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Con el abandono de Ghilotti a López Molina, entra en alerta el esquema de acuerdos de Javkin, resurge la interna amarilla y se altera el escenario preelectoral.

Por 15/10/2020 14:09

La decisión de la concejala PRO de Rosario Renata Ghilotti de romper con su par Roy López Molina puede traer varias implicancias hacia adentro del legislativo y en su relación con el Ejecutivo que conduce Pablo Javkin, en la interna amarilla local y también en el escenario electoral de 2021.

Ghilotti, cercana al exdiputado nacional Lucas Incicco, armó el monobloque “Propuesta Republicana” desde donde procurará, por sobre todas las cosas, adquirir mayor volumen en la interna del PRO santafesino.

 

 

Su salida perjudica centralmente a López Molina, que achicó su peso a un bloque de solo dos integrantes que preside e integra junto a Agapito Blanco. El ala que lidera el vicepresidente nacional Federico Angelini mantiene sus cuatro integrantes. Pasando en limpio, siete macristas están partidos en tres pedazos en el Palacio Vasallo. Cercanos al septeto tributan la radical Daniela León y el chef Marcelo Megna, ambos con monobloque.

“Roy está muy cerrado sobre sí mismo, hace tiempo que no define qué quiere hacer, ni con quien”, dijo a Letra P un allegado a Ghilotti. El camino de “aliado institucional” de Javkin y del gobernador Omar Perotti dejó de prender en la concejala, que pretende trenzarse en un enfrentamiento más duro desde lo discursivo con el peronismo y, en menor medida, con el oficialismo rosarino.

 

 

La salida de Ghilotti encendió alarmas en el javkinismo ante el temor de que lesione el esquema de acuerdos que puso a la radical María Eugenia Schmuck en la presidencia. A fines de 2019, Javkin logró contener al lado PRO de López Molina, a La Cámpora y al partido de centro izquierda Ciudad Futura. Las cuatro patas de la mesa funcionaron como un violín a lo largo de todo el año. ¿Qué hará Ghilotti entonces? Por lo pronto, este miércoles, en una votación clave en la comisión de Planeamiento, aportó su firma para concederles a las constructoras el permiso para un piso más de edificación. En criollo, votó en línea con el javkinismo, con el esquema de acuerdos. Quien sí rechazó el proyecto fue la socialista Verónica Irizar, competidora de Javkin en las PASO 2019.

López Molina ostenta la vicepresidencia primera y ahora, con un bloque debilitado y un interbloque con el radical Megna, deberá esforzarse para renovar el cetro, aunque su alianza con Javkin funciona más que bien y en las últimas semanas logró colar al exdiputado provincial Sergio Más Varela en la Fundación del Banco Municipal. A López Molina también responde la parlamentaria Agustina Bouza. Schmuck no tendría dramas en renovar, ¿pero se animarán otros sectores, como Ciudad Futura o el propio PJ, a pelearle la segunda silla más importante del Vasallo?

 

 

Por último, Ghilotti tiene que renovar su banca en 2021 y especulaba con la posibilidad de secundar a López Molina, quien también cumple mandato. Ahora, con su jugada, tendrá que negociar con su exsocio, pero también con el angelinismo, que debe revalidar tres lugares. Demasiado en juego para tres sectores.

Ocurre que en 2017, de la mano de López Molina, sacó el 37 por ciento de los votos, le sacó 16 de ventaja al PJ y 20 a Javkin, que dos años después se convirtió en intendente.