21|7|2021

La pauta de Larreta: discrecionalidad y ¿blindaje?

08 de diciembre de 2020

08 de diciembre de 2020

El Gobierno porteño diseñó su presupuesto 2021 con menos recursos, pero ¿aumenta o reduce el gasto en publicidad? Continuidades de una gestión de largo aliento.

Por Agustín Espada y Santiago Marino

 

 

En medio de la disputa por el recorte de fondos de coparticipación que afectará a la gestión de Horacio Rodríguez Larreta, el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires presentó el Presupuesto para 2021 y, más allá del discurso y los reclamos por verse obligado a una serie de recortes, mucho se ha destacado lo planificado para el gasto en publicidad oficial.

 

El presupuesto para el año que viene, que incluirá elecciones de medio término, estipula que el gobierno porteño destinará a sus gastos en publicidad y propaganda un total de $2.407 millones. ¿Esto implica un aumento? ¿De qué tamaño? ¿Cómo reparte la publicidad la administración local? ¿Hay blindaje mediático para la gestión Larreta?

 

Qué

Para comenzar a responder a estas preguntas debe observarse la variación interanual en el gasto. El incremento de lo presupuestado (no del total gastado, que todavía no se conoce) de 2020 a 2021 es del 30% en pesos corrientes. Se ubica por debajo de la inflación interanual actual (del 37% en octubre, según el INDEC). Por lo tanto, en términos constantes, podría hablarse de una reducción del gasto que, al analizar la variación interanual, corresponde con lo realizado por Rodríguez Larreta en los últimos años.

 

Si se analiza el gasto en dólares, se observa que redujo significativamente el gasto en publicidad oficial en relación a Mauricio Macri, su antecesor. Esto se debe, en parte, a que el expresidente utilizó el presupuesto porteño como plataforma de lanzamiento y disputa de su campaña presidencial desde 2013.

 

La reducción también se manifiesta en la porción del presupuesto total que significa el gasto en publicidad. Mientras en su último año de gestión porteña, Macri gastó el 1,6% del presupuesto en publicidad, Larreta redujo ese renglón al 0,8% en 2018 y en 2020 al 0,45%.

 

Cómo

Ahora bien, si se enfoca en otros aspectos, se encuentran elementos para la crítica. Por un lado, la distribución de pauta de la Ciudad es mucho más discrecional y arbitraria que la del gobierno nacional. Por otra parte, no existe en la Ciudad (ni en la mayoría de las jurisdicciones del país) reglamentación vigente que ordene criterios. Ni siquiera “subjetivos”, como los de la  Resolución de Enacom de 2016 para la Nación. Hubo una regulación de la Publicidad Oficial en la gestión del PRO, aprobada por unanimidad en la Legislatura en 2010, pero fue vetada por Macri. El entonces jefe de Gobierno se opuso a los artículos 8° y 9°, que prohibían "incluir el nombre, voz, imagen o cualquier elemento identificable con funcionarios del sector público de la ciudad de Buenos Aires". Así, la comunicación institucional pudo continuar en amarillo.

 

Todavía está vigente la norma que obliga al gobierno porteño a publicitar en medios vecinales. Este programa significó un gasto en 2019 de $77 millones, un 3.8% de lo gastado en el año. El gobierno local invirtió más dinero en Facebook ($79 millones) y en Google ($109 millones) que en medios locales.

 

A su vez, la divulgación de información de cuándo, cómo y dónde se destinan los fondos es incompleta y lleva muchos meses de demora. De hecho, en los primeros días de diciembre de 2020 todavía no está completa la información de gastado en 2019, otro año electoral.

 

Al analizar cómo se distribuyó la parte publicada (el 90%) de lo gastado el año pasado, se destaca el alto nivel de discrecionalidad en el destino de los fondos. Domina, en ese aspecto, la lógica de darles más a los afines que a los hostiles, no sólo a la gestión Larreta sino también a la de Macri en el Estado nacional. Los medios de línea editorial “opositora” al gobierno macrista, como C5N, Página 12 y AM 750 recibieron en 2019 menos dinero que otros con menos audiencia. Por su parte, los medios del Grupo Clarín –con líneas favorables a Cambiemos- sacaron mucha ventaja sobre sus competidores. Encabezan los ránkings en todas las plataformas y tipos de medios, a excepción de la televisión abierta.

 

Por otro lado, se subraya un rasgo bien peculiar de la gestión de la Ciudad. Existe una lista de otros grandes beneficiados “extraños”: FM Milenium, Radio Cultura, CNN Radio, Vorterix, Con Vos y Delta reciben montos altísimos de pauta del gobierno porteño en relación con sus audiencias en radio; lo mismo sucede con Diario Perfil (en papel y web), la señal de noticias A24 y América TV (ambas, del Grupo América).

 

El debate por “el rol de los medios” lleva en el país muchos años. Suele quedar en medio de perspectivas polarizadas que fijan posiciones a modo de eslóganes. Si a eso se agrega la opción por victimizarse de la gestión que administra la jurisdicción más rica del país en este contexto, la discusión se empantana. El estudio de los datos permite identificar rasgos y características estructurales de un modelo de gestión que en la Ciudad completará (al menos) cuatro períodos ininterrumpidos. Identificar la discrecionalidad en el destino y describir cómo empeoró la difusión de la información sobre los gastos convive con poner en duda la tesis de que el “blindaje” que los medios le dispensan responda a la pauta. La cuestión, en definitiva y como tantas otras, parece más compleja.