24|5|2022

Biden al poder: la chance de un puente Washington-Buenos Aires

11 de noviembre de 2020

11 de noviembre de 2020

Las coincidencias del gobierno argentino con el que llega a la Casa Blanca en una región conservadora. Agenda común y conflictos potenciales. Mueve Argüello.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, todavía no lo reconoció, pero perdió las elecciones y en enero el Partido Demócrata retornará a la Casa Blanca de la mano de Joe Biden. Atrás quedarán sus cuatro años turbulentos de exabruptos y medidas unilaterales y llegará una nueva administración que promete cambios. El mundo y la Argentina se preparan para tratar con un nuevo gobierno en un mundo marcado por la peor crisis económica y sanitaria del siglo.

 

Desde su asunción, Alberto Fernández piensa dos veces antes de dar un paso que involucre a los Estados Unidos. No es para menos: la reestructuración de la deuda externa con el FMI, debido al peso de Washington en el organismo, y la imprevisibilidad del magnate fueron motivos de sobra para evitar un traspié. Por esto, cuidó las formas y no se pronunció hasta que el propio Biden celebró su victoria. “Saludo a Joe Biden, próximo presidente, y a Kamala Harris, que será la primera vicepresidente mujer de ese país”, publicó en Twitter el mandatario argentino para iniciar la búsqueda de nuevos acuerdos que lo obligarán, de todas formas, a mantener un equilibrio justo.

 

 

Las relaciones internacionales de los Estados Unidos, a pesar de su importancia mundial y las diferencias que existen entre Trump y Biden, no fueron relevantes en la campaña. El general Perón decía que para la Argentina eran mejores los republicanos a la hora de negociar, pero esta vez las mejores posibilidades de alcanzar acuerdos se presentan con el demócrata Biden. Hay una coincidencia entre los dos: el diálogo para resolver los problemas internos, como la división nacional, y externos, como la creciente polarización con China.

 

En un reciente artículo, The New York Times asegura, al citar a los asesores de Biden, que su política exterior puede ser catalogada como “la gran destrucción” en relación a la de Trump. Mientras que el republicano denostó el multilateralismo e hizo de su America First ("América primero") un eje central de sus cuatro años, el demócrata es un globalista defensor del multilateralismo que promete reintroducir a Washington en el mundo. “El America First ha dejado a América sola”, ha dicho Biden. Un caso ejemplifica: el miércoles pasado, después de las elecciones, EE.UU. salió oficialmente del Acuerdo de París sobre cambio climático a iniciativa de Trump; Biden prometió reingresar el primer día de su presidencia.

 

En diálogo con Letra P, la directora de la Maestría en Relaciones Internacionales de FLACSO, Diana Tussie, aseguró que con Biden “va a haber más confluencia” entre los países y destacó que, aunque “no será un lecho de rosas”, habrá “una relación menos conflictiva”. Asimismo, destacó que la propuesta común de gobernar en base al diálogo y el equilibrio argentino puede resultar positivo para el país, que podrá “ser visto como un pivote y un puente despolarizante de las tensiones regionales”.

 

Según pudo saber Letra P, en la Cancillería hay expectativa ante el abanico de posibilidades que se abre con Biden. Por eso, el embajador en Washington, Jorge Argüello, ya estableció contactos con su equipo de gobierno. Uno de los primeros objetivos argentinos es el levantamiento de las sanciones que pesan desde 2017 sobre el biodiesel nacional, un mercado que representa 1.200 millones de dólares. “Tenían que ver con el proteccionismo de Trump, pero con Biden, que es un hombre más promercado, creemos que se puede conseguir”, dijo una fuente diplomática consultada por este medio.

 

 

 

“Se va perfilando un piso de convivencia. Son buenas señales, porque no será una política a lo macho, como era con Trump”, manifestó Tussie, quien analizó que podrá haber coincidencias en la búsqueda de una solución a la crisis venezolana más dialoguista, en el levantamiento de las sanciones a Cuba y Caracas y en una “instrumentalización menos injerencista de la OEA”. De todas maneras, adelantó que “puede haber puntos de conflicto” en la reestructuración de la deuda externa, porque el “lobby financiero de Wall Street” va a ser "muy importante” en el futuro gobierno.

 

La relación con Biden podrá extenderse a otros temas, como los derechos humanos y la democracia. En su primer año, el demócrata promete organizar una Cumbre por la Democracia mundial de la que podría participar la Argentina debido a los puntos de acuerdo que existen. Otro asunto es el cuidado del medioambiente, un eje central para Biden. Según Tussie, en su gobierno “habrá más relevancia del cambio climático y las energías renovables” y “menos influencia del lobby petrolero”. En este tema, Buenos Aires deberá recurrir al equilibrio, porque el trabajo en conjunto puede verse empañado por el desarrollo de Vaca Muerta, la gallina de los huevos de oro de la economía nacional.

 

Según pudo saber Letra P, el embajador en Washington, Jorge Argüello, ya estableció contactos con el equipo de Biden. Uno de los primeros objetivos argentinos es el levantamiento de las sanciones que pesan desde 2017 sobre el biodiesel nacional.

La nueva relación también puede traer beneficios indirectos para Buenos Aires. El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, perderá con la salida de Trump a su aliado más cercano y deberá convivir con una agenda demócrata, especialmente en temas climáticos y de derechos humanos, con la que no tiene coincidencias, a tal punto, que Biden ya amenazó con imponer sanciones si Brasilia no protege la Amazonía.

 

En la Cancillería aseguran que esto podría extenderse al resto de los gobiernos conservadores de la región, que buscarán acercar posiciones con Buenos Aires, y sostienen que ya empezó a evidenciarse: durante el viaje de Fernández a Bolivia, el presidente de Colombia, Iván Duque, con el que hay pocas coincidencias políticas y país en el que no hay embajador, le solicitó una reunión personal que finalizó con saldo positivo.

 

A casi un mes de cumplir su primer año de gobierno, la política exterior de Alberto Fernández se caracterizó por la búsqueda del equilibrio constante en propósito de reestructurar la deuda externa. Con Donald Trump fue para evitar consecuencias negativas y problemas; con Biden, se abre la posibilidad de que sea para alcanzar acuerdos y objetivos. Los gobiernos cambian, pero la Argentina deberá seguir desarrollando el arte de escuchar y dialogar.