26|11|2021

28 de diciembre de 2020

28 de diciembre de 2020

Massa elude la tensión entre el Presidente y la vice, cuida las relaciones personales y remarca la “unidad en la diversidad”. Observaciones, “en privado”.

La espuma del reto público de Cristina Fernández de Kirchner desde el escenario del estadio Diego Armando Maradona al gabinete de Alberto Fernández baja lentamente. En la Casa Rosada, el enojo se disipó con la algarabía que generó la llegada de la vacuna contra el coronavirus y la urgencia de la organización de la logística. En el Congreso de la Nación, Sergio Massa surfeó en silencio las desavenencias de sus socios políticos y las críticas a la gestión.

 

Massa se mantiene al margen de los cortocircuitos y se concentra en lo que viene para 2021, la discusión por el armado de las listas y, probablemente, algún recambio en el Gabinete nacional. En su cabeza está la regla de oro que cualquier cambio de fichas o elección de candidatos debe cumplir, el respeto a la representación proporcional que tiene cada espacio dentro del Frente de Todos. 

 

"Unidad en la diversidad", levanta como bandera Massa, y con esa premisa cuida las relaciones con todos los sectores de la coalición. Con Cristina mantiene línea abierta y se reúne personalmente cuando la organización de la tarea parlamentaria lo amerita. En todo 2020, cruzó seis veces la puerta que conecta la Cámara de Diputados con el Senado, invitado por la vicepresidenta, para coordinar el trabajo común. Para los temas menores, las comunicaciones siguen vía telefónica. El presidente de la Cámara de Diputados valora que Cristina lo reconozca como un interlocutor y entienda que conduce su propio espacio político, independiente del kirchnerismo y de la línea de la Rosada.

 

En Diputados, también cultiva su relación con Máximo Kirchner, presidente del bloque del Frente de Todos, a quien conoce desde que era titular de la Anses y visitaba Olivos invitado por Néstor Kirchner para jugar el famoso “picadito” de los viernes. En los distintos sectores de la coalición coinciden en que el tándem Kirchner-Massa funciona “muy bien” y el contacto entre ambos es permanente. El miércoles 30, el binomio irá a Olivos junto a diputados y diputadas del Frente de Todos para hacer un brindis de fin de año junto al Presidente.

 

En La Cámpora encuentra también otros interlocutores. Mantiene diálogo fluido con el ministro del Interior, Eduardo de Pedro, y con la titular de la Anses, Fernanda Raverta, a quien destaca como “una de las mejores funcionarias” del Gobierno. Raverta lo invitó varias veces a la Anses, donde el presidente de la Cámara de Diputados se siente como en casa.

 

La relación con el Presidente corre por otro carril. Massa comparte con Cristina algunas observaciones sobre la marcha de la gestión, aunque tiene una mirada “más piadosa” sobre funcionarios que debieron atravesar el primer año de gestión en plena pandemia. Sin embargo, a diferencia de la vicepresidenta, cree que los comentarios deben hacerse “en privado”. Con los gobernadores también abona el diálogo, en un canal independiente de Fernández y Cristina. Este año recibió en Diputados a Sergio Uñac (San Juan), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Juan Manzur (Tucumán) y Oscar Herrera Ahuad (Misiones), entre otros, aprovechando los debates de leyes que involucran a las provincias. En su institución como interlocutor del oficialismo con gobernadores, fortalece su figura y la estructura de Frente Renovador en pos de su objetivo irrenunciable: llegar, finalmente, a la Casa Rosada.

 

“Hay maneras y maneras”, dice un dirigente del riñón massista que cree que la actitud de Cristina termina “limando” al Presidente en un momento delicado para el país con su brutal "vayan a buscar otro laburo", dedicado a funcionarios y funcionarias, legisladores y legisladoras. En el Frente Renovador recuerdan la definición que alguna vez dio el propio Massa sobre el kirchnerismo, después de dar el portazo, en 2013. “El problema no es el modelo, son los modales”. “Sergio opina solo cuando le consultan”, aclaran en el Frente Renovador. Como hacen algunos ministros que tienen diálogo con Fernández y Cristina, Massa “no se mete” en la relación entre Presidente y vice. “Es como pasa con los matrimonios: mejor ni meterse porque entre ellos después se arreglan”, apunta un funcionario nacional.

 

El líder del Frente Renovador adopta la misma filosofía y mientras tanto, cuida el equilibrio. En La Plata fue parte de la reunión privada que mantuvieron en una sala del estadio los protagonistas del acto, el Presidente, Cristina, Axel Kicillof, Kirchner y Verónica Magario, previo a subir al escenario. Por allí pasaron también el ministro De Pedro y el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero. El clima previo fue más que cordial”. Massa llegó a La Plata en auto junto a su esposa, la titular de Aysa, Malena Galmarini, y el ministro de Transporte, Mario Meoni. Los tres se fueron juntos una vez terminado el acto, cuando las palabras de Cristina todavía no habían sido procesadas como un sacudón, que se disipó entre las fiestas de fin de año, la agenda de la legalización del aborto y el comienzo de la campaña de vacunación.