18|8|2022

El Plan L de Martiniano

02 de diciembre de 2020

02 de diciembre de 2020

El quilmeño apunta a una banca en el Congreso para obtener una diputación bonaerense. Lazos internos rotos y abrazo a Larreta. Lo primero es la familia.

Martiniano Molina malgastó parte de su caudal político, dinamitó un porcentaje de los lazos que lo unían a la mesa chica bonaerense de Juntos por el Cambio y a su propio equipo, y se refugió en la conducción de Horacio Rodríguez Larreta. Aún le queda un alto conocimiento en la población, su posicionada imagen de opositor estrella y una estrategia que tiene como primera meta ganadora el Congreso de la Nación, y una intermedia puesta en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires; ambas, como corolario de su intento de regresar a conducir el municipio de Quilmes, un camino plagado de complicaciones que incluye retadores prematuros.

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"VAMOS A VOLVER". Apenas unas horas después de conocerse el resultado electoral de octubre de 2019, en el que había caído frente a la dirigente de La Cámpora Mayra Mendoza, el por entonces intendente apeló de manera curiosa al cántico “vamos a volver” que identificó a la resistencia kirchnerista durante los años de gobierno amarillo. Una arenga en la que permanecía un deseo concreto. O, al menos, así ratificó la propuesta casi un año después, a mediados de noviembre último, a instancias de un encuentro virtual que organizó el diputado nacional Héctor Flores y la exconcejala Jorgelina Kos Grabar. “Sí, voy a volver a ser candidato”, afirmó en aquella oportunidad.  

 

El excocinero televisivo se lo tomó en serio, aunque ningún otro jefe comunal –excepto uno, Francisco “Barba” Gutiérrez– haya logrado gobernar durante más de un período el distrito. Está convencido de que la política y los cargos públicos son el camino para lograrlo, y por eso tiene en mente competir en las próximas elecciones de medio término por una banca en la Cámara de Diputados de la Nación, instancia en la que primero deberá hacerse lugar entre un lote de figuras de peso del PRO como la exministra de Salud Graciela Ocaña y la jorgemacrista Natalia Villa. Tiene, de todos modos, un plan “b”: pelear por un escaño en la Cámara de Diputados bonaerense por la Tercera sección electoral, donde también deberá pelear por un espacio con dos números puestos para renovar cargos: Adrián Urreli, quien encabezó la lista en 2017 y responde al jefe comunal Néstor Grindetti (Lanús), y Maricel Etchecoin Moro, cercana a Elisa Carrió y congresal nacional de la Coalición Cívica.

 

EL SILENCIO ES SALUD. En cualquier caso, cree que el silencio es su mejor aliado, como también lo es para alguno de los líderes de la oposición a nivel nacional. Se alejó de los grandes y pequeños medios de comunicación, incluidas las redes sociales que sólo utiliza para algunas efemérides y la agenda relevante del PRO, como estrategia para no chocar con su ejecutora política del justicialismo. Molina piensa que en este momento el mejor negocio es no hablar y dejar que la crisis económica y social que impone la pandemia orade la intención de voto del Frente de Todos (FdT) que en el distrito ribereño encarna Mendoza.  

 

Solo comparte escasos encuentros con la mesa chica quilmeña que integra Guillermo Galetto, su exjefe de Gabinete que no reporta a ninguna jefatura superestructural; Maru Sotolano, su exsecretaria de Gobierno, que responde de manera directa al intendente Jorge Macri (Vicente López); Facundo Gaitán, representante de la juventud de Juntos por el Cambio (JxC) en Quilmes; Gonzalo Ponce, exdirector ejecutivo del PAMI local; y Guillermo Sánchez Sterli, también exjefe de Gabinete y actual diputado provincial.

 

Mientras tanto, se suma a las propuestas y estructuras de Larreta, quien le encomendó dirigir algunas clases en el Instituto de Formación Política y Gestión Pública porteño y delinear el proyecto de creación de un polo gastronómico en el tradicional Mercado de Hacienda de Liniers.

 

 

 

CÍRCULO DE PODER. Martiniano también se sienta a la mesa ampliada del Grupo Dorrego, que conduce Macri, Grindetti, Julio Garro (La Plata) y Diego Valenzuela (Tres de Febrero), a la que también se sientan otros derrotados como Ramiro Tagliaferro (Morón) y Nicolás Ducoté (Pilar). Lo ayuda a Molina su propio caudal electoral potenciado por la inexistente interna en su distrito, algo que reconocieron al menos dos líderes del PRO a este medio. “Tiene buena imagen y es muy carismático, pero hacia adentro del espacio es muy choto”, apuntó un peso pesado provincial. Una postura que incluso lo alejó de Sánchez Sterli, hoy más vinculado a Cristian Ritondo, y otros dirigentes locales sub40 que pese a ello necesitan de su conducción y eventual regreso al segundo piso de la Municipalidad para luego intentar trascender. 

 

Mientras el exconductor de El Gourmet continúa ocioso, alejado de la territorialidad quilmeña, crecen alternativas para disputarle su poder opositor hoy inapelable. Es el caso de la senadora provincial del PRO con base en Lanús Lorena Petrovich, quien pisó el distrito en varias oportunidades con el propósito de tantear una posible confección de boletas; y el de la diputada nacional de la Coalición Cívica Mónica Frade, quien si bien observa la contiende 2023 muy lejana no descarta una disputa de poder interna. Otro jugador: el legislador Fernando Pérez, quien rompió relaciones con Molina luego de que vetaran sus intenciones de competir en primarias contra el excocinero en 2019, pero que está dispuesto a desandar el camino por un lugar en la pelea mayor. 

 

Unos más cerca, otros más alejados, todos y todas coinciden en que Molina dinamitó puentes y se aisló como en sus peores momentos de gestión en la figura de su hermano Tomás, quien condujo la política y buena parte de las finanzas públicas desde 2015 a 2019, y su padre, Jorge, un exfuncionario del exintendente Francisco Gutiérrez que sirvió en todo su periodo de consejero de gestión, persuadido en que durante sus cuatro años al frente del distrito recibió poco respaldo de la superesctructura y algunas directrices más vinculadas a la prensa y la comunicación que a la gestión cotidiana.