10|4|2021

El desafío interno del peronismo para pelear en el hostil sur bonaerense

29 de noviembre de 2020

29 de noviembre de 2020

Dos grupos de intendentes deben confluir para enfrentar el aparato de JxC. El FdT manda solo en ocho de 22 distritos de la Sexta. Supremacía UCR y la perla PRO.

El triunfo nacional y provincial del Frente de Todos (FdT) no ordenó la tropa peronista de la Sexta sección electoral bonaerense. Aunque todos están encolumnados detrás de Alberto Fernández y Axel Kicillof, persisten dos grupos bien marcados liderados por intendentes. El desafío de cara a la próxima rueda electoral es reeditar el consenso de las últimas listas para, en unidad, darle batalla a la aceitada maquinaria de Juntos por el Cambio (JxC), que desde hace años manda en el sur bonaerense.

 

La supremacía de la oposición en notoria. Once de los 22 municipios que componen la sección están conducidos por Cambiemos y tres, por espacios vecinalistas autodenominados independientes. Sólo ocho del total son del oficialismo. En la alianza cambiemista se multiplican las comunas radicales, que son mayoría con siete. Completan una vecinalista y tres del PRO, aunque entre estas últimas está Bahía Blanca, la perla del sur portencia electoral.

 

 

 

ANTECEDENTE. En la última elección hubo variación de color en tres distritos y cambio de nombres en otros cuatro. En Salliqueló, el radicalismo perdió frente al vecinalismo; en Saavedra, el peronismo cayó ante la UCR y en Coronel Suárez los resultados fueron justamente a la inversa. Además, hubo cambio de nombre (aunque no de partido) en Monte Hermoso, Laprida, Coronel Pringles y en Adolfo Alsina. En el resto de los municipios hubo reelección.

 

En la Legislatura, las seis bancas en el Senado se repartieron en partes iguales: tres fueron para Juntos por el Cambio y tres, para el Frente de Todos. Los resultados, si se quiere, favorecieron al oficialismo. En 2015, Cambiemos había logrado cuatro escaños.

 

ACUERDOS. En la última elección, en el peronismo primaron los acuerdos a pesar de las diferencias. Es que la tensión entre sectores de esa región fue un ejemplo del debate que atravesó la definición de la fórmula  provincial. Por un lado, los intendentes que trabajaron por la candidatura de Verónica Magario, y que en el conurbano son parte del ala kirchnerista que representan el exintendente de Avellaneda y flamante ministro de Hábitat de la Nación, Jorge Ferraresi, y Mario Secco, de Ensenada. Por el otro, los que reportan al lomense Martín Insaurralde, quien sonó como postulante a la gobernación hasta que los números de las encuestas impusieron al exministro de Economía protegido de CFK.

 

 

 

NOMBRES. Haciendo una actualización de los nombres, a la luz de las modificaciones en los ámbitos locales, en el primer grupo están Marcelo Santillán (Adolfo Gonzales Chaves), Pablo Torres (Laprida), Julio Marini (Benito Juárez) y el senador Alfredo Fisher, exintendente de Laprida. En el segundo se anotan José Nobre Ferreira (Guaminí), Alejandro Acervo (Daireaux) y Alejandro Dichiara (Monte Hermoso), quien reportaba a Florencio Randazzo cuando este era ministro de Cristina Fernández de Kirchner.

 

En el acuerdo, la lista seccional fue encabezada por un intendente del primero grupo: Fisher. Todo, pese a que Hugo Corvatta, exintendente de Saavedra y parte del grupo insaurraldista, buscaba quedarse con ese lugar y volver al Senado. El segundo y tercer lugar fue para dirigentes de Bahía Blanca, el distrito con mayor peso electoral: la camporista Ayelén Durán y el entonces concejal randazzista y exdiputado provincial Marcelo Feliu.

 

 

 

2021. Aunque el apellido de posibles candidatos y candidatas está en estado larvario, de uno y otro lado buscan el mismo objetivo: consenso y unidad para enfrentar a Juntos por el Cambio.

 

“Estamos convencidos de que la unidad es la salida para poder darle sustentabilidad a la gobernabilidad de Axel y Alberto (Fernández)”, señaló a Letra P el intendente Santillán. En el mismo sentido se expresó Dichiara, y agregó que necesitarán “mantener la cantidad de legisladores porque Axel lo va a necesitar”.

 

En el sur son optimistas. Entienden que pueden mantener la base electoral de 2019, teniendo en cuenta que subió en relación a las elecciones previas. En 2021 están en juego 11 bancas en la Cámara de Diputados. En 2017, Juntos por el Cambio se quedó con seis, Unidad Ciudadana con tres y 1 País, con las dos restantes, estos últimos hoy en el bloque Frente de Todos. De aquella competencia, tres no podrían volver a competir porque la ley que limita las reelecciones indefinidas se lo impide: Marisol Merquel, del espacio de Insaurralde, el camporista Gabriel Godoy y el massista Pablo Garate.

 

“Esta pandemia nos ha puesto a la defensiva, estamos preocupados por la comunidad más que por la política”, señala Dichiara. Si bien esa posición es compartida por la mayoría de los consultados, no ocultan que las elecciones del próximo ya son parte de la agenda.

 

Hace unas semanas, Kicillof se reunió con intendentes de la región y, además de la agenda actual de la pandemia, las próximas elecciones también fueron parte del temario. La confección de la lista seccional quedará atada a las necesidades legislativas del gobernador. En la sección no descartan que un intendente vuelva a encabezar, sobre todo si las chances de renovar su cargo en 2023 siguen vedadas por la ley que hoy lo impide.

 

 

 

En toda lectura del escenario, los peronistas reconocen que la enemistad con el campo atenta contra sus objetivos. Es una zona de neto perfil agropecuario, pese a que gran cantidad de propietarios no residen allí. Apuestan a restituir el vínculo, sobre todo con la clase media, aquella que mueve la economía local. En medio del combate contra el coronavirus, apuestan a acompañar a los pequeños emprendimientos. Para eso será clave la inyección que el Ejecutivo decida darle a las economías regionales.

 

EL PARTIDO MÁS DIFÍCIL. La estrategia no está anclada solo en el sostenimiento del caudal de votos en los bastiones propios, sino en ampliar la presencia en los distritos adversos, sobre todo en el más importante, Bahía Blanca, conducido por el macrista Héctor Gay.

 

En este distrito, los hilos del peronismo los mueven fundamentalmente tres dirigentes: el diputado Godoy, el senador Feliu y el exsenador Federico Susbielles, quien el año pasado compitió contra Gay y hoy es el presidente del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca. En el sur, coinciden que por su peso, Bahía Blanca volverá a tener un lugar en las listas seccionales. “En una sección tan grande como la Sexta no se puede prescindir del margen electoral de un distrito como Bahía”, coinciden todos en el sur.

 

También preocupan distritos como Tres Arroyos, que tiene dos representantes en la Cámara baja -Garate y Carlos Cuto Moreno-, y Coronel Rosales, donde el peronismo no logra hacer pie. Por eso –resaltan–, el objetivo será enfocarse en un trabajo de armado con concejales, presidentes de partidos y con quienes fueron candidatos a intendentes en la últimas elecciones. “La idea es poder trabajar en un programa que permita volver a posicionarse”, se entusiasman.