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El intendente da señales de ir para un lado pero sale para el otro. Desorienta a quienes lo pretenden de aliado. Un día, hermanado con Javkin. Otro día, con Lifschitz. ¿Para quién juega el outsider?

Por 01/02/2020 10:44

“Zigzagueante como pocos”, lo define uno de sus pares santafesinos. Emilio Jatón completó sus primeros 50 días al frente del municipio de la ciudad capital y mostró ser un cultor del amague, un defensor del dribleo político, una suerte de malabarista que habla poco y nada y comunica, sobre todo, a través de sus movimientos.

Como todo intendente, el experiodista dice estar urgido por la emergencia. De ese modo, como su colega de Rosario, Pablo Javkin, Jatón le guiña el ojo y levanta la mano al gobernador Omar Perotti, quien aún no venció en lo que parece ser su batalla estelar.

 

 

Aliado de Perotti en el llamado de alerta al rojo financiero, el capitalino nunca olvida el peso del socialismo en su vida política y también en el gabinete que conformó. Por ese motivo, en un movimiento sigiloso, como publicó Letra P a fines de diciembre, concentró en el mismo día encuentros con Perotti y el presidente de la Cámara de Diputados provincial, Miguel Lifschitz.

Jatón tiene en su gabinete una buena cantidad de funcionarios del PS. El exgobernador no pretende condicionarlo; lo deja hacer y solo asoma cuando la situación lo requiere. Pero el intendente heredó una camada de dirigentes formados bajo el espejo de 12 años de gestión provincial socialista y eso, sin duda, empuja.

 

 

El hombre de los medios no se reconoce como PS. Formó un partido distrital (Santa Fe Puede Más) con el objetivo de tener cierta oxigenación y autonomía. En ese sentido, logró una construcción similar a la de Javkin.

Ambos tienen partido propio, no son socialistas y apuestan a la incorporación de figuras ajenas a la política. En esa comunión, el rosarino es el más apetitoso de los dos, el que quiere aprovechar la coyuntura para enviar mensajes políticos hacia adentro del Frente Progresista. Jatón sigue a medias esa lógica que cultiva Javkin. Prueba una cucharada, pero no compra el envase. Al menos, por ahora.

 

 

Cuando el ministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo, visitó Rosario para presentar la Tarjeta Alimentaria, Javkin se movió rápido y vio la oportunidad de agitar el avispero: invitó a los intendentes progresistas a almorzar en el municipio. La emergencia sonaba como tema excluyente, pero la cocina interna tenía su lugar en la agenda de la comida. El encuentro fue productivo y fue el mismo Jatón el que propuso realizar una segunda cumbre en la ciudad capital. Javkin pensó que podía liderar una suerte de liga de intendentes.

Pero el “zigzagueante” sorprendió, descolocó y pegó el faltazo en su propio reducto. El encuentro se realizó en el primer piso de un hotel céntrico y Jatón envió a uno de sus laderos. “Ni siquiera aprovechó para hacer una movida en la municipalidad”, se quejó un intendente del sur provincial ante la consulta de Letra P.

 

 

El alcalde justificó su ausencia en un problema de salud, aunque 48 horas después metió presencia, primera fila y discurso en el nacimiento del Foro de Autoridades del Partido Socialista. “Emilio es más caro solo que con todos los intendentes juntos. De esas te va a hacer tres millones”, se río y hasta celebró un dirigente del PS.

Fuera de lo político y dentro de la gestión, Jatón tiene un problema de consideraciones. La caída del monto de subsidios al transporte urbano pone en jaque a las empresas prestatarias. Por ese motivo, el intendente tuvo un cara a cara con el ministro de Transporte de la Nación, Mario Meoni. ¿Quién gestionó la reunión? Lifschitz, viejo conocido del funcionario nacional, quien también dio el presente en Buenos Aires.

 

 

Unos días antes, Javkin lo había ayudado en una gestión ante la gente de Transporte, pero Jatón, envuelto en el asunto de salud, no viajó al centro del país, donde se cocina todo. Unos días después, con la ayuda del socialista, pegó encuentro con Meoni.

“Emilio tiene clara su pertenencia política”, dicen dentro del equipo del santafesino. Reconocen que, a diferencia de Javkin y al menos por el momento, Jatón no tiene una apetencia política más allá del municipio. No quiere ser jefe o líder del progresismo doméstico. “Tiene una comprensión de aceptarlo a Miguel como un jugador y Pablo, en cambio, lo desafía. No es que no tiene ganas, Emilio: no es el momento”, le dijo a Letra P uno de sus laderos.