RUIDO EN EL GOBIERNO

Venezuela: broncas K silenciadas y show de electrones sueltos

Sin señales ni aval de CFK, Bonafini, Secco y Grabois criticaron la postura de la Cancillería. Tras la renuncia de Alicia Castro, otros se quejaron en privado.

El voto argentino a favor del “informe Bachelet” sobre las violaciones a los Derechos Humanos en Venezuela puso sobre la mesa las diferencias internas del Frente de Todos (FdT) respecto del gobierno de Nicolás Maduro. Mientras un puñado de dirigentes identificados con el kirchnerismo salió con los tapones de punta en contra de la postura de la Cancillería, otros masticaron bronca en privado y mantuvieron el silencio, en línea con la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que este miércoles escuchó en el Senado las explicaciones del jefe de Gabinete, Santiago Cafiero.

 

En privado, Alicia Castro recibió muchas más muestras de solidaridad que en público. La dirigente, que había sido propuesta para ocupar la embajada argentina en Rusia, decidió renunciar a su postulación horas después de que se conociera la decisión de la Cancillería argentina de apoyar en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas el informe elaborado por la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, que detalle la violación a los derechos humanos en Venezuela, país en el que Castro fue embajadora durante el kirchnerismo.

 

“Un lamentable giro en nuestra política exterior”, escribió Castro el martes en su cuenta de Twitter después de hacer durísimas consideraciones sobre la posición del Ministerio de Relaciones Exteriores, que conduce Felipe Solá. Otros dirigentes del kirchnerismo opinaron como ella. En lo público, se sumaron el intendente de Ensenada y presidente del Frente Grande, Mario Secco; el dirigente social Luis D´Elía, la referente de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, y el líder del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), Juan Grabois, quien directamente acusó a la Cancillería de estar “cada vez más alineada con (Donald) Trump”. “Con (Mauricio) Macri, (Carlos) Menem y las relaciones carnales aprendimos que Roma no paga traidores”, dijo Grabois.

 

Otros dirigentes del kirchnerismo opinaron en el mismo sentido, pero en privado. “La nota que difundió Cancillería dice claramente que la instrucción del voto fue del Presidente”, explicó un dirigente con acceso al despacho de Fernández que coincide con la mirada de Castro, de que Argentina debió haberse alineado con la posición de México y abstenerse en la votación, en lugar de coincidir con Jair Bolsonaro. La orden, explicaron en el entorno presidencial, llegó a Solá desde el sillón presidencial, con influencia del secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, de diálogo fluido con la Casa Blanca.

 

 

 

La decisión no cayó en gracia en la dirigencia más cercana a la expresidenta, en cuyas filas se anotan varias críticas a la política exterior, como la visita del canciller Solá a la residencia del embajador de Estados Unidos, Edward Prado, en lugar de que el diplomático concurriera al Palacio San Martín. Pero las críticas no salieron a la superficie. Consultado por Letra P, un dirigente con terminal política en el Instituto Patria, que también criticó en privado la posición de la Cancillería argentina, confirmó que esperaba instrucciones políticas de Cristina para expresarse en público. Pero la vicepresidenta no dio luz verde.

 

LOS ELECTRONES SUELTOS. “Los que salieron lo hicieron por su cuenta. Cristina no mandó a nadie a decir nada”, explicaron a este portal desde el entorno de la vicepresidenta, que este miércoles escuchó en el Senado la explicación de la Casa Rosada, que expresó Cafiero. "En este caso hubo un informe sobre Venezuela, pero también nos preocupan los Derechos Humanos en otros países de la región, como Colombia o Bolivia. Incluso nos preocupan los derechos de la comunidad afroamericana en Estados Unidos. Argentina tiene una conducta de defensa de los Derechos Humanos y no la acomoda según los tiempos políticos. Seguimos reafirmando que los bloqueos y las intervenciones nunca son el camino y siempre vamos a estar enfrente de esas decisiones”, dijo el jefe de Gabinete.

 

 

 

La misma línea de discurso salió del Palacio San Martín, donde explicaron que el voto argentino responde a la tradición en materia de defensa de los Derechos Humanos que tiene nuestro país. “Argentina tiene un prestigio en este tema y no puede ir en contra de su propia historia”, explicaron voceros de la Cancillería.  

 

Para entonces, la decisión de Castro de renunciar a la postulación de la embajada en Rusia ya estaba cerrada. Más temprano, el diputado Eduardo Valdés, exembajador ante el Vaticano, había intentado mediar entre Castro y el Presidente para calmar los ánimos. A través del legislador, Fernández le hizo llegar a Castro el pedido para que reviera la decisión, pero la exembajadora ante Venezuela no retrocedió.

 

Castro, que había sido anunciada como futura embajadora en Rusia durante el verano a propuesta de Cristina, ya había tenido críticas hacia la gestión de Solá en julio, también por sus declaraciones sobre Venezuela. Pandemia mediante, la ahora excandidata a ocupar la embajada ante el gobierno de Vladimir Putin afirma que ella misma pidió la postergación del tratamiento de su pliego por estar cumpliendo con el aislamiento social preventivo y obligatorio. Pero, ya en ese entonces, en la Casa Rosada daban por caída su designación, por no estar alineada con la política exterior fijada por la Cancillería. El desencuentro por el informe Bachelet terminó de sellar su salida.

 

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