02|5|2022

Pesce resiste con aguante

30 de diciembre de 2020

30 de diciembre de 2020

El Banco Central destacó que controló la inflación y el tipo de cambio a pesar de la emisión monetaria XXL de la pandemia. Caída de reservas y dudas a futuro.

El presidente del Banco Central (BCRA), Miguel Pesce, cierra 2020 inflando el pecho. La autoridad monetaria publicó un balance en el que destacó que hizo frente a la crisis sanitaria (con una emisión monetaria récord) y aumentó la inclusión financiera (gracias a que el IFE motivó la apertura de casi cinco millones de cuentas), mientras bajó las tasas de interés y contuvo la inflación. Los analistas consultados discutieron algunos de los puntos altos que remarcó el BCRA y advirtieron que está lejos de haber ganado la batalla cambiaria. El Banco cerrará diciembre con una compra neta de divisas superior a U$S500 millones y sin sentir sobre la nuca la respiración de la devaluación inminente que azotaba a la economía desde septiembre.

 


Allá por abril, cuando el aislamiento recién comenzaba y el Gobierno preparaba contrarreloj medidas de emergencia, el directorio del BCRA vio venir, desde el Tesoro, un pedido de financiamiento fuera de lo común: dos billones de pesos. “Hasta para nosotros, que somos estructuralistas, esto es demasiado”, se atajaron. No sin heridas ni pases de facturas, con una nueva vuelta de torniquete en el cepo cambiario y con restricciones a las importaciones, el vendaval de octubre pasó y la brecha -por ahora- se estabilizó. Según la Oficina de Presupuesto del Congreso, el Central debería asistir al Tesoro, en 2021, con $1,2 billón más, aunque se descuenta que el viraje del último tiempo en la política económica y la negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) moderarán esa abultadísima cifra.

 

Crédito e inflación

“La política monetaria y cambiaria llevada adelante por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) permitió reducir la inflación, mantener la estabilidad financiera y cambiaria y cumplir con el financiamiento extraordinario al sector público y privado afectado por la caída de actividad derivada de la crisis sanitaria provocada por la pandemia del Covid-19”, indicó el Banco Central.

 


Matías Rajnerman, economista jefe de Ecolatina, pondera la política crediticia que Pesce llevó adelante. “Lo mejor que hizo el Banco Central es el tema de los créditos subsidiados, que el gobierno anterior, con Federico Sturzenegger, había eliminado. El Central se encargó, incluso desde ante de la pandemia, de sanear la cadena de pagos”, sostuvo.

 

En su momento, la demora en la implementación de los créditos al 24% para pymes motivaron críticas desde el Ministerio de Desarrollo Productivo y desde las empresas, que necesitaban cubrir el derrumbe de actividad con liquidez de fácil acceso.

 

“La caída del costo del financiamiento fue generalizada: de tasas promedio de entre 60% y 68,8% al que se financiaban las empresas hace un año, cayó a un promedio de 32% a 38% en la actualidad. Las tasas de préstamos personales también registraron ese retroceso: de 72,3% de hace un año a 53% promedio actual”, destacó el BCRA.

 

El control de la inflación gracias a la política monetaria, sin embargo, es puesto en duda desde el sector privado, a pesar de la caída interanual de casi 20 puntos. “El balance del Central es engañoso. 2020 cierra con una inflación relativamente alta (3% mensual equivale a casi 43% anualizado), con desajuste fuerte de precios relativos (tarifas de servicios públicos y servicios afectados por la pandemia, que aumentaron poco o nada) y fuertes expectativas de depreciación (reflejado en la brecha cambiaria, por ejemplo)”, dijo Matías Carugati, director de Seido. “Todo esto, en un contexto de profunda recesión, que 'ayudó' al evitar mayores aumentos en ciertos rubros. Veremos el año próximo si, además de los factores anteriormente mencionados, la recuperación económica (si la hay) y las presiones salariales dan un empuje adicional a los precios”, advirtió.

 

Cepo, brecha y nubes negras

A comienzos de septiembre, Pesce le llevó al presidente Alberto Fernández la alerta roja: las reservas caían sin parar por la alta dolarización de los ahorristas. El 15 de ese mes, junto con el Presupuesto 2021, el titular del Banco Central formalizó las mayores restricciones cambiarias, con renegociaciones compulsivas de deudas de empresas incluidas. La brecha se disparó y el “contado con liqui” rozó los 190 pesos. Fue el momento de mayor tensión entre el banquero y el ministro de Economía, Martín Guzmán.

 

Los ánimos se aplacaron y una estrategia coordinada permitió al Gobierno desarmar la presión cambiaria. La ANSES y el BCRA vendieron bonos para contener las cotizaciones paralelas (convalidando retornos del 16% en dólares) y el Tesoro prometió financiarse con más deuda y menos emisión. “El Ministerio de Economía tuvo una política más amiga de los mercados y se llevó los pesos ofreciendo instrumentos más atractivos, concretamente letras atadas a la inflación”, dijo Rajnerman.

 


“El régimen de flotación administrada se logró, pero a costa de endurecer (aún más) el cepo cambiario, y dicho endurecimiento no fue producto de la situación heredada, sino de la fenomenal emisión monetaria (respuesta al covid-19) y la pérdida de reservas”, matizó Carugati.

 

Las reservas brutas cayeron en casi U$S5.600 millones durante 2020, con pagos de deuda externa incluidos, pero la merma de las reservas netas, disponibles, para Ecolatina, fue del 60% en el año. “Empezó el segundo semestre en los U$S10.800 millones y lo cierra en U$S4.500 millones. Perdieron mucha plata y no hay espacio para seguir perdiendo. El BCRA acumula reservas para no devaluar en los malos momentos; si llega la segunda ola, va a estar difícil”, auguró Rajnerman.