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Qué hay detrás del voto dividido de la ley de leyes. El grupo halcón, la mano visible de Carrió y los gobernadores, herejes por necesidad.

Por 29/10/2020 17:17

La aprobación del presupuesto 2021 en la Cámara baja con 139 votos positivos, 90 abstenciones y 15 rechazos mostró hasta dónde llegaron los acuerdos que pudo tejer el oficialismo para sacar el primer plan de cuentas nacionales del presidente Alberto Fernández. Además, desnudó los problemas de Juntos por el Cambio para alinear a su tropa y abstenerse, tal como habían acordado las autoridades del interbloque de 116 voluntades opositoras.

El objetivo inicial consistía en una abstención uniforme de todas sus diputadas y todos sus diputados, pero el espacio que conduce el radical Mario Negri no llegó a ese cometido, porque las diferencias que maduraron en los últimos días se evidenciaron cerca de las 7 de la mañana, cuando una parte se abstuvo, otra votó en contra y un puñado lo hizo a favor. 

Hubo tres ejes que justificaron las diferencias internas en cada uno de los tres socios de la alianza opositora: la necesidad de los gobernadores, el interés del ala dura de diferenciarse y la persuasión de los jefes parlamentarios para persuadir a la jefa de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, para que permitiese que un sector de su bloque cumpliera con el acuerdo de la abstención. El espacio cuenta con 14 escaños. Durante los últimos días, había anticipado su rechazo unánime, pero fuentes parlamentarios confiaron que Negri y el titular del bloque del PRO, Cristian Ritondo, hablaron con su par Maximiliano Ferraro para que una parte los acompañase. Otras fuentes hablan de la gestión de la macrista Silvia Lospenatto con su par de la CC Mariana Zuvic para persuadir a Carrió. 

 

 

Ante las consultas de Letra P, en la Coalición Cívica explicaron que "hubo libertad de acción". Fue la manera de justificar el voto negativo de seis de sus representantes. Fueron Mónica Frade, Leonor Martínez Villada, Paula Oliveto, Mariana Stilman, Alicia Terada y Zuvic. Ese grupo le permitó a los "lilitos" aportar ocho abstenciones, entre ellas, las de Ferraro y Juan Manuel López, los dos legisladores de mayor contacto con la fundadora del partido. 

Los intereses de los gobernadores radicales también torcieron las voluntades de los dos bloques mayoritarios de la oposición. El jujeño Gerardo Morales pidió el voto favorable a sus dos diputados correligionarios, Gabriela Burgos y Jorge Rizzoti, y también al macrista Omar Monaldi, uno de los miembros del partido amarillo que se reunió con Ritondo para anticiparle que no se abstendría por pedido de su gobernador. El exministro de Seguridad bonaerense, al igual que Negri, aceptó todos los pedidos de los mandatarios provinciales. 

 

 

La escena se repitió en los casos de Corrientes y La Rioja. El gobernador mesopotámico Gustavo Valdés pidió a las macristas Ingrid Jetter y Sofía Brambilla que dieran su voto positivo, mientras que los radicales Jorge Vara y Estela Regidor se abstuvieron. El gobernador riojano Ricardo Quintela hizo lo propio con Felipe Álvarez, que integra el interbloque de Acción Federal, un espacio cercano al monzoísmo que forma parte de Juntos por el Cambio, pero no del PRO. El pedido no fue cumplido por el macrista Julio Sahad, que se ausentó.

En el bloque amarillo, hubo siete voluntades que desconocieron el acuerdo de la abstención y se opusieron: Omar Demarchi, Fernando Iglesias, Luis Juez, José Patiño, Francisco Sánchez, David Schelereth y  Pablo Torello. Todos habían planteado su negativa desde hace una semana y no cedieron a los pedidos de sus jefes parlamentarios.