24|1|2022

30 de diciembre de 2020

30 de diciembre de 2020

La sorda puja por la sucesión de Guillermo Pereyra, el histórico líder del gremio, cruza al MPN y al peronismo en la base de una actividad clave de la economía.

Nadie saca los pies del plato. Una cosa es la relación institucional y otra la personal entre las segundas líneas del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, un lugar de poder específico en el mapa energético nacional. Con representatividad en Vaca Muerta, el gremio que conduce Guillermo Pereyra desde los años 80 es un tesoro que muchos desean y pocos tienen la capacidad de alcanzar.

 

Sin fecha para la renovación de autoridades, cuyos mandatos vencían este año pero fueron prorrogados por la pandemia, contiene a los sectores internos que se bifurcan en dos figuras: el secretario adjunto, Ricardo Astrada, y el secretario administrativo, Marcelo Rucci. Una cosa son los objetivos individuales y otra, los orgánicos de ambos, que por ahora aplacan cualquier rencilla con miras a la sucesión.

 

Pereyra, il capo di tutti capi.

El caudillo sindical contiene a la tropa con su aplomado estilo en un marco de obligada unidad. La actual Comisión Directiva asumió el 13 de diciembre de 2016 y tenía mandato hasta el 12 de diciembre de este año. Como en todo el país, la renovación se pateó para adelante y la armonía se sostiene por la figura de Pereyra. "El Caballo" logró que Rucci y Astrada mantuvieran las coincidencias por sobre las diferencias ideológicas o personales que se manifestaron a lo largo del tiempo.

 

Ambos tienen peso específico en Petroleros. Como intendente de Rincón de Los Sauces, Rucci marcó un eje en la gestión e incrementó su dominio en el actual gobierno municipal. Esta localidad, con Añelo, conforma un área valiosa dentro de la actividad de hidrocarburos. Con esa impronta, construyó autonomía dentro del Movimiento Popular Neuquino (MPN), el partido que todo lo tiene en Neuquén. Según el gobernador Omar Gutiérrez, hizo la “mejor gestión de la historia” de esa localidad a pesar de los cortocircuitos que tuvieron. El mandato le otorgó altísimos niveles de adhesión y notable bagaje territorial a través de la liga de intendentes petroleros, ese simbólico grupo para la provincia que ata el destino a las regalías de los hidrocarburos y el gas. Un perfil inflexible, ferviente, y de ejecución destacaron a Rucci.

 

Su autonomía le dio protagonismo tanto en el MPN como en el gremio. La diferencia con el mentor, sostienen en Neuquén, es la madurez. “Es natural, no tiene la experiencia de Guillermo”, confió a Letra P una fuente del mundo sindical. Pereyra, quien desde hace décadas se codea con ceos en diferentes lugares del mundo, empezó como legislador provincial, fue secretario de Trabajo en la gobernación de Jorge Sobisch y llegó a senador nacional.

 

La falta de aplomo de Rucci, en comparación al padre de la criatura, la vinculan con el carácter rebelde e intempestivo, aunque negociador en momentos concretos. El rinconense se ganó la fama de duro que casi siempre va al choque. En el último tiempo, encabezó protestas contra YPF que le valieron el rechazo de empresarios y el reconocimiento de las bases como figura de renovación. El caso paradigmático se remonta al gobierno de Mauricio Macri, cuando, en una gira del presidente junto a Pereyra, organizó un bloqueo a yacimientos de la firma nacional por el despido de casi 130 operarios de la empresa OPS. “Me hace quedar como un boludo”, dijo el veterano secretario general, apenas aterrizó en el país.

 

No obstante, las jugadas de Rucci no sólo fueron contra el macrismo. La posibilidad de que se modificara el Convenio Colectivo de Trabajo propició una manifestación y banderazo en Rincón de Los Sauces, a mediados de 2020. “Esto es un llamado de atención y acá quedó demostrado que los trabajadores no entregan la dignidad”, advirtió el más duro de los dirigentes petroleros, que volvía a diferenciarse de la conducción.

 

La última fue un mensaje a todas las empresas, donde apuntó a YPF. Esta movida volvió a ser liderada por el secretario administrativo que se manifestó en una carta el ministro de Trabajo, Claudio Moroni. Le sumó otra a mediados de diciembre, donde se reclamó un bono de 50 mil pesos a pagarse en enero del 2021.

 

Referentes del mundo empresario confiaron a Letra P que están atentos al proceso de renovación del gremio. La diferencia entre Rucci y Pereyra es notable y el ascenso del exintendente de Rincón los preocupa. “Nadie quiere y a nadie le conviene un sindicato con internas monstruosas”, ratificó una fuente cercana a una empresa con asiento en Vaca Muerta.

 

Peronismo

Por su parte, Astrada viene del peronismo. La relación con Pereyra se construyó hace tiempo, conviven de antaño y el diálogo es muy estrecho. Cuando parecía que "El Caballo" abandonaba el gremio, aparecía como el elegido para la nueva etapa, pero la tirante relación con Rucci obligó a continuar estos cuatro años al actual secretario general. En el gremio destacan su “notable capacidad” para el trabajo y el conocimiento de las estadísticas. Conocedor al detalle de los conflictos y de la situación de cada delegado, Astrada logró mantenerse en la línea de fuego junto al histórico líder petrolero. 

 

Astrada formó parte del proceso de crecimiento y está ligado a los logros de Pereyra. Si bien Rucci también es parte de esa instancia, ambos convergen en las disidencias producto de la gestión. 

 

El área de mayor influencia de Astrada es el lado rionegrino. Catriel, el Alto Valle y el bloque de La Pampa son su zona de predominio. También tiene cierta ascendencia en el eje Cutral Co – Plaza Huincul, en la franja donde Daniel Andersh se mantiene como figura relevante. Sólo le juega en contra su bajísimo perfil por fuera de las paredes del sindicato, pero es un jugador clave en la actualidad y a futuro.

 

Un tercer nombre empezó a circular en el último tiempo por boca del mismo Pereyra. Se trata de Ricardo Dewey. Su apellido tomó impulso luego de que el conductor del gremio lo elogiara. El tiempo dirá quién tiene la espalda para quedarse con el mando o el histórico secretario general deba quedarse otro período para calmar las agitadas aguas del mundo petrolero.