17|4|2021

El mejor alumno

11 de noviembre de 2020

11 de noviembre de 2020

Resistió el huracán Vidal con gestión municipal y respetó a rajatabla el manual CFK. Militó la unidad para la vuelta y la campaña de AK. Rosca y puente con AF.

Fue la última semana de junio de 2019. El intendente de Avellanada, Jorge Ferraresi, y su esposa, la diputada nacional Magdalena Sierra, recibieron en su casa a la entonces senadora nacional por Unidad Ciudadana (UC), Cristina Fernández de Kirchner, y al líder del Frente Renovador, Sergio Tomás Massa, quienes se estaban reconvirtiendo en los pilares del incipiente Frente de Todos (FdT). Fue una cena de la que participaron también el por entonces candidato a gobernador Axel Kicillof y su compañera de fórmula, Verónica Magario. En aquel ágape acordaron cómo sería la estrategia electoral para ganar terreno en la provincia que gobernaba María Eugenia Vidal y que sería clave para el triunfo sobre el presidente Mauricio Macri. A Ferraresi no tuvieron que explicarle demasiado qué decir: llevaba cuatro años en la trinchera opositora y entendía mejor que nadie que la unidad era necesaria. Sintonía fina con CFK, impulsora del gran frente que devolvió al peronismo a la Casa Rosada. En aquella reunión quedó sepultado todo lo dicho sobre el Massa de la avenida del medio.

 

Ferraresi fue uno de los intendentes en los que se apoyó Kicillof durante la campaña. El otro -ya con la candidatura consumada- fue Martín Insaurralde (Lomas de Zamora). Al filo de la definición, el mandatario de Avellaneda anunció cuál sería la fórmula del Frente de Todos para enfrentar a Vidal. En la génesis del nuevo gobierno provincial también fue el primer jefe comunal en penetrar en el hermético equipo ministerial de Kicillof con la designación de Ariel Lambezat como subsecretario de Infraestructura Escolar, un puesto clave al calor de una de las primeras medidas del gobernador: la puesta en marcha del plan Escuelas a la Obra. Hasta ese entonces, Labmezat se desempeñaba como secretario de Obras Públicas del municipio de Avellaneda.

 

 

 

Casado, tres hijos, hincha de Argentinos Juniors y vicepresidente del Instituto Patria, Ferraresi también logró sentarse a la mesa del presidente Fernández, quien a su vez encontró en los intendentes a los aliados y aliadas para blindarse políticamente. Con almuerzos de por medio, el mandatario nacional escucha las realidades de los distritos del conurbano en la pandemia y cómo se mueve el termómetro social detrás de los muros de la quinta de Olivos. Luego de algunos encuentros en la residencia presidencial, Fernández salió de su burbuja y Ferraresi, tal como hizo en junio del año pasado, volvió a abrir las puertas de su distrito. Fue el 7 de noviembre último con la inauguración del nuevo edificio del Departamento Judicial Avellaneda-Lanús. Una semana después, fue elegido para suceder a Bielsa.

 

 


FUNCIONARIOS QUE SÍ FUNCIONAN. Como reconstruyó este medio, la gestión de María Eugenia Bielsa al frente del ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat tardó en arrancar y lentamente perdió impulso. En el medio, la carta de CFK al cumplirse un año de la victoria electoral del Frente de Todos y diez del fallecimiento de Néstor Kirchner fue contundente: la vicepresidenta y dirigente central del FdT habló de funcionarios que no funcionan. Bielsa iba preparando su salida. Se buscó por alguien que ejecute y -acaso- que imprima un poco de cristinismo. 

 

Con Cambiemos en el poder y prácticamente sin diálogo con la Provincia y la Nación, Ferraresi avanzó en la construcción de viviendas y un polideportivo con fondos propios. La cuestión de viviendas quedó evidenciada con el brote de contagios de coronavirus en Villa Azul. De un lado del barrio, Quilmes gestionada en los últimos cuatro Martiniano Molina de Cambiemos, y del otro, Avellaneda.  

 

Durante los cuatro años de gestión de Vidal, Ferraresi fue uno de los intendentes más difíciles para la gestión Cambiemos. Hubo varios cortocircuitos: desde la implementación del SAME hasta la judicialización por el recorte de los aportes provinciales a los institutos municipales del distrito, pasando por la denuncia del desfinanciamiento a la Policía Local. Hoy es uno de los querellantes en la causa de espionaje M.

 

 



CONSTRUCTOR DE AVELLANEDA. En 1980, Jorge Ferraresi egresó como Técnico Mecánico de la Escuela Técnica 2 de Gerli. Durante los últimos años de la dictadura inició su actividad política en la línea Intransigencia y Movilización Peronista y mientras cursó la carrera de Ingeniería Civil en la Universidad Tecnológica Nacional Avellaneda activó con fuerza su camino en la militancia. De la UTN egresó como Ingeniero en Construcciones en 1988 e Ingeniero Laboral en 1990. A partir de ahí su ascenso fue sin prisa pero sin pausa. 

Tras un recorrido por distintos cargos públicos divididos entre el municipio de Avellaneda y la gestión provincial, en principio bajo el consentimiento del entonces intendente Baldomero Álvarez de Olivera, llegó a la intendencia en 2009 cuando “Cacho” dejó de forma interina el municipio para convertirse en ministro de Desarrollo Social bonaerense durante la gestión de Daniel Scioli.

 

A partir de ese momento, se ocupó de ir limando el poderío local de Álvarez. Tejió una alianza directa con Néstor y Cristina Kirchner y ya no hubo lugar para un posible regreso de Álvarez: Ferraresi fue el candidato a intendente en las elecciones de 2011 y se encargó de revalidar ese lugar en 2015 y en 2019. Nueve años después, deja su cargo y se transforma, detrás de Gabriel Katopodis, en el segundo intendente del conurbano que llega al Gabinete de Alberto Férnandez