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La CGT le pone el cuerpo a Alberto Fernández y cierra el triunvirato peronista

Hubo cumbre con el candidato a presidente, a quien le brindó un contundente respaldo. Con el sindicalismo y los gobernadores, sumado al kirchnerismo, el peronismo concreta su unidad más amplia.
Hubo cumbre con el candidato a presidente, a quien le brindó un contundente respaldo. Con el sindicalismo y los gobernadores, sumado al kirchnerismo, el peronismo concreta su unidad más amplia.
Por 16/07/2019 18:42

Un mes y medio después de lo previsto, Alberto Fernández concretó un encuentro con la CGT y consiguió la foto con la que se blanqueó el apoyo explícito de la inmensa mayoría de la dirigencia sindical a su candidatura presidencial.

Durante el almuerzo en la sede de UPCN concretado este martes, los gremios se llevaron el compromiso de que, si se impone en las elecciones, le devolverá el rango de ministerio a la cartera laboral y se implementarán políticas de recuperación del empleo, entre otras medidas. Mientras que Fernández contará con el acompañamiento de las estructuras sindicales para la campaña electoral.

La presencia masiva de los principales referentes gremiales en la reunión diluyó las versiones periodísticas sobre la supuesta neutralidad de la central obrera en las elecciones de octubre. Al contrario, la presencia de los dirigentes Héctor Daer y Carlos Acuña, ambos secretarios generales de la centra, y las del dueño de casa y dirigente estatal, Andrés Rodríguez, de José Luis Lingeri (Aguas), de Roberto Fernández (UTA), Omar Maturano (La Fraternidad), Gerardo Martínez (UOCRA) y Antonio Calo (UOM), entre otros, expresaron el interés de todas las corrientes internas de la central por sumarse al dispositivo electoral. Incluso estuvieron presentes Juan Carlos Schmid y Omar Viviani, que no forman parte de la actual conducción obrera.

La reunión también graficó el buen diálogo entre Fernández y la cúpula cegeteista. Hasta hoy, el candidato de Todos sólo se había mostrado públicamente con dirigentes de sectores sindicales opositores a la conducción de CGT, lo que provocó cierta molestia en la central mayoritaria.

 

 

El extenso encuentro en la sede del gremio de los estatales, entonces, operó como el acercamiento del candidato al último polo de poder del movimiento peronista con el que no se había reunido de manera formal. Antes de eso, gestó la cumbre con los gobernadores del PJ, los cuáles se fueron alineando con el candidato peronista desde el mismo día en que se confirmó su postulación presidencial.

Fernández, que llegó acompañado por Víctor Santa María, Fernando "Chino" Navarro y Santiago Cafiero, conversó por más de tres horas con prácticamente la totalidad de los miembros del Consejo Directivo de CGT y encontró coincidencias sobre la situación económica y escuchó las demandas del sector. Además de las penurias del mundo del trabajo, los popes sindicales le reclamaron a Fernández que asuma el protagonismo de una campaña que pidieron "dinamizar", pero también que si se llega a la presidencia, sea él la cabeza del próximo gobierno.

Detrás de ese planteo están los debates que atravesaron al movimiento sindical durante el último año. Buena parte de esa dirigencia era reactiva a acompañar una nueva postulación de Cristina Fernández de Kirchner y trabajó, hasta el 18 de mayo, fecha en que se anunció la postulación de Fernández, por una alternativa peronista que no fuera encabezada por la ex presidenta. Según la visión de entonces, la oferta electoral debía ser resuelta en una mesa de cuatro patas: el movimiento sindical, las autoridades parlamentarias, el sector que responde a Cristina y los gobernadores peronistas.

 

 

Tomando nota de esto, Fernández llegó acompañado por el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, que se sumó como uno más a la reunión.

La concurrencia de los secretarios generales de los gremios disipó cualquier duda sobre el respaldo de la central a la fórmula de los Fernández. Estuvieron presente todos los miembros de la cúpula de CGT, a excepción de los cuatro gremios barrionuevista que continúan respaldando la candidatura de Roberto Lavagna.

Los miembros de la CGT plantearon que las elecciones son una divisoria de aguas para el futuro del trabajo, ya que despunta como unos de los ejes centrales de la campaña oficialista la aplicación de la reforma laboral que hasta ahora no fue factible por la resistencia sindical y parlamentaria del peronismo.

En las antípodas de los movimientos oficiales, el candidato del peronismo habló de construir una salida a la crisis económica en la que necesariamente tiene que tener participación la CGT, desechó cualquier posibilidad de que se avance en una reforma laboral y, en cambio, adelantó medidas contracíclicas que pongan en marcha al sector productivo.

Fernández se comprometió a dar marcha a atrás con la creación de la Secretaría de Trabajo y devolverle el rango de ministerio. Más allá de las charlas telefónicas y conversaciones habituales con Daer, desde su postulación a presidente, el ex jefe de Gabinete de Néstor Kirchner visitó varias veces la sede de UPCN, donde conversó con Rodríguez la forma de abordar los cambios normativos que permitan volver a crear los ministerios de Trabajo y el de Salud.