04|12|2021

Las claves de una negociación de tres semanas a todo o nada por la deuda

17 de abril de 2020

17 de abril de 2020

¿Propuesta dura o amigable? ¿Hacia un éxito o hacia un default? Un seguro político. Los especialistas polemizan. El tenor del diálogo con los bonistas determinará el desenlace de la saga.

La presentación de los lineamientos generales de la oferta que la Argentina a los tenedores de bonos de deuda emitidos bajo ley extranjera puso sobre la mesa varios elementos de análisis importantes, pero dejó en suspenso otros que resultarán definitorios para sus posibilidades de éxito. Eso explica que las evaluaciones de los especialistas difieran, aunque para todos surge claramente un elemento: la propuesta abre un proceso de negociación que el ministro de Economía Martín Guzmán estableció en tres semanas, a lo largo de las cuales se definirá si el país encuentra la salida a un laberinto que hipoteca, amenaza de default mediante, la recuperación del crédito público y privado.

 


 

PUESTA EN ESCENA. El jueves se esperaba que el presidente Alberto Fernández explicara los detalles a los gobernadores invitados a la quinta de Olivos para, más tarde, realizar el anuncio público. Sin embargo, ambas instancias fueron simultáneas, lo que dotó al acto de un aura necesaria de política de Estado.

 

Dado que uno de los pilares de la misma es un período de gracia hasta 2023 para realizar los primeros pagos de intereses, los acreedores bien pueden preguntarse cuál sería la actitud al respecto del gobierno que suceda al actual, que asumiría en diciembre de ese año. Fernández bien podría ser reelecto, claro, pero, para despejar cualquier duda de los bonistas no estuvo de más que hayan sido parte del anuncio otros presidenciables como Sergio Massa, Horacio Rodríguez Larreta y, cómo no, Cristina Kirchner. Axel Kicillof estuvo ausente con aviso, pero la presencia de su jefa política aseguraba su aval. Por otra parte, siempre puede surgir alguna figura que se sume a ese lote entre el resto de los gobernadores invitados.

 

 

 

DE LO ESPERADO A LO ANUNCIADO. La hoja de ruta para las negociaciones inminentes incluye un período de gracia de tres años para comenzar a realizar pagos, uno menos que el que anticipaba el mercado; una quita de capital del 5,4%, equivalente a 3.600 millones de dólares y largamente inferior a la que se barajaba; intereses que comenzarían a pagarse en 2023 con una tasa inicial bajísima, casi “estadounidense”, del 0,5%, que crecería progresivamente en torno a un promedio anual del 2,33%. Esto supone un recorte con respecto a las tasas vigentes hoy del 62%, 37.900 millones de dólares. ¿Mucho o poco? Las opiniones difieren.

 

El informe difundido este viernes por Consultatio Research indica que “si bien resta saber términos y condiciones, la oferta parecería ser bastante agresiva”. “La quita de VPN va desde el 68% al 82%, dependiendo de la exit yield y haciendo varios supuestos sobre la información que aun no conocemos”, fundamentó.

 

 

Fuente: Ministerio de Economía.

 

 

Hay que explicar dos conceptos cruciales para seguir. El VPN es el Valor Presente Neto, esto es el monto actual hipotético de un determinado flujo de dinero comprometido que surge del descuento del costo de oportunidad de recibir los pagos a lo largo del tiempo. En tanto, la exit yield es el rendimiento de los bonos el día posterior al canje.

 

Leandro Ziccarelli, economista del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) y del Instituto de Capacitación Bursátil (ICB), explicó que “si me pongo en el lugar de los acreedores, no sé si esta es la oferta que estaban esperando”.

 

“Cuando se produce una reestructuración, hay tres variables a considerar: el tiempo en que el deudor va a empezar a pagar, la tasa de interés de los bonos nuevos y la quita de capital. Entre esos tres factores se juega el alivio que obtiene el deudor. Entonces la clave es la exit yield. Esto todavía no se conoce, pero da la impresión de que los supuestos del Gobierno al respecto son muy optimistas”, agregó.

 


 

 

En cambio, según le dijo a Letra P Gabriel Zelpo, socio de la consultora Seido, “lo positivo de la propuesta es que implica una reestructuración bastante amistosa”. En la misma línea, Roberto Reynolds, gerente de Wealth Management en Balanz Capital, señaló en diálogo con este medio que “resulta menos agresiva de lo que esperaba el mercado, lo que explica que después del anuncio se haya observado una suba en los bonos argentinos en la última hora de la rueda del jueves”.

 

En efecto, el riesgo país seguía fuertemente a la baja este viernes.

 

ENTRE EL CIELO Y EL INFIERNO. Las posibilidades de éxito de la iniciativa se vinculan a esas visiones discordantes. 

 

Para Consultatio, “si la propuesta termina siendo según la que suponemos en este informe, va a ser muy difícil que sea aceptada por los acreedores”.

 

Según Zelpo, “el gran problema de la Argentina no pasa por la carga de su deuda sino porque está cada vez más lejos de alcanzar el superávit fiscal y un proceso de crecimiento. Entonces, se dice que recién se van a pagar intereses en tres años y que entonces se verá. Ante esa falta de definiciones, puede haber quien, al no cobrar nada ahora, prefiera litigar”.

 

El analista financiero Christian Buteler, matiza el pesimismo. Según le dijo a Letra P, “hay algunos aspectos positivos y otros negativos. Pero esta no es más que la mitad de la propuesta porque falta saber qué bonos se van a entregar a cambio de los viejos, a qué plazo se van a emitir y de qué modo van a pagar el capital. Eso es lo que va a permitir evaluar si la propuesta es buena o mala”.

 

Federico Furiase, director de la consultora Eco Go y profesor en la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT) señaló que “el mercado estaría más cerca de un VPN target de 55% y una exit yield de 10%, consistente con dos años de período de gracia y un cupón promedio mas cercano al 4%”. 

 

 

“Da la impresión de que se abre un buen período de negociación y que aumenta la probabilidad de alcanzar un acuerdo. Antes de la presentación, el escenario de default era el más probable”, dijo Roberto Reynolds, de Balanz Capital.

 

 

En su opinión, “es de esperar que el Gobierno deje a un lado el manual de la sostenibilidad y se muestre abierto a acercar las puntas para evitar un default duro de la deuda que traería el riesgo de una espiral inflacionaria y le sacaría combustible a la recuperación económica luego de que pase el temblor del COVID-19”.

 

He ahí entonces la clave del futuro y la explicación de que existan miradas diferentes. En palabras de Reynolds, “da la impresión de que se abre un buen período de negociación y que aumenta la probabilidad de alcanzar un acuerdo. Antes de la presentación, el escenario de default era el más probable”.

 

“Da la impresión de que en las próximas semanas va a ser necesario tocar algunos aspectos de esta oferta, porque así como está no creo que sea aceptada por los acreedores”, cerró Leandro Ziccarelli.