio. Mientras toda la dirigencia política apunta al gobernador de Entre Ríos, Gustavo Bordet, por la elocuente inacción de fondo en su jurisdicción, el santafesino Omar Perotti no tensa los lazos diplomáticos con su par justicialista, en una situación que superó los límites y agotó la paciencia de la ciudadanía. 

Las islas son un escenario complejo por tener condiciones climáticas que facilitan los focos, como la bajante del río, sequías y heladas, y por ser una dimensión inabarcable de zonas de difícil acceso. Desde febrero se afectaron entre 6.000 y 7.000 hectáreas sin responsables. Lo cierto es que quien ande perdido en la inmensidad del humedal, con nafta y fósforos en mano, puede más que un grito de la política.

 


El humo llega a Rosario, pero no a Victoria, la ciudad entrerriana más próxima

 

En este escenario, existe una tensión diplomática que los gobernadores no quieren activar. La oposición política empieza a exigir resoluciones concretas más allá de esperar que la justicia identifique a los dueños de los terrenos, apuntados como los iniciadores de los focos como técnica de renovación de pasturas para ganadería, o se pongan en marcha operativos costosos de combate del fuego que terminan siendo transitorios. Eso hicieron Entre Ríos y Santa Fe, pero los incendios siguen.   

Justamente, después de que la semana pasada se desplegara un enorme operativo conjunto entre las provincias y el Ejército, el domingo hubo un quiebre con un nuevo y enorme foco de humo en la costa entrerriana. Fueron imágenes dantescas de un interminable sendero de fuego, como si se hubiese rociado napalm pero sin guerra ni Vietnam. Esta vez sonó a provocación, pero nuevamente la reacción de la política se encontró atada a que la justicia detecte a los dueños de los terrenos y los sancione penalmente. Pasaron meses y nada.  

 

 

O más azaroso: que la lluvia solucione las cosas. Así lo manifestó el gobernador Perotti al abordar públicamente el tema por primera vez este martes: "Estamos en una etapa donde a la naturaleza no la parás ni con un decreto, ni con una resolución, o un fallo, una conferencia de prensa o reuniones cumbre. La naturaleza necesita lluvia y no la tenemos”. Palabras que fueron a la picadora de carne de parte de quienes le exigen pintarse la cara cual caudillo del siglo XIX y cantarle las cuarenta a Bordet. Esta situación parece impensada en Perotti y menos aún con su par peronista del núcleo sojero.  

Uno de los que criticaron fue el diputado radical del Frente Progresista Maximiliano Pullaro, quien le respondió que “no se resuelve con lluvia, ni por decretos, sino con un acuerdo entre ambos gobernadores”. Más al hueso hincó el diputado nacional de Juntos por el cambio Federico Angelini: “El gobernador está ausente porque quizá no quiere pelearse con su par de Entre Ríos”.

 

 

Angelini también repartió para el intendente de Rosario, Pablo Javkin: “Debería estar exigiéndole a la Casa Rosada para que el ministro de Ambiente intervenga con mayor solidez y no mandando fotos de la NASA”. Cobró también Juan Cabandié, quien motorizó operativos de combate, y terminó encolumnado detrás de una demorada justicia federal entrerriana. Javkin también ve la salida en la sanción ejemplificadora: "Hasta que no haya alguien preso, no se resolverá de fondo". Y amplió por tercera vez la denuncia en fiscalía entrerriana y se presentó como querellante. 

También lo hizo el gobierno entrerriano, de quien se espera del lado santafesino, otro tipo de medidas de fondo. La ministra de Ambiente de Santa Fe, Erika Gonnet, encargada por Perotti para llevar el tema, fue quien destapó algo del malestar con el gobierno entrerriano: "Es frustrante ver que se está trabajando desde hace tanto tiempo y con tantos recursos, agotando todas las instancias, y que no hay respuesta desde la otra parte".

 

 

Datos interesantes arrojó una encuesta realizada por el Centro de Estudios Interdisciplinarios de la Universidad Nacional de Rosario realizada a 500 personas la última semana de junio: la responsabilidad sobre los hechos se adjudica en un 60,9% a los empresarios ganaderos, y un 26,3% la atribuye al gobierno de Entre Ríos. El gobierno nacional fue responsabilizado por un 6,7%, mientras que la Municipalidad de Rosario, el gobierno provincial santafesino y los habitantes de las islas recibieron porcentajes menores.