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La ley que pide el gobernador obligó al FP y al Gobierno a decirse las cosas en la cara para ablandar la tensión insostenible. El dialoguismo venció, aunque no garantiza el triunfo legislativo.
Por 08/02/2020 10:36

“El límite es la falta de verdad y ustedes mintieron”, recriminó un dirigente radical frente al gobernador Omar Perotti y los ministros de Gobierno, Economía y Gestión Pública que escuchaban del otro lado de la mesa. El gobierno santafesino respondió con tono alto y finalmente terminó mordiéndose los labios. La fase final de la Operación Borgonovo se encaminaba, aunque antes el oficialismo debía soportar los reproches del Frente Progresista por la actitud beligerante que mantuvo desde el comienzo de gestión y amagó con enviar al tacho el segundo intento del Ejecutivo por aprobar el paquete de emergencias.

“Se bancaron todo lo que les dijimos con tal de aprobar la ley”, reflexionó el mismo dirigente a minutos de la reunión. Tanto la cúpula radical -el lunes- como el socialismo -el martes- llegaron a las reuniones para encauzar el tratamiento legislativo con la pelota de su lado y quejas atragantadas.

El objetivo final era lograr un compromiso de que las acusaciones contra el Frente Progresista no rayaran el límite. Cambiar el clima político, de la tormenta al cielo despejado. Pero antes debían atravesar el granizo. “Hemos venido a saldar las cuentas, han quedado saldadas”, sintetizó el presidente de la UCR provincial, Carlos Fascendini, al terminar el encuentro.

 


Legisladores socialistas junto al ministro de Economía, Walter Agosto (der.)

 

El gobernador Perotti lo sabía, por eso se sumó promediando la reunión entre la UCR y los ministros de Gestión Pública, Rubén Michlig; de Gobierno, Esteban Borgonovo; de Economía, Walter Agosto. “Se habló a cara de perro”, reconoció a Letra P el diputado radical Palo Oliver. Finalmente, se fueron con la promesa del gobierno de “corregir” la línea discursiva. El gobierno, por su parte, recogió voluntad de acompañar la emergencia, siempre y cuando los textos de las iniciativas no contemplen “superpoderes”.  

En la previa, la cumbre con el socialismo se presentaba más caliente que la de sus socios radicales. Las críticas hacia la gestión anterior fueron durísimas en el plano económico y sobre todo en lo que respecta a la inseguridad. Lo que más hirvieron los ánimos socialistas fueron las declaraciones chispeantes del ministro de Seguridad, Marcelo Sain, desde el día que asumió. El límite llegó cuando habló de protección “interpartidaria”, en referencia a un supuesto pacto entre el crimen y el Frente Progresista.

 

 

Si bien en la reunión el socialismo señaló a Sain, entienden que la mecha la encendió Perotti en su discurso de asunción frente a la Asamblea Legislativa, donde denunció un “pacto de gobernabilidad directo o indirecto con el crimen”. A su lado estaba Lifschitz, con la cara desencajada.

“Nunca justificaron nada, lo tiraron al aire y listo”, sostuvieron desde el socialismo. Ni Perotti ni el ex gobernador Miguel Lifschitz encabezaron la reunión. Aunque sin caciques, las lanzas se levantaron igual. El que puso picante fue el presidente del bloque socialista en Diputados, Joaquín Blanco. Primero en la mesa, cuando la reunión se diluía con agradecimientos y muestras cordiales por el encuentro. Luego, en la ronda de prensa pos encuentro.

“Dijimos ‘basta de chicanas, basta de agresión’”, apuntaron. El ministro Borgonovo dijo entenderlo y propuso dar vuelta la página. El funcionario es de los pocos que salió ileso y hasta podría calificarse ganador. Con su gestión terminó sumando voluntades opositoras para el paquete de emergencias que necesita el Ejecutivo aunque esto no garantiza la aprobación. El ingreso unificado y no desdoblado como solicitó la oposición, sumado al latente fuego amigo en el Senado, pueden empantanar el tratamiento.
 


Más allá del resultado final, la apuesta por la buena imagen y diálogo del ministro para tender puentes con la oposición en lugar de ir al choque es la que triunfó en el gabinete. “Al final, se dieron cuenta que había que consensuar. Era por abajo”, dijo un diputado del Frente Progresista haciendo una analogía de la frase con la que se le reclama al delantero argentino Rodrigo Palacio haber perdido un mano a mano en la final del Mundial 2014.