Rogelio Iparraguirre

“En Tandil, el intendente es incapaz de escuchar otra voz que no sea la propia”

El referente del FdT tandilense apunta duro a Lunghi por el manejo “errático, confuso y soberbio” de la pandemia. Foco en la unidad del peronismo local.

Desde 1987 que el peronismo no gana una elección ejecutiva en Tandil. La mejor performance luego de aquel triunfo fue en 2019, cuando se logró superar varios años de divisiones intestinas y confluir en una lista que merodeó el 40% de los votos. Quien encabezó esa propuesta, Rogelio Iparraguirre, ponderó en diálogo con Letra P la “unidad importantísima” del peronismo local que –subrayó- recuperó “esa vocación de poder”.

 

La importancia de escuchar y articular “con todos los sectores” en la construcción interna, el jefe de bloque del Frente de Todos en el Concejo Deliberante tandilense también la aplicó a la hora de marcar diferencias con el abordaje que viene haciendo de la pandemia el intendente local Miguel Lunghi (JxC), que administra el distrito hace 20 años. “Es incapaz de escuchar otra voz que no sea la propia”, machacó al considerar que esa actitud en plena crisis es propia de un dirigente “formado en el siglo XX de la cultura política argentina” bajo la lógica del “intendente comisario”, donde “pedir ayuda era visto como un gesto de debilidad”.

 

Superados los 7 mil contagios, con más de un centenar de fallecidos, Tandil es el distrito más crítico del interior bonaerense en términos epidemiológicos. En ese marco, Iparraguirre refutó el sistema de semáforo con el que el intendente radical desafió en solitario el esquema de fases de Nación: “No tuvieron la capacidad de entender que el excedente de capital político que al inicio de la pandemia cosecharon los líderes políticos, fue producto de una situación extraordinaria en medio de un escenario de zozobra. Esto en Tandil los cebó, como cuando se ceba a un perro de caza y comenzaron a tomar decisiones orientados por una brújula que lo que marcaba era el interés político y no el sanitario”.

 

-¿Hubo intención de sacar rédito político de esta situación por parte del Ejecutivo municipal?

 

 -Del fortalecimiento en que se encontraba la imagen del intendente, como de prácticamente de todos los líderes políticos, esto lo cebó y le hizo perder de vista que estábamos combatiendo contra una pandemia que amenaza la integridad y vida de las personas. A partir de eso, se da un continuado de decisiones bajo un cariz zigzagueante, errático y confuso. La más conocida, es la decisión de índole claramente política del intendente Lunghi de patear el tablero y ser el primer y único intendente de todo el territorio nacional que se sale del sistema de fases e implementar un sistema propio, conocido como el semáforo.

 

-¿Tuvo algún tipo de planificación ese sistema?

 

-Los resultados indican que no hubo planificación alguna. El intendente ni siquiera sabía al día siguiente de instrumentar el semáforo, cómo iba a seguir. En 60 días de instrumentado, modificó siete veces su propio decreto. Cada ocho días en promedio burló su propia norma. No solo violó la normativa superior, sino su propia normativa. Y dejó de administrar la pandemia para administrar enojos y estados de ánimo y de presión de distintos actores.

 

-¿Quiénes presionaron?

 

-En distintos momentos, distintos actores. En algún momento los gimnasios, en otros los gastronómicos, en otros el turismo. Y el intendente no hizo más que aflojar acá y apretar allá. No hubo criterio sanitario. Y al poco tiempo de implementado el semáforo, ocurrió lo que más temíamos: la gente perdió la brújula de qué se podía hacer y que no y por qué. Lo único que le quedó claro al vecino es que el intendente decidió desobedecer la autoridad nacional y provincial y actuar por conveniencia propia. Y el vecino comenzó a actuar de la misma manera. Y cada sector empezó a hacer y deshacer a piacere, porque el intendente dio ese ejemplo.

 


-¿Hubo señales de autocrítica de parte del municipio?

 

-No, por el contrario. A lo errático y confuso, se sumó la soberbia. Pasó de ser campeón mundial en el manejo de la pandemia a estar perdido como turco en la neblina. Cuando vio que no podía administrar la pandemia, dejó de echarle la culpa al gobernador y al Presidente e hizo la más fácil: echarle la culpa a la gente. Le dijo a los tandilenses que éramos estúpidos porque estábamos muy relajados como sociedad frente al coronavirus. Pero el relajo tiene una explicación: nunca hubo un mensaje claro por parte del intendente.

 

-¿Está congelado el diálogo oficialismo-oposición?

 

-Cuando arranca la pandemia, fui a su despacho y le dije que la política chiquita pasó de lado, que se venía una muy difícil y que teníamos que estar juntos para encontrar las mejores soluciones, porque acá no puede haber grieta. Me puse a sus órdenes, pero ese gesto no sirvió. El intendente es incapaz de escuchar otra voz que no sea la propia. Lunghi está formado en el siglo XX de la cultura política argentina. Su formación ancla en mediados de los años 60, donde había otra visión de la política, más patriarcal, del intendente comisario donde reconocer las propias limitaciones y pedir ayuda era visto como un gesto de debilidad. Una política de machos en el peor de los sentidos. En el siglo XXI, la señal de fortaleza es pedir ayuda y él es incapaz de verlo. Eso lo atrapa en su último mandato.

 


-¿Qué le falta al peronismo para llegar al municipio en 2023?

 

- El año pasado hicimos una elección histórica, la mejor desde el 87. Hay que seguir haciendo lo que empezamos a hacer dos años atrás: volver a las fuentes, recuperar las razones por las cuales elegimos al peronismo. El peronismo es un movimiento que se desarrolla en el ejercicio del poder y cuando no lo ejerce por mucho tiempo, se desconecta la neurona del poder y empieza a hacer política para cualquier cosa, menos para gobernar y eso produjo un estado progresivo de atomización y dispersión llevado al paroxismo. Hoy en Tandil hay una unidad importantísima de todos los sectores de las distintas vertientes y generaciones del peronismo.

 

-¿Incluso con el sector de Bossio tienen diálogo?

 

-Con Pablo Bossio, que fue candidato a intendente en 2015, hermano de Diego y presidente del club Santamaría, tenemos un permanente diálogo. Es con todos los sectores. El peronismo tiene que reconstruir una mirada en torno a Tandil, que es una ciudad potencia, con una matriz productiva diversificada e integrada. Hay una nueva generación en los espacios de mayor responsabilidad del peronismo de Tandil pero que no tira ningún viejo por la ventana. Todo lo contrario. Recuperamos la vocación de poder. Tenemos la obligación de ser mejores, seguir cuidando la unidad, pero cuidando los principios y convicciones que nos pusieron en el lugar en que estamos. Hay un camino por recorrer, que es muy promisorio para Tandil.

 


-¿Buscará volver a ser candidato a intendente en 2023?

 

-Estamos saliendo de una pandemia y falta una eternidad para eso.

 

-¿Cómo articula Tandil a nivel seccional y que referencias avizoran?

 

-En la sección tenemos la obligación de revertir una sucesión de resultados electorales que hicieron que la última elección pasase a convertirse la Quinta sección en la más adversa al peronismo y al proyecto que hoy representa el Frente de Todos. Contamos con intendentes muy valiosos que aportan, compañeros y compañeras de otra generación que ocupan lugares importantes en la Legislatura bonaerense, como el “Cote” Rossi, Gervasio Bossano o Juan Pablo de Jesús, pero también cargos ejecutivos de enorme importancia como Fernanda Raverta, que hizo una elección histórica en Mar del Plata. Al igual que en Tandil, hay un camino trazado y hay que tener la madurez e inteligencia de saber profundizarlo.

 

-¿Tiene que haber más presencia de Tandil en la lista seccional?

 

-Yo no prendo en eso porque es de otra etapa la lógica del peso electoral de cada distrito. Las mejores mujeres y los mejores hombres, con mayor capacidad para representar de cara a los bonaerenses de la Quinta sección el proyecto, indistintamente de qué distrito son, tienen que ser los que nos representen en la próxima elección. Lo que sí, tenemos que tener en cuenta que el camino trazado pero que venimos de atrás y que lo tenemos que revertir.

 

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