BANDERAZO | VICENTIN Y LA ÉPICA 126

La Mesa de Enlace no quiere guerra como en 2008, pero no la descarta

Apoyó la marcha por “la idea de fondo” y asegura que no quiere "una 125”. Habla con el Gobierno, pero avisa: “Cualquier expropiación” es conflicto.

Con una mano en el volante y la otra agitando una bandera argentina por la ventanilla, el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Daniel Pelegrina, recorrió en auto el banderazo seccional Exaltación de la Cruz. La postal, exhibida en su cuenta de Twitter, muestra cuál es hoy la postura del campo en relación al rescate de la aceitera Vicentin, que, más que un caso aislado, se transformó en una contienda ideológica y de principios: la Mesa de Enlace, con matices naturales, marca una crítica y una resistencia directa a cualquier tipo de expropiación, pero -por ahora- alejada de una batalla épica como en los años de la Resolución 125 y con distancia de la agitación de Cambiemos de recrear una mística que lo ponga en el escenario.

 

De hecho, casi el pleno de la dirigencia rural y los agroexportadores están a favor del salvataje sin expropiar que impulsa el gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, con aval del Ejecutivo Nacional. “Apoyamos el banderazo porque ya estaba en marcha, no se podía volver atrás”, justificó ante Letra P uno de los cuatro dirigentes de la Mesa, que este lunes al mediodía se reunió para analizar el asunto de fondo. Si bien esperarán la decisión del juez del concurso, no planean un conflicto si el magistrado le da curso a la intervención del Estado por lo carriles legales. Por eso, no es rara la posición de la SRA de Córdoba, el polo más PRO del país. “Hay que estar muy alucinado para pensar que Argentina se encamina hacia un proceso similar al de Venezuela”, dijo Pedro Salas, el titular de la seccional. Y agregó, lapidario, que “apoyar a Vicentin es salir a aplaudir al que estafó a los productores”. La consideración de la Mesa de Enlace, precisamente, es "no salir a defender a los accionistas"

 

Hace unos días, cuando se reunió con Alberto Fernández, Carlos Iannizzotto, titular de Coninagro, le explicó al Presidente que se venía un escenario complejo si avanzaba la expropiación. Pero le aclaró que la ruralidad quiere una solución de rescate para Vicentin. Tomada como sujeto político que muchas veces se mueve distinto a las bases, la Mesa de Enlace venía ya antes del COVID en un diálogo franco con el gobierno nacional y el ministro de Agricultura, Luis Basterra;  una edificación de una relación siempre conflictiva, con diferencias, pero más lógica ante un gobierno que tiene seis meses en funciones y del que todos necesitan algo.

 

 

 

En una posición incluso más negociadora están los agroexportadores, nucleados en la cámara CIARA-CEC. Apoyaron y sugirieron la letra fina del plan Perotti y creen que, siendo acreedores, la salida es buena. Este sector, vale aclarar, ya venía en buenas migas con el Presidente y con mayor muñeca y comprensión política de lo que realmente está en juego.

 

 

Una parte del campo más ultra sigue la línea del PRO.

 

 

Las posiciones antes mencionadas están en franco contraste con los sectores más ultras, hoy alineados con la idea del PRO duro de hacer una “126”.

 

Los autoconvocados, alimentados por la rama dura, la de Patricia Bullrich, Mauricio Macri y el ex ministro Luis Miguel Etchevehere, están dispuestos a ir a fondo, incluso si el juez del concurso le da vía libre al ingreso del Estado en la intervención. Allí sí hay una disputa que, ocurra lo que ocurra, es ideológica y tiene que ver con un armado de un campo antiperonista confeso; un agrupamiento que en volumen no es menor, pero carece de representación política en entidades. Por esto, anida en la parte más ultra del PRO, que, naturalmente, juega a fondo por la politización y por la discusión de modelos e intervención, porque las investigaciones sobre Vicentin y los Nardelli tienen como contraparte a los créditos indiscriminados del Banco Nación y a Macri detrás de los favores. 

 

José María Carambia, se enfrentó a Javier Milei por las regalías mineras. 
Axel Kicillof junto a Verónica Magario

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