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Manzur plantó la bandera de la unidad sobre una montaña de votos

Rozó el 50% y le sacó 30 puntos a Cambiemos en el sexto distrito del país. Sepultó a Alperovich pero ya trabaja por listas únicas para octubre. La foto de la discordia que molestó a CFK.
Por 10/06/2019 1:30

SAN MIGUEL (Enviada Especial) Alineado definitivamente con la fórmula Fernández-Fernández, el tucumano Juan Manzur le dio al peronismo una nueva y aplastante victoria que refuerza el mensaje de unidad, llama a construir la victoria de cara a las elecciones de octubre y le propicia otro duro golpe a la Casa Rosada en la antesala del cierre de las listas nacionales. En la provincia, el gobernador consiguió la reelección y terminó de consolidar su liderazgo frente a su antecesor, José Alperovich, que terminó cuarto, con resultado inesperado. 

“Le mando un abrazo grande a la fórmula nacional Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner", dijo Manzur en el búnker que el oficialismo montó en la Casa de Gobierno, cuando ya su triunfo era irreversible. Pocos minutos después, el tucumano recibía el saludo del candidato presidencial del peronismo, que ya había dado muestras de su favoritismo en la interna peronista. 

 

 

LA FOTO DE LA DISCORDIA. El precandidato a presidente tenía previsto viajar a Tucumán para celebrar el triunfo de Manzur, a quien conoce desde sus tiempos en el Grupo Calafate, cuando el tucumano trabajaba en La Matanza junto a Alberto Balestrini. Sin embargo, Fernández decidió suspender la visita.

Según pudo saber Letra P, la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner no vio con buenos ojos el apoyo que Fernández le dio a Manzur a pocos días de la elección, cuando lo recibió en el Sanatorio Otamendi, donde estaba internado. La foto conjunta, que el gobernador repitió varias veces en sus redes sociales los días siguientes para mostrar el respaldo del compañero de fórmula de Cristina, generó un cortocircuito entre Alperovich y la ex presidenta, que había decidido mantenerse al margen de la interna peronista.

Tras la foto, Cristina recibió un llamado de Beatriz Rojkés de Alperovich, esposa del ex gobernador, que le preguntó si avalaba el apoyo de Fernández. Rojkés y Cristina tienen una relación de amistad muy cercana, muy diferente al vínculo que la ex presidenta tiene con Alperovich. “Habíamos quedado en que Cristina se mantenía neutral”, había protestado el ex gobernador. Rojkés le respondió que la ex presidenta se había desentendido de la acción de Fernández. “Cristina no sabía que lo iba a recibir”, la excusó. Para evitar chispazos con Cristina, el candidato presidencial decidió dar de baja el viaje a Tucumán y esperar a que la elección por sí sola acomodara los liderazgos. 

A la hora que se definía la elección en Tucumán, Fernández estaba en el estudio de C5N, haciendo un nuevo llamado a la unidad peronista, dedicado en particular a Sergio Massa. “Donde el peronismo se une, la diferencia es enorme”, decía el candidato presidencial. Sumados, en Tucumán, Manzur y Alperovich consiguieron más del 60% de los votos. En 2015, el gobernador había obtenido el 53,68% de los votos frente al 41,51% del radical José Cano

 

 

LAS CLAVES DEL TRIUNFO. En el entorno del gobernador reconocen que Manzur arrancó la campaña “desde abajo”, ya que cuando Alperovich anunció su candidatura produjo “un golpe de efecto” que lo posicionó mejor en los sondeos. Manzur comenzó a trabajar primero sobre el territorio y fue consiguiendo el apoyo de la mayoría de los intendentes del peronismo, que se plegaron rápidamente al operativo reelección. Alperovich, por su parte, se aferró al discurso de la renovación y prometió hacer “una elección histórica, sin aparato político”, apelando al recuerdo de su gestión –y en particular, a la proliferación de obras en los tiempos de bonanza económica nacional- para derrotar al oficialismo. 

En paralelo, Manzur empezó a virar en su discurso hacia Cristina. Aunque formaba parte del grupo de gobernadores nucleados en Alternativa Federal, en el acto que organizó en su provincia por el 17 de octubre llamó a trabajar por la unidad peronista, con el kirchnerismo incluido. El mandatario dio otro paso en su acercamiento a la ex presidenta cuando pegó el faltazo a la cumbre que Alternativa Federal organizó en febrero en Mar del Plata y terminó de consolidarlo el 18 de mayo, cuando Cristina anunció que Fernández encabezaría la boleta presidencial.  

 

 

Además del empujón final que le dio su reencuadramiento kirchnerista, para lograr su reelección, el gobernador contó con la ayuda extra de la fragmentación de la oposición no peronista, que se dividió entre la senadora Silvia Elías de Pérez, Ricardo Bussi y el radical Ariel García. En ese contexto, los sondeos previos empezaron a marcar una tendencia favorable al gobernador, que se vio consolidada ya con el número final, aunque por una diferencia mucho mayor a la prevista por todos los sectores. En el entorno de Alperovich, en cambio, se mostraron sorprendidos por el número final, muy distinto al que vaticinaban y al que le daban sus encuestas. 

El resultado de Elías de Pérez, que terminó segunda, en parte gracias al soporte que le dio en San Miguel de Tucumán el intendente Germán Alfaro, volvió a marcar el desplome de Cambiemos, esta vez en el sexto distrito electoral del país. En 2015, el radicalismo había obtenido el 41,51% de los votos con Cano como candidato. En 2017, el mismo Cano encabezó la lista de diputados nacionales de Cambiemos y consiguió el 32,56% de los votos, seguido por Bussi, que cosechó el 15,8%. Con la imagen de Mauricio Macri cayendo en picada, con una intención de voto que ronda el 15% en la provincia, el caudal de votos de Elías de Pérez se quedó en apenas el 20%, según mostraban los números con el 82% del escrutinio avanzado. 

 

 

¿UNIDAD EN LAS LISTAS NACIONALES? El margen abultado de triunfo no solo le dio a Manzur la reelección sino que lo terminó de consolidar como jefe del peronismo tucumano, a la luz de la estrepitosa derrota que sufrió su antecesor, Alperovich. La diferencia entre las dos fórmulas, ya con casi la totalidad de las mesas escrutadas, era de 38 puntos. 

En la previa, Manzur y Alperovich tenían claro que luego de la elección local surgiría una nueva batalla, en este caso por los lugares que cada uno podría conseguir en las listas de diputados nacionales por Tucumán, que irá colgada de la fórmula Fernández-Fernández. Si bien la contundencia del resultado no dejó lugar a dudas de que el gobernador se llevará la mayor parte, algunos referentes del peronismo tucumano no descartan que en pocas horas se pueda lograr un acuerdo entre ambos sectores para armar una lista de unidad. 

En la intimidad, Alperovich sostenía ya antes de la elección que la fórmula presidencial podía llegar a mediar en la interna, con el objetivo de conseguir la mayor cantidad posible sobre las cinco bancas que se renuevan en diciembre. En el sector que lidera Manzur no lo descartan. “Es probable que se pueda negociar una lista de unidad”, dijo a Letra P un dirigente cercano al gobernador, mientras esperaba los resultados finales aunque la diferencia estrepitosa podría modificar el escenario.   

Desde este lunes, quedarán once días de negociación hasta el cierre de listas nacionales, en los que el binomio Fernández-Fernández intentará que los dos referentes lleguen a un acuerdo para que el triunfo en octubre sea aún más contundente.

Manzur plantó la bandera de la unidad sobre una montaña de votos

Rozó el 50% y le sacó 30 puntos a Cambiemos en el sexto distrito del país. Sepultó a Alperovich pero ya trabaja por listas únicas para octubre. La foto de la discordia que molestó a CFK.

SAN MIGUEL (Enviada Especial) Alineado definitivamente con la fórmula Fernández-Fernández, el tucumano Juan Manzur le dio al peronismo una nueva y aplastante victoria que refuerza el mensaje de unidad, llama a construir la victoria de cara a las elecciones de octubre y le propicia otro duro golpe a la Casa Rosada en la antesala del cierre de las listas nacionales. En la provincia, el gobernador consiguió la reelección y terminó de consolidar su liderazgo frente a su antecesor, José Alperovich, que terminó cuarto, con resultado inesperado. 

“Le mando un abrazo grande a la fórmula nacional Alberto Fernández-Cristina Fernández de Kirchner", dijo Manzur en el búnker que el oficialismo montó en la Casa de Gobierno, cuando ya su triunfo era irreversible. Pocos minutos después, el tucumano recibía el saludo del candidato presidencial del peronismo, que ya había dado muestras de su favoritismo en la interna peronista. 

 

 

LA FOTO DE LA DISCORDIA. El precandidato a presidente tenía previsto viajar a Tucumán para celebrar el triunfo de Manzur, a quien conoce desde sus tiempos en el Grupo Calafate, cuando el tucumano trabajaba en La Matanza junto a Alberto Balestrini. Sin embargo, Fernández decidió suspender la visita.

Según pudo saber Letra P, la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner no vio con buenos ojos el apoyo que Fernández le dio a Manzur a pocos días de la elección, cuando lo recibió en el Sanatorio Otamendi, donde estaba internado. La foto conjunta, que el gobernador repitió varias veces en sus redes sociales los días siguientes para mostrar el respaldo del compañero de fórmula de Cristina, generó un cortocircuito entre Alperovich y la ex presidenta, que había decidido mantenerse al margen de la interna peronista.

Tras la foto, Cristina recibió un llamado de Beatriz Rojkés de Alperovich, esposa del ex gobernador, que le preguntó si avalaba el apoyo de Fernández. Rojkés y Cristina tienen una relación de amistad muy cercana, muy diferente al vínculo que la ex presidenta tiene con Alperovich. “Habíamos quedado en que Cristina se mantenía neutral”, había protestado el ex gobernador. Rojkés le respondió que la ex presidenta se había desentendido de la acción de Fernández. “Cristina no sabía que lo iba a recibir”, la excusó. Para evitar chispazos con Cristina, el candidato presidencial decidió dar de baja el viaje a Tucumán y esperar a que la elección por sí sola acomodara los liderazgos. 

A la hora que se definía la elección en Tucumán, Fernández estaba en el estudio de C5N, haciendo un nuevo llamado a la unidad peronista, dedicado en particular a Sergio Massa. “Donde el peronismo se une, la diferencia es enorme”, decía el candidato presidencial. Sumados, en Tucumán, Manzur y Alperovich consiguieron más del 60% de los votos. En 2015, el gobernador había obtenido el 53,68% de los votos frente al 41,51% del radical José Cano

 

 

LAS CLAVES DEL TRIUNFO. En el entorno del gobernador reconocen que Manzur arrancó la campaña “desde abajo”, ya que cuando Alperovich anunció su candidatura produjo “un golpe de efecto” que lo posicionó mejor en los sondeos. Manzur comenzó a trabajar primero sobre el territorio y fue consiguiendo el apoyo de la mayoría de los intendentes del peronismo, que se plegaron rápidamente al operativo reelección. Alperovich, por su parte, se aferró al discurso de la renovación y prometió hacer “una elección histórica, sin aparato político”, apelando al recuerdo de su gestión –y en particular, a la proliferación de obras en los tiempos de bonanza económica nacional- para derrotar al oficialismo. 

En paralelo, Manzur empezó a virar en su discurso hacia Cristina. Aunque formaba parte del grupo de gobernadores nucleados en Alternativa Federal, en el acto que organizó en su provincia por el 17 de octubre llamó a trabajar por la unidad peronista, con el kirchnerismo incluido. El mandatario dio otro paso en su acercamiento a la ex presidenta cuando pegó el faltazo a la cumbre que Alternativa Federal organizó en febrero en Mar del Plata y terminó de consolidarlo el 18 de mayo, cuando Cristina anunció que Fernández encabezaría la boleta presidencial.  

 

 

Además del empujón final que le dio su reencuadramiento kirchnerista, para lograr su reelección, el gobernador contó con la ayuda extra de la fragmentación de la oposición no peronista, que se dividió entre la senadora Silvia Elías de Pérez, Ricardo Bussi y el radical Ariel García. En ese contexto, los sondeos previos empezaron a marcar una tendencia favorable al gobernador, que se vio consolidada ya con el número final, aunque por una diferencia mucho mayor a la prevista por todos los sectores. En el entorno de Alperovich, en cambio, se mostraron sorprendidos por el número final, muy distinto al que vaticinaban y al que le daban sus encuestas. 

El resultado de Elías de Pérez, que terminó segunda, en parte gracias al soporte que le dio en San Miguel de Tucumán el intendente Germán Alfaro, volvió a marcar el desplome de Cambiemos, esta vez en el sexto distrito electoral del país. En 2015, el radicalismo había obtenido el 41,51% de los votos con Cano como candidato. En 2017, el mismo Cano encabezó la lista de diputados nacionales de Cambiemos y consiguió el 32,56% de los votos, seguido por Bussi, que cosechó el 15,8%. Con la imagen de Mauricio Macri cayendo en picada, con una intención de voto que ronda el 15% en la provincia, el caudal de votos de Elías de Pérez se quedó en apenas el 20%, según mostraban los números con el 82% del escrutinio avanzado. 

 

 

¿UNIDAD EN LAS LISTAS NACIONALES? El margen abultado de triunfo no solo le dio a Manzur la reelección sino que lo terminó de consolidar como jefe del peronismo tucumano, a la luz de la estrepitosa derrota que sufrió su antecesor, Alperovich. La diferencia entre las dos fórmulas, ya con casi la totalidad de las mesas escrutadas, era de 38 puntos. 

En la previa, Manzur y Alperovich tenían claro que luego de la elección local surgiría una nueva batalla, en este caso por los lugares que cada uno podría conseguir en las listas de diputados nacionales por Tucumán, que irá colgada de la fórmula Fernández-Fernández. Si bien la contundencia del resultado no dejó lugar a dudas de que el gobernador se llevará la mayor parte, algunos referentes del peronismo tucumano no descartan que en pocas horas se pueda lograr un acuerdo entre ambos sectores para armar una lista de unidad. 

En la intimidad, Alperovich sostenía ya antes de la elección que la fórmula presidencial podía llegar a mediar en la interna, con el objetivo de conseguir la mayor cantidad posible sobre las cinco bancas que se renuevan en diciembre. En el sector que lidera Manzur no lo descartan. “Es probable que se pueda negociar una lista de unidad”, dijo a Letra P un dirigente cercano al gobernador, mientras esperaba los resultados finales aunque la diferencia estrepitosa podría modificar el escenario.   

Desde este lunes, quedarán once días de negociación hasta el cierre de listas nacionales, en los que el binomio Fernández-Fernández intentará que los dos referentes lleguen a un acuerdo para que el triunfo en octubre sea aún más contundente.