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En Mar del Plata, el gobernador dijo que la temporada “estalla”. En la cara de Montenegro, refutó la “caída del salario real, el aumento del desempleo y la vulnerabilidad social” durante la gestión M
Redacción 11/01/2020 13:56

“Esto no es, Guillermo, una discusión y menos todavía una cuestión electoral ni una chicana ni una disputa partidaria, es un hecho: venía cayendo el salario real, venía aumentando el desempleo y venían aumentando las condiciones de vulnerabilidad social". De movida, el gobernador bonaerense Axel Kicillof le hizo esa aclaración a uno de los intendentes más definidamente amarillos de toda la provincia de Buenos Aires, el marplatense Guillermo Montenegro, anfitrión del acto que el mandatario provincial realizó en esa ciudad balnearia para lanzar el programa turístico-cultural "ReCreo".

Hecho ese aviso al macrista sentado a su derecha del escenario apostado en el Museo MAR, Kicillof se despachó con una batería de cuestionamientos al modelo PRO y cómo la salida del mismo se traduce en una temporada veraniega que –afirmó- “estalla” gracias “a las políticas implementadas por el gobierno nacional de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner”. Lo que también estalló fue el aplauso –casi- unánime de la sala al mencionar al Presidente y su vice. Casi unánime porque Montenegro se mantuvo inmutable con las manos reposando en sus rodillas ante menciones de esas características realizadas por Kicillof.

“Atribuyo el éxito de esta temporada en parte a las expectativas. Es cierto que se respira otro clima, que la sociedad está más expansiva, con ganas. Pero no alcanza con las expectativas, ganas y aspiraciones, tiene que haber hechos”, sostuvo el gobernador para dar cuenta elogiosa de las primeras medidas del Presidente para reactivar el consumo.

 


“Mar del Plata funciona como una vidriera de cómo funciona el mercado interno. La gente está con un maguito más en el bolsillo y con la perspectiva de que esto va a mejorar” y “si antes venía dos días, viene tres, si antes no iba a un espectáculo, ahora va a uno”, sostuvo Kicillof para enseguida centrarse en el contraste entre el modelo del pasado reciente y el actual: “Ante la emergencia y la crisis se puede reaccionar priorizando a los mercados internacionales, a los inversores extranjeros, a los grandes grupos económicos, pero acá Alberto ha decidido empezar por los que estaban sufriendo más para resolver la crisis”.

Así, al aludir al contexto económico-social del macrismo, el gobernador enfatizó: “Uno no sabía cuánto le iba a costar llenar el tanque de nafta la semana que viene, cuándo iba a venir el guadañazo. No tenías precio de referencia”. Y ahondó: “Había dos elementos: los aumentos permanente que  generaban pérdida de poder de compra, pero además la incertidumbre acerca de cuáles iba a ser tus gastos del mes que viene”. Ante eso, se preguntó: “¿Quién se va a ir tranquilo a descansar de vacaciones con un puchito que tiene, si no sabe si cuando vuelve va a tener un 25% de aumento de la factura de luz, como en el caso de la provincia?”
 


En ese pasaje, cuestionó la “medida insólita" de la ex gobernadora María Eugenia Vidal (principal artífice del triunfo de Montenegro en Mar del Plata) de haber dictado el incremento en la factura de luz para enero de 2020 un día después de perder las elecciones: "Habían terminado el gobierno, pero habían dejado la política", machacó Kicillof sobre la suba tarifaria finalmente desactivada por su gestión.

Para marcar contraste, señaló: “Hoy sabemos que en toda la provincia los peajes no van a subir” gracias a un “Estado que protege”.

“Se recuperó un papel del Estado, un Estado que se ocupa de que te puedas tomar vacaciones sin pensar que mientras tanto te está aumentando todo, te está bajando el sueldo o te viene el telegrama de despido, todas situaciones que se vivieron en Argentina”, enumeró Kicillof para cerrar recordando que en la provincia el pequeño productor estaba “sin crédito, sin demanda y con servicios en dólares”. Frente a eso, llamó a darle prioridad al incentivo de la actividad turística en centros como Mar del Plata. Esto último arrancó uno de los cautos aplausos del incómodo intendente macrista.