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ABSA: post auditoría, la Provincia evalúa llevar a la Justicia al ceo de Macri

Se desaprobó el ejercicio 2019 de la gestión Sardella. Deuda y múltiples irregularidades. “No descartamos presentarnos como querellantes”, dijo el ministro de Infraestructura, Agustín Simone.

Por 19/05/2020 19:05

Tal como había adelantado Letra P el mes pasado, el gobierno de Axel Kicillof avanzó en un exhaustivo proceso de auditoría de la pasada gestión de Aguas Bonaerenses S.A. (ABSA) que tuvo como titular al ejecutivo del Grupo Macri Raffaele Sardella. Como resultado de la primera etapa de esta revisión, el Ministerio de Infraestructura bonaerense decidió desaprobar el ejercicio 2019 de la empresa –hecho que se da por primera vez en la historia de la compañía– y evalúa llevar las irregularidades detectadas a la esfera judicial.

“En este contexto, no sólo no podemos aprobar un ejercicio en este estado, sino que, además, lo analizaremos en profundidad porque no descartamos presentarnos como querellantes en la Justicia”, afirmó el ministro de Infraestructura provincial, Agustín Simone, quien ahondó: “Los municipios del interior tienen colapsadas las redes de agua y de cloacas, y las plantas depuradoras no tienen capacidad de tratamiento. Todos los intendentes coinciden en que en los últimos cuatro años se deterioró mucho el servicio de ABSA. Y, encima, dejaron una deuda millonaria”.

En efecto, durante los primeros tres meses, la actual gestión de la compañía a cargo de Germán Ciucci, dio cuenta de numerosas situaciones controversiales, como así también una deuda con proveedores y contratistas que –como contó a este medio– superaba los 1.000 millones de pesos.

 

 

 

En los puntos principales del informe de la auditoría, figuran algunos de los aspectos que Letra P había adelantado en abril: la concentración de recursos en solo tres obras (plantas depuradoras en Bahía Blanca y General Rodríguez y rehabilitación de la planta potabilizadora de La Plata y la región para las que la empresa invirtió más de 3.600 millones), “gastos sin justificación” como el alquiler del edificio central de la compañía por 40 millones de pesos anuales, el alquiler de una oficina en Esmeralda y Paraguay (CABA) por $556.380 de uso exclusivo del expresidente, además de la compra en moneda extranjera de muebles (marca Herman Miller) para la presidencia por 12.555 dólares.

También en moneda extranjera fue la adquisición de un sistema informático con obligaciones futuras de cargos en dólares por mantenimiento y licencias (aún no se puedo establecer el monto total de la operación) y la compra de una flota vehicular para uso de la presidencia de ABSA, entre los que figura una camioneta adquirida a la concesionaria Dietrich y tres camionetas adquiridas a Chery Socma (controlada por Sideco, firma de la que Sardella es directivo) por un total $1.650.000.
 


Cerca de la actual gestión destacan que “resulta inexplicable” que Sardella ejerciera la titularidad de ABSA y haya mantenido su puesto jerárquico en el Grupo Macri. Recalcan que existe “un evidente conflicto de intereses”.

Además, se consideró como otro incumplimiento del marco regulatorio el convenio con la firma francesa Veolia para la rehabilitación y operación de la Planta Potabilizadora de Punta Lara, que abastece a La Plata y la región, acuerdo sobre el cual hizo foco oportunamente este medio. Aquí, se cuestionó que se trató de un subcontrato donde esa compañía le cobraba a ABSA el agua que potabilizaba.
 



En este contexto, la actual gestión desvinculó a quien fuera el director de Ingeniería, Producción, Obras y Mantenimiento de la pasada administración, al marcarse que ejercía el cargo sin siquiera contar con título profesional, lo que, se afirma, “provocó enormes pérdidas a la empresa”, en las que se detalla complicaciones en la obra del Acueducto Norte -acumula 80 roturas a un año de su inauguración- en la que se estima que la inversión global actualizada fue de 250 millones de pesos.  

También se cuestionó que la Planta de Ósmosis Inversa de Pehuajó fuera contratada antes de conocerse la calidad de agua existente a tratar tras lo cual se conoció que los valores resultaron mucho peores de los previstos, lo que provocó que su producción fuera mínima, lejos de lo estipulado e imposible de justificar su inversión. Por último, se detalló que la Usina “Bosque”, que bombea agua al casco urbano de la capital de Buenos Aires, tuvo seis cortes en el primer trimestre del año. Funcionaba a menos del 50% de su capacidad con el abastecimiento seriamente comprometido y al borde de causar una crisis sanitaria.