21|1|2021

Sagasti y Máximo K., las espadas de Cristina para el aborto legal

27 de noviembre de 2020

27 de noviembre de 2020

La vicepresidenta está convencida de que hay que aprobar la ley antes de fin de año. Luz verde para el avance de sus referentes en el Congreso.

La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner les dio luz verde a Máximo Kirchner y a Anabel Fernández Sagasti, sus principales referentes en la Cámara de Diputados y el Senado, respectivamente, para que avancen en la búsqueda de votos para que el proyecto de legalización del aborto se apruebe en el Congreso antes de fin de año.

 

La lupa se posó sobre Cristina desde que la Casa Rosada confirmó que enviaría el proyecto al Congreso este año. Como un condimento más en las tensiones entre Alberto Fernández y la vicepresidenta - que quedaron más expuestas tras la ya célebre carta del 26 de octubre – se especuló sobre cuál sería la posición en un proyecto que el Presidente tiene como bandera y cuya sanción podría convertirse en un triunfo político.

 

Cristina no habló, pero mandó a hacer a los suyos. Su hijo, el presidente del bloque del Frente de Todos en Diputados es uno de los primeros convencidos de que hay que avanzar en la legalización. La agrupación que lidera, La Cámpora, es verde por definición y en 2018 aportó los 25 votos que tenía por entonces en la Cámara baja.

 

 

Máximo en 2018, con Luana Volnovich y Mayra Mendoza.

 

 

Kirchner debió hacer un arduo trabajo interno para alinear a los dirigentes que, por convicción religiosa, no apoyaban el proyecto, como Andrés Larroque, Eduardo de Pedro y Martín Pérez. El 19 de febrero de ese año, día del pañuelazo que pidió por el aborto legal frente al Congreso, el líder de la agrupación marcó la posición oficial, cuando se fotografió junto a las entonces diputadas Luana Volnovich y Mayra Mendoza con un pañuelo verde atado a la muñeca. En su web oficial, La Cámpora también militó el proyecto. La explicación interna fue política: aborto legal es justicia social.

 

 

 

A principios de 2020, cuando empezó a vislumbrarse la posibilidad de que la ley se debatiera en el recinto nuevamente, Kirchner mandó un mensaje interno. Como en La Cámpora, esta vez, a diferencia de lo que ocurrió en 2018, la regla del bloque en la votación no sería la libertad de conciencia: la bancada del Frente de Todos trabajaría para lograr la legalización. El presidente de la bancada ya se reunió con varias referentes del feminismo para pensar la estrategia de trabajo en la Cámara.

 

 

Las verdes en el Senado en 2018. Casi todo el bloque de CFK votó a favor.

 

 

Del otro lado del recinto, la tarea principal está a cargo de otra cristinista de pura cepa, Fernández Sagasti. La mendocina, vicepresidenta del bloque y también dirigente de La Cámpora, votó a favor en 2018 y es una militante activa del proyecto. Desde principios de 2020, trabaja en tándem con su coterránea Pamela Verasay (UCR) y con Gladys González (PRO), sus principales aliadas transversales en la búsqueda de votos.

 

Como el de Kirchner, el trabajo de Fernández Sagasti y de otros referentes del bloque del Frente de Todos, como el fueguino Matías Rodríguez y la santafesina María de los Ángeles Sacnun, también tiene el visto bueno de Cristina no solo para conseguir votos sino para agilizar el debate y que la ley salga “rápido”, antes de fin de año. Con las tareas divididas, por orden de la vicepresidenta, trabajan en silencio para convencer a los dudosos o para conseguir el apoyo de algunos senadores que votaron en contra en 2018, como la rionegrina Silvina García Larraburu, por entonces la única integrante del bloque de Cristina que no apoyó la ley.

 

 

 

Aunque no se expresará públicamente, Cristina también dará su propia señal cuando defina a qué comisiones girará el proyecto una vez que ingrese al Senado, después de la votación en Diputados. En 2018, la entonces vicepresidenta Gabriela Michetti, que estaba decididamente en contra de la legalización, giró el proyecto a cuatro comisiones, Salud, Justicia y Asuntos Penales, Asuntos Constitucionales y Presupuesto, con la clara intención de dilatar el debate. Con la inclusión de la comisión de Presupuesto, que no había intervenido en Diputados, se aseguró la intervención de otro militante celeste, Esteban Bullrich.

 

Según pudo saber Letra P, Cristina tiene previsto girar el proyecto a solo dos comisiones: Salud, que preside el radical Mario Fiad, que en 2018 votó en contra, y Justicia y Asuntos Penales, que lidera Oscar Parrilli, mano derecha de la vicepresidenta y un aliado verde. Fernández Sagasti ya tiene el terreno preparado para que el trámite sea veloz. "Si Anabel está trabajando así es porque tiene el OK de Cristina", deducen en la Casa Rosada. 

 

 

 

Tras haber estado toda su vida en contra de la legalización del aborto, Cristina votó en 2018 a favor del proyecto. En el peronismo cuentan que, alguna vez, Néstor Kirchner, que estaba a favor de la necesidad de avanzar en la legalización, la apuró con el debate. “Yo lo voy a arreglar con Miguel (Pichetto), vas a ver”, le dijo en broma, y generó un “ni se te ocurra” como respuesta.

 

“Es tan difícil modificar las creencias o aceptar las razones del otro cuando no coinciden con la fe de cada uno", dijo la vicepresidenta en el recinto. Fueron sus hijos, Máximo y Florencia, y las “pibas” de la marea verde, las que le cambiaron la mirada. “Si quieren saber quiénes me hicieron cambiar de opinión, fueron las miles y miles de chicas que se volcaron a la calle”, explicó. Dos años después, en el cristinismo aseguran que está “convencida de que hay que legalizar” . En la Casa Rosada aseguran que, sin su ayuda, "la ley no sale". Con su intervención, el éxito está casi asegurado.