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Retrato político de la ciudad de la furia

Ascenso y crisis del intendente peronista Gustavo Barrera. Su militancia por Kicillof. Quién mueve a la oposición. Conferencia premonitoria y doble de policías. ¿Y Berni?

Por 29/01/2020 13:24

En plena temporada estival, el distrito de Villa Gesell quedó en el centro de la escena tras el homicidio de Fernando Baéz Sosa, el joven que fue asesinado a golpes a la salida de un boliche por un grupo de rugbiers. En paralelo a la resolución judicial del caso, la mirada de la opinión pública se centró en la conducción política del distrito, en su vinculación con las fuerzas vivas y en la cadena de decisiones adoptadas a destiempo.

“Tengo un profundo dolor ante este hecho lamentable, el asesinato de un chico”, señaló a Letra P el intendente Gustavo Barrera, quien por estos días es presionado por los vecinos, que reclaman la clausura de locales nocturnos céntricos, y por la oposición, que busca interpelarlo por los hechos.

 

 

Barrera se sentó por primera vez en el sillón municipal en abril de 2014. No había sido elegido por el voto popular para ocupar ese cargo, pero juró como tal ante la renuncia de Jorge Rodríguez Erneta, quien dejaba la intendencia geselina tras ser convocado para ocupar la Subsecretaría del Ministerio del Interior, que en ese momento encabezaba Florencio Randazzo. La renuncia de Rodríguez Erneta, quien había asumido en 2007 tras derrotar al radical Luis Baldo, llegó luego de que la oposición le rechazara el pedido de licencia.

El reemplazo temporal devino en carrera por el municipio. Barrera, que había encabezado la nómina de concejales en 2011, se posicionó como candidato al principal sillón y en 2015 ganó la elección. El año pasado logró la reelección.

Barrera fue uno de los primeros intendentes que salió a bancar la postulación de Kicillof a la gobernación bonaerense en momentos en que la tropa de jefes comunales peronistas se dividía entre el respaldo al lomense Martín Insaurralde y a la matancera Verónica Magario, liga a la que reportaba el geselino hasta que llamó “a apoyar al candidato mejor posicionado para ganarle a (María Eugenia) Vidal”. Para ese entonces, Kicillof se despegaba en la encuestas por sobre el resto de los aspirantes.

 


Gustavo Barrera.

 

En los comicios de octubre, el oficialismo que encabeza se quedó con la mitad de las bancas del Concejo Deliberante: ocho de 16 tienen el sello del Frente de Todos. El resto está dividido entre Juntos por el Cambio, que tiene un bloque de cuatro escaños; Crear, con dos representantes, y el monobloque de Fe.

Del representante de este último espacio se valió Juntos por el Cambio para completar el número de concejales necesarios para pedir, horas atrás, la interpelación del intendente y de varios secretarios de su equipo. Hasta esta presentación legislativa, Miguel Ángel Cisneros (Fe) se había mostrado cercano al Ejecutivo. Un gesto lo grafica perfectamente: en octubre pasado, bajó su candidatura a intendente y llamó a votar por Barrera.

 

 

“Pedimos que el intendente y el secretario de Seguridad vengan al Concejo a explicar las medidas preventivas para la seguridad que planificaron y por qué no actuaron ante los reclamos de los vecinos. Esperamos que la presidenta del Deliberante de Gesell convoque a sesión”, señaló, vía Twitter, Baldo, ahora presidente del bloque Cambiemos.

El pedido, leído por el oficialismo como una jugada política de la oposición para golpear la gestión, llega luego de una rueda de prensa que encabezó Juntos por el Cambio el 15 de enero tras distintos hechos de violencia en la ciudad. “El miércoles, dos días antes del asesinato de Fernando, convocamos a una conferencia de prensa pidiéndole al intendente que coordinara las tareas de seguridad con la Provincia ante el descontrol en la noche geselina. Es una tarea inherente a su responsabilidad”, indicó Baldo a Letra P. Y precisó que, desde el “2 de enero, los vecinos venían denunciando situaciones de descontrol en la esquina de 102 y avenida 3, donde está el boliche Le Brique”, afuera del cual se perpetró el crimen Baéz Sosa.

En el pliego presentado, los concejales piden que en materia de seguridad se informe sobre “los operativos vinculados al control de actividades, protocolos de actuación entre el sector privado y público, articulación de operativos de seguridad”, entre otros puntos.

 

El Bloque #JuntosporelCambio de #VillaGesell con la prensa evaluando la primer quincena de enero de 2020. Tasas, Medio...

Publicado por Adrián M. Green en Miércoles, 15 de enero de 2020

 

ANDERSEN. La iniciativa pretende la asistencia al Concejo, además de Barrera, de varios secretarios de su equipo. Entre otros, se cita a Mauricio Andersen, titular de Seguridad del municipio y uno de lo más cuestionados de la gestión ante la falta de efectivos en la zona donde se produjo el asesinato de Báez.

Andersen es comisario inspector de la Policía bonaerense y había pedido licencia para asumir en el municipio de Villa Gesell en mayo del año pasado. Sin embargo, ahora el ministro de Seguridad, Sergio Berni, le revocó la licencia, por lo que el funcionario deberá decidir si sigue en Villa Gesell o vuelve a la fuerza policial.

Sobre el funcionario, además del pedido de interpelación, que podría esquivar si volviese a la Bonaerense, pesa un pedido de juicio oral por sus supuestos vínculos con una banda de ladrones en General Belgrano en la que se lo acusa de "supuesto incumplimiento de la obligación de promover la persecución y represión de los delitos", según informó el diario La Nación. Esta situación es conocida desde 2013. La información no impidió su designación por parte de Barrera.

 

 

ACCIONES. “Como parte de la prevención limitamos la actividad comercial, como el cierre de pancherías con mucha asistencia de jóvenes, para evitar conflictos que se producen en la vía pública. La idea es descomprimir la presencia de jóvenes concentrados en algunos lugares”, señaló Barrera a este portal al ser consultado sobre los mecanismos de prevención en la ciudad antes del asesinato y agregó que esa noche había presencia policial en la zona, pero que estaba interviniendo en otro disturbio protagonizado por jóvenes.

A Barrera, los vecinos, que continúan con las protestas en el centro de la ciudad, le endilgan no sólo la falta de un accionar preventivo, sino la demora en la declaración del duelo ante la muerte de Baez Sosa. Por estas horas, los geselinos juntan firmas para que el boliche Le Brique sea clausurado. Entienden que las recientes acciones no alcanzan.

Cinco días después del crimen, bajo la supervisión de Berni, en las puertas de Le Brique se colocaron fajas de clausura. Lo hizo el Registro Provincial de Comercialización de Bebidas Alcohólicas (ReBA) por un problema con el tamaño de los vasos reglamentarios. Además, se labró un acta de infracción al local Pueblo Límite, el mismo en el que el verano pasado una joven denunció que fue abusada sexualmente en el baño de mujeres durante un recital.

Fuentes cercanas al jefe comunal afirmaron a Letra P que entre las medidas analizadas para encauzar el desmadre se barajó la posibilidad de cerrar los boliches, pese a que justamente la oferta nocturna es lo que seduce a los turistas jóvenes, afluente principal del enorme caudal de visitantes a ese distrito de la costa bonaerense.

 

 

A comienzos de la temporada, en el marco del Operativo Sol, el Ministerio de Seguridad asignó a Villa Gesell 650 efectivos y 17 camionetas nuevas. Según indicó Barrera, esa cifra dobla el despliegue autorizado por María Eugenia Vidal durante la temporada 2018-2019. Tras el hecho, la presencia policial se habría incrementado nuevamente.

Como parte de las acciones de prevención, Barrera prohibió por decreto el consumo de bebidas alcohólicas en lugares públicos. En sus apariciones en medios nacionales, el intendente había hecho hincapié en el “abuso de alcohol” por parte de los jóvenes. “El alcohol en exceso produce daños irreparables”, dijo.

La medida restringe el consumo “en la playa, espacios públicos, estadios, polideportivos u otros sitios de igual naturaleza, cuando se realicen en forma masiva actividades deportivas, culturales, educativas y/o artísticas”. Además, ordena la extensión de “la prohibición al expendio de bebidas alcohólicas mediante máquinas expendedoras automáticas y/o similares y al consumo dentro de vehículos automotores, públicos y/o privados, aun cuando quien consumió no fuere el conductor y se halle o no circulando”.

 

 

El asesinato del joven Baéz Sosa motivó el diseño de un proyecto de ley que aplique el concepto de “mano prohibida” a los rugbiers, una figura que no está en el Código Penal pero es un agravante en caso de hechos violentos donde participen deportistas que practican boxeo y distintas artes marciales ante su “superioridad física”.

La propuesta fue elaborada por la abogada Valeria Carreras, que trabaja junto al abogado Fernando Burlando, quien propone que la norma se bautice como la Ley Fernando, en homenaje al joven asesinado. La idea ya es analizada por el diputado provincial Daniel Lipovetzky y su par porteño Leandro Santoro.