Fernández debuta con mística de unidad en un Congreso caliente en los dos bandos
Anticipará los principales ejes de su primer año de mandato. Evitará la grieta, pero lo aguarda un oficialismo en ebullición y una oposición que prefiere polarizar para no revelar sus diferencias.
Una oposición irritada y una tropa propia que estrena problemas con sus aliados más cercanos. Con ese Congreso se encontrará el presidente Alberto Fernández cuando pronuncie su primer discurso para inaugurar el período 138° de sesiones ordinarias. Será el segundo que ofrezca ante la Asamblea Legislativa luego de recibir los atributos presidenciales el 10 de diciembre, pero el primero que enunciará para definir los ejes de su primer año de gestión, ante un escenario económico signado por la renegociación de la deuda externa con los bonistas y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
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El jefe del Estado incluirá el tema, pero no cargará las tintas para no profundizar la grieta que prometió combatir durante su mandato. Aún así, hará una enumeración con datos sobre la herencia recibida, pero no hará eje en ese punto, sino en la búsqueda de apoyos para otros objetivos que ya anunció desde que llegó al poder, como el envío de un nuevo proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) que, esta vez, contará con el apoyo y auspicio de la Casa Rosada.
“Prepárense para escucharlo un buen rato”, anticipó este viernes una de las máximas autoridades de la Cámara de Diputados para graficar que el discurso de Fernández podría extenderse por más de una hora. La mayoría de los temas todavía se mantienen bajo reserva, pero en medio de los preparativos para la ceremonia -que comenzará a las 10.30- el titular de la Cámara baja, Sergio Massa, ya confirmó la constitución de tres comisiones bicamerales antes de que Fernández le hable a diputados y senadores: la de Seguimiento y Control de la Gestión de Contratación y de Pago de la Deuda Exterior de la Nación, la de control de Organismos y Actividades de Inteligencia y la de Promoción y Seguimiento de la Comunicación Audiovisual, las Tecnologías de las Telecomunicaciones y la Digitalización.
La activación de esas tres comisiones bicamerales pueden ser la aplicación en términos prácticos de la decisión presidencial de involucrar al Congreso en parte de los cambios y controles que lanzó el 10 de diciembre, cuando pidió el apoyo de la oposición para renegociar la deuda externa y anunció la reforma del aparato de inteligencia, que ya intervino por medio de un decreto presidencial para cortar los lazos que lo unen con el Poder Judicial, el próximo destinatario de un nuevo proyecto de ley que pondrá a prueba, una vez más, el equilibrio inestable entre un peronismo unificado que volvió a calzarse el traje del oficialismo y una oposición que transita sus primeros meses luego de una derrota que los sacó del poder.