18|8|2022

La idea no es solo argentina: América Latina hurga en los bolsillos de los ricos

29 de abril de 2020

29 de abril de 2020

Los proyectos que proponen gravar las grandes fortunas para enfrentar la crisis por la pandemia. Hablan referentes de la región. Buenos Aires, a la vanguardia. Piñera, en la mira. 

La crisis económica generada por la pandemia del Covid-19 obliga a los distintos gobiernos del continente y del mundo a evaluar medidas para mitigar el impacto y amortiguar lo más posible un golpe que amenaza con ser el más grave desde la crisis de 1929. El combo explosivo generado por las medidas de confinamiento y distanciamiento social, la contracción y la caída del comercio internacional y la baja de la productividad presiona a los estados a buscar fondos y liquidez. Como respuesta, surge el impuesto a las grandes fortunas como una luz en el medio de la tormenta. 

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Hace unas semanas, Argentina debate crear un impuesto especial sobre las grandes fortunas del país. No es el único caso en el continente y en el mundo. En América del Sur, Colombia y Uruguay ya cuentan con gravámenes de estas características y en la mayoría del resto de los países hay debates abiertos de cara al futuro.

 


Asimismo, el continente tampoco es el único que lo debate. Recientemente, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) realizó un estudio mundial donde determinó que medidas similares se están discutiendo en nueve países de Europa. A pesar de las diferencias que existen, los proyectos son transversales a distintas fuerzas políticas, sistemas de gobiernos y modelos económicos y, además, coinciden en conseguir recursos a partir de los sectores más enriquecidos para destinarlos a los sectores más empobrecidos. 

 

 


En el medio de la crisis sanitaria y política que vive Brasil, el Partido de los Trabajadores (PT) intenta reflotar el debate en base a la “Reforma Tributaria Solidaria” que impulsó a principio de año junto a otras fuerzas políticas. En videoconferencia con este medio, el líder del partido en la Cámara de Diputados, Enio Verri, explicó que la misma consta de varias partes: tributar a las fortunas superiores a los 16 millones de reales, los vehículos como aviones, helicópteros y yates y las utilidades bancarias. “Se trata de revertir el sistema tributaria, que es completamente injusto”, afirmó, pero aclaró que es difícil que se apruebe “por la forma en la que está configurada la Cámara” y porque “la gran mayoría de los Diputados son empresarios, latifundistas y personas ricas”. 

 

 


En Ecuador, los asambleístas cercanos al expresidente Rafael Correa han presentado una iniciativa parlamentaria (el único que tiene capacidad legislativa en materia tributaria en el país es el Presidente) donde proponen un paquete de medidas. El parlamentario Pabel Muñoz ha propuesto crear un impuesto del 0,9% sobre las riquezas superiores al millón de dólares, gravar con un 10% las utilidades bancarias de 2019, generar un tributo del 25% sobre las empresas más beneficiadas de una reciente reforma tributaria y una contribución sobre los 200 grupos económicos más grandes del país. En diálogo con Letra P, el diputado explicó: “Es un momento donde la presión tributaria tiene que caer solamente en las personas más ricas del país”. 

 

 

 

El Frente Guasú de Paraguay también ha propuesto crear un impuesto de estas características. En diálogo con este medio, el secretario de Relaciones Internacionales del partido y representante en el Parlasur, Ricardo Canese, explicó que el proyecto de ley presentado en el Senado nacional establece un impuesto del 1% para las fortunas que superan los 10 millones de dólares, del 2,5% para las que superen los 100 millones de dólares y del 5% para las que se encuentren por encima de los 1.000 millones. “El que más tiene es el que más debe contribuir y el que nada tiene debe recibir ayuda del Estado”, aseguró y explicó que aunque es “poco factible” que sea aprobado “porque hay un predominio de fuerzas conservadoras”, desde la izquierda paraguaya apuestan “a dar la batalla de las ideas”.

 


 


En Chile, el Partido Comunista (PC) ha realizado la primera propuesta. Su contexto nacional es particular, porque el debate está atravesado por la fuerte inequidad social que existe en el país, uno de los principales motivos de las protestas del año pasado. La fuerza que lidera la exlíder estudiantil Camila Vallejo propone crear un impuesto del 2% sobre el 1% de la población más rica del país, el sector social que concentra el 30,5% de la riqueza nacional. Esta propuesta permitiría recaudar el 1,04% del PBI nacional por año. Otra particularidad del caso chileno es que este impuesto gravaría al propio presidente, Sebastián Piñera, la quinta persona más rica del país y en el puesto 804 del mundo, según la revista Forbes, con una riqueza de 2.800 millones de dólares. 

 

La fuerza que lidera la exlíder estudiantil Camila Vallejo propone crear un impuesto del 2% sobre el 1% de la población más rica del país. El impuesto gravaría al presidente Piñera, la quinta persona más rica del país y en el puesto 804 del mundo, según Forbes, con una riqueza de 2.800 millones de dólares. 

En otros países, el debate es más incipiente. En Bolivia, el candidato a presidente por el Movimiento Al Socialismo (MAS), Luis Arce Catacora, propuso crear un “Fondo Solidario para la Salud” a través de un impuesto de estas características, pero, según pudo saber este medio, el proyecto todavía se encuentra en fase de preparación.

 

En Perú, la fuerza de centroizquierda Nuevo Perú está delineando una iniciativa. Según lo dicho públicamente por su líder, Verónika Mendoza, el mismo sería del 1% y se aplicaría sobre las grandes fortunas. Asimismo, el Frepap ha propuesto un impuesto de tres categorías: entre el 0,22 y el 1% para los que ganen más de 290.000 dólares; entre el 1 y el 2% para quienes ganen 2.900.000 dólares y de entre el 2 y el 3% para quienes ganen cerca de 15 millones. “El destino del impuesto deberá servir para la inclusión de los peruanos en todos los niveles en los que está ausente el Estado”, dice la iniciativa legislativa.

 

En este contexto, aunque la Argentina no es el único país que debate estas medidas en América del Sur, sí es el único que lo hace desde el oficialismo. Esto la vuelve a colocar en una doble situación: por un lado deja en evidencia su minoría política regional y, por el otro, en la punta de lanza de medidas que otras fuerzas también buscan aplicar. Además, es el debate más avanzado y, por tanto, podría ser el primer país en aprobar esta medida para enfrentar al Coronavirus.