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“La gestión Molina era una cáscara vacía”

La intendenta de Quilmes denosta la gestión de su antecesor y reclama “discutir ideas”. Pide a empresarios dejar de especular y dice que el macrismo despilfarró un PBI. Género y nuevos desafíos.

“Estaba naturalizado que haya ciudadanos de primera, de segunda y de tercera y esto es algo que tiene que dejar de suceder (…) La gestión Molina era una cáscara vacía”. La intendenta Mayra Mendoza afirma que el principal objetivo de su gestión será “poner en línea de igualdad a todos los barrios de Quilmes”. Durante una entrevista con Letra P, la primera mujer en llegar a ese sillón del municipio del conurbano sur hace un diagnóstico lapidario de la herencia que le dejó el macrista Martiniano Molina y reclama discutir ideas: “Hay que elevar el nivel político en Quilmes”. Describe el “complejo” panorama económico del distrito donde la pobreza alcanza al 50% de la población y pide a los empresarios dejar de especular. Critica por igual las políticas aplicadas por Mauricio Macri y María Eugenia Vidal; “despilfarraron un PBI”, afirma. Cuenta de su militancia, habla de Eva Duarte y de Cristina Fernández y si bien señala que no “hace foco” en la resistencias masculinas reconoce que para las mujeres “siempre todo es más difícil”.

 

BIO. Tiene 36 años y una hija. En diciembre pasado asumió como intendenta de Quilmes tras superar por siete puntos al macrista Martiniano Molina. Fue diputada nacional entre 2011 y 2019, banca que asumió en representación de La Cámpora, organización de la que fue parte de la mesa de conducción nacional. Durante la presidencia de Néstor Kirchner estuvo en la Coordinación de Asuntos Políticos de Casa de Gobierno y fue gerente de Relaciones Institucionales de la ANSeS durante el gobierno de Cristina Fernández. Construyó un vínculo cercano con Kicillof, con quien compartió bloque en el Congreso. Cuenta que a Alberto Fernández lo conoce hace poco: “Me lo presentaron el año pasado en el cumpleaños de Cristina, cuando todavía nadie sabía que iba a ser nuestro candidato”.  

 

 

-¿Cómo se encuentra ante este nuevo rol?

-Es complejo. Es la responsabilidad más grande que me ha tocado asumir. Tengo el rumbo claro y eso me da cierta tranquilidad. Si uno llega y no sabe qué hacer se desespera y tomete errores. Si uno se aceita y está aplomada en definiciones, es otra cosa. Todos los días enfrentamos situaciones difíciles, más después de los cuatro años de Macri. Pero tengo claro para dónde vamos: poner en línea de igualdad los barrios de Quilmes, garantizar derechos humanos básicos.

-¿Qué respuesta tiene de los trabajadores municipales?

-Tenemos una planta municipal de alta pluralidad ideológica producto de las gestiones de distinto color político. Desde el primer momento garantizamos tranquilidad a los trabajadores. Algunos medios extorsionadores mintieron diciendo que habíamos despedido a 700 personas. Lo que hicimos fue ver área por área. A quienes encontramos en su lugar de trabajo los sostuvimos; a quienes no, no. Nos acercó a los trabajadores el hecho de habernos ocupado de cuestiones básicas que hacen a que un grupo humano funcione mejor: escucharlos, preguntarles cómo están, saludarlos.

-¿Cómo encontró el municipio en términos económicos?

-Con una deuda flotante muy grande, con más de un mes de recaudación comprometido. Pusimos un parate y garantizamos el pago de salarios. Ahora trabajamos en el desarrollo económico y en el aumento de la recaudación del municipio. El 80% de la recaudación, sumando la coparticipación de la provincia y de la Nación, se va en masa salarial y eso complica la gestión. Todo va atado a la reactivación de la economía y a la recuperación del poder adquisitivo del salario. No existe el contribuyente que entre pagar la luz y pagar la tasa municipal elija pagar la tasa.

 

CRISIS SOCIAL. “Hay que garantizar que no haya un nuevo aumento de tarifas porque el valor actual de los servicios no es razonable, y controlar el aumento del precio de los alimentos. Hay que ser muy contundentes con una política pública como Precios Cuidados, pero también pidiéndoles a los empresarios que dejen de especular sabiendo que gran parte de nuestra población está bajo la línea de la pobreza y no tiene garantizado el derecho a la alimentación”.

 

 

-¿Está sobredimensionada la planta de personal?

-Nunca voy a pensar que un trabajador está demás. Hay áreas que necesitan más infraestructura para que todos puedan estar en funciones. El problema no es la cantidad de empleados municipales, sino la irresponsabilidad de los gobernantes de turno que ingresaron gente al municipio y comprometieron la gestión.

-En las PASO compitió en internas con otros cuatro candidatos. ¿Cómo articula en la gestión con los distintos sectores del peronismo quilmeño?

-Todo el campo nacional y popular tiene que aprender a construir y fortalecer la unidad. Somos un proyecto político que vela por la justicia social. Cualquier expresión del Frente de Todos quiere lo mismo: defender los intereses del pueblo. La unidad es un aprendizaje político, no lo podemos olvidar ni dejar lado bajo ningún aspecto. Esto sucedió en Quilmes. Todos los sectores que fueron parte de la interna de Quilmes están con alguna responsabilidad en la gestión.

-Mariel Fernández, intendenta de Moreno, dice que algunos sectores del peronismo local se resistieron a encolumnarse detrás suyo por una cuestión de género. ¿Le pasó lo mismo?

-No hago foco en eso, pero reconozco que es así. Para las mujeres siempre todo es más difícil, pero con actitudes claras, buena gestión, trabajo, formación y construcción política eso se va a superar. En la historia de la Argentina tuvimos mujeres como Evita, tenemos mujeres como Cristina Fernández de Kirchner, quienes han roto el techo de cristal para todas nosotras. Hay un cambio de paradigma respecto al rol de la mujer. El feminismo va a hacer que podamos ir a un lugar que todavía no conocemos, un lugar que va a más allá de la cuestión binaria y de paridad. Vamos camino a deshacer el género y hay nuevos desafíos. Cuesta un poco más, pero no nos deja en ninguna condición menor para disputar lo que decidamos hacer.

 

 

-Hay distintos modos de conducir un municipio. Están quienes basan su gestión en recorrer el territorio y quienes son más de escritorio. ¿Cuál es su estilo, dónde se ubica?

-Tiene que haber un poco de cada cosa. Es fundamental el contacto con los vecinos, pero también se necesita el tiempo de escritorio y el vínculo permanente con el gabinete. Un tercio de cada cosa. Generamos la participación ciudadana dentro del municipio, institucionalizada y formalizada. La participación de los vecinos disminuye el margen de error del gobernante. Después, uno toma decisiones. Los vecinos en estado asambleario no pueden dirigirle a uno la gestión, pero sirve para tener información y para conocer la demanda. La voluntad de los gobernantes de escuchar y no tomar decisiones arbitrarias disminuye el margen de error.

-¿Cómo es el vínculo con la oposición?

-Hasta ahora no hemos tenido demasiado vínculo. Me pareció coherente que hayan acompañado la emergencia ambiental y sanitaria, que salió por unanimidad. Los mismos que votaron esa emergencia fueron funcionarios hasta una semana antes de esa sesión y son los responsables de que llegáramos a esa situación. Pero creo que hay que elevar el nivel político en Quilmes. Espero que las operaciones mediáticas, las injurias y las mentiras no sean la forma con la que la oposición se relacione. Hay que discutir ideas.

-Con el diagnóstico que hace del municipio, ¿cuál es su proyección?

-Planteamos una gestión moderna, inclusiva y sustentable. Recuperar derechos que fueron vulnerados por la ausencia del Estado. Debemos poner en línea de igualdad a los servicios públicos en todos los barrios de Quilmes. Estaba naturalizado que haya ciudadanos de primera, de segunda y de tercera y esto es algo que tiene que dejar de suceder. La gestión de Molina abandonó las áreas sociales del municipio. En Quilmes tenemos el índice de mortalidad infantil más alto de la región. Hubo un gran anuncio respecto a la red Amba en los municipios durante la gestión Vidal, pero era una cascara vacía porque no había médicos ni había insumos. Tenemos un municipio que tiene 50% de pobreza.

 

EMERGENCIA AMBIENTAL Y SANITARIA. “La declaramos apenas llegamos porque no había recolección de residuos en todos los barrios. En algunos, donde quizá había electores de Cambiemos, sí se recolectaba la basura. En la periferia no. Los barrios vivían con basurales. Esto no se conocía porque había un proteccionismo mediático”.

 

 

-¿Cómo describe su transición entre la militante, la diputada nacional y, ahora, la intendenta?

-Consciente e inconscientemente, hace muchos años que vengo preparándome. Nací en un barrio del oeste del distrito, con calle de tierra. Mis viejos formaron parte de la organización de esos vecinos en la búsqueda de mejoras para el barrio. Siempre pensé que podía trabajar para tener mayores responsabilidades desde el Estado. Luego, con la militancia, siendo parte de un proyecto político, fui construyendo un camino. En el año 2012, 2013, formamos Ideal, Instituto de Estudios y Administración Local, y hoy algunos funcionarios que tienen responsabilidad política son quienes desde hace años venían trabajando temas, haciendo diagnósticos y viendo cómo íbamos a abordar las problemáticas de Quilmes. Es la responsabilidad más grande porque hay temas complejos que atender, que la involucran a una desde la sensibilidad. Como militante, en casa no hay horarios, es una dedicación permanente. Tengo una hija que me acompaña bastante en la responsabilidad y la tarea.

-¿En algún momento pensó ‘en qué me metí’?

-(Risas) Sabíamos en qué nos metíamos. La tarea legislativa me parece apasionante, pero con la ley no alcanza. Sin la ley no se puede y con la ley no alcanza. La tarea ejecutiva siempre me gustó y ponerle el cuerpo no me atemoriza. Estoy haciendo lo que quiero hacer con las dificultades que nos encontramos diariamente, pero convencida de que vamos a superarlas con el acompañamiento y apoyo de Axel y Alberto. Eso también tranquiliza. Si no contáramos con la sintonía del gobierno nacional y provincial sería muy difícil.

-¿Qué le gustaría haber logrado una vez dejado el cargo?

-Espero haber podido garantizar servicios públicos en todos los barrios. Y si no pude, dar las explicaciones del caso, nunca esconderme y dar la cara con los vecinos. Y poder seguir caminando.

 

LA DEUDA. “Hay una paradoja. Nos acusan de habernos robado un PBI y la realidad es que quienes despilfarraron un PBI fueron los integrantes del gobierno de Macri. Hemos tenido el mayor endeudamiento de la historia de la Argentina. Veníamos de un proceso de desendeudamiento con el FMI y otros acreedores externos que no había logrado ningún país en el mundo. Debe investigarse porque la deuda que se tomó puede estar en paraísos fiscales, puede haber sido fugada y ser parte de los negocios de gran parte de los funcionarios del gobierno anterior”.