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El “defraudado” que resume la furia del Círculo Rojo

El CEO de Grupo América, que denunció aprietes del Presidente, rompió lanzas ideológicas y se acercó a Fernández cuando naufragó el plan Lavagna. La bronca por los gestos al Grupo Clarín.
El CEO de Grupo América, que denunció aprietes del Presidente, rompió lanzas ideológicas y se acercó a Fernández cuando naufragó el plan Lavagna. La bronca por los gestos al Grupo Clarín.
Por 19/09/2019 17:51

La denuncia de Daniel Vila contra Mauricio Macri sorprendió a todos, menos al Círculo Rojo. La espectacularidad del blanqueo por parte del CEO de Grupo América de un supuesto apriete presidencial para obligarlo a devolver espectro radioeléctrico es el capítulo final de una relación que nació como la de casi todos los empresarios con Cambiemos: apoyo y voto de confianza casi a ciegas luego de fuertes choques con el kirchnerismo.

 

Junto a Manzano, Vila visitó la Casa Rosada en 2018. Nunca se enderezó el vínculo. 

 

El caso de Vila ejemplificó y expuso públicamente, por ser un CEO de los medios de comunicación, la mutación entre aquel primer amor que terminó como la mayoría no quería. Cuentan en el entorno del empresario que el malestar con Macri se inició ya en 2017, un tiempo después del episodio del apriete que Vila reveló de local, dos años después, en el programa "Animales Sueltos".

El desencuentro tuvo que ver con el modelo económico general, que derivó en recesión casi en la totalidad del mandato macrista, y lo más importante: la política que Cambiemos implementó para su sector, el de los medios (Vila es dueño de América, radio La Red y un multimedios en Mendoza, entre otros activos).

"Yo soy uno de los que depositó su confianza en Macri", reconoció Vila este miércoles por la noche. "No me siento desilusionado por este gobierno", dijo el empresario y aclaró: "Me siento defraudado". "Cuando te defraudan es porque te quitaron algo que, por derecho, te correspondía", explicó.

No es distinto el caso de Vila al que golpeó a los industriales de la UIA: la sensación de que Macri no tenía una política planificada para esos rubros y, si la tenía, como sospechan en el entorno del CEO, apuntaba a la concentración casi exclusiva de los medios en pocas manos, algo que se consagró con la coronación del Grupo Clarín. “Con Macri se vieron muchas veces y en todas el Presidente le prometió que habría competencia, pero pasó lo contrario”, contó a Letra P uno de sus laderos, con el que trabaja codo a codo. Para América, el segundo holding en importancia detrás del de Héctor Magnetto, era vital que la disputa fuera equilibrada. En paralelo, el Gobierno encaró una posición diferente en el manejo de la pauta oficial, direccionada a redes sociales, Google y Facebook, lo que le sumó complicaciones al vínculo de los CEOs de medios con el Ejecutivo.

 

 

 

Los que conocen al mendocino aseguran que “nunca fue macrista”, pero apoyó y le dio crédito al gobierno de Cambiemos, como buena parte del establishment nacional. Lo propio hizo su socio, Claudio Belocopitt, quien, además, es dueño de la prepaga Swiss Medical. Belocopitt conocía al macrismo bastante más que Vila de los años en los que interactuó en el ámbito porteño, cuando Macri era jefe de Gobierno. El directivo de la prepaga empezó a desconfiar de Cambiemos casi en tándem con Vila cuando ambos vieron que el modelo económico no era sustentable. Hace unas semanas, Belocopitt casi que avisó sobre la crisis final del vínculo. Salió con furia inusitada en un hombre calmo a criticar las medidas con el cepo y los fondos de inversiones que tomó el entonces flamante ministro de Hacienda, Hernán Lacunza. Entre ambos ya venían hablando sobre los problemas económicos y cómo capear la crisis.

El primer hito público de la ruptura con Macri había sido la postal de Vila escuchando, en primera fila, la presentación del libro de Cristina Fernández en La Rural, un gesto fuerte en un CEO que se llevó bien con Néstor Kirchner y que, como la mayoría de sus pares, vivió años de disputa y poco trato con la ex presidenta.

 

Vila y Belocopitt, socios en América, críticos de Macri. 

 

La ruptura de Vila y Belocopitt con Macri no fue, sin embargo, una elección del post kirchnerismo como nuevo puerto en el que recalar. Con la mano de ambos, se creó el Grupo Roldán. En la parrilla de ese nombre, propiedad de Vila, y otras locaciones, empezaron a realizarse reuniones de empresarios deseosos de financiar una tercera vía política que saltara la grieta y posicionara a un candidato: comieron y charlaron de política, además de ellos dos, Sebastián Eskenazi (Petersen), Jorge Brito (Macro), Rodolfo Donofrio (presidente de River) y Marcelo Tinelli, entre otros. El primer nombre en el que pensaron fue el de Roberto Lavagna, entonces en Alternativa Federal. Intentaron sentarlo a comer asado en Roldán, pero el ex ministro pegó el faltazo.

Después de ese hecho, Vila recibió al ex ministro en su oficina personal. Almorzaron mano a mano. Se fue, el empresario, con la sensación de que el ego del economista dinamitaría no sólo sus posibilidades, sino las de ese espacio. Finalmente ocurrió eso y esos CEOs se dieron libertad de acción para apoyar a candidatos en las PASO. Pero el dia después de las primarias encontró a la mayoría de ellos enfrentados, por diferentes razones, con Cambiemos, revalorizando el vínculo con Alberto Fernández.

Vila tiene un nexo fluido histórico con Sergio Massa, de quien es amigo personal. Eso ayudó al acercamiento con el albertismo y con La Cámpora. "La ruptura es personal, con Macri", contaron los que lo conocen. De hecho, la relación con Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal sigue como el primer día.