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Grabois puso en palabras lo que los CEOs piensan de Mercado Libre

Con épica desbordada, el dirigente social criticó a Galperín con el mismo argumento que usan los industriales, constructores y chacareros que pagan salarios. Expuesto el crecimiento vía impuestos.
Con épica desbordada, el dirigente social criticó a Galperín con el mismo argumento que usan los industriales, constructores y chacareros que pagan salarios. Expuesto el crecimiento vía impuestos.
Por 06/05/2019 17:26

Juan Grabois es un reconocido dirigente social, de vínculo fluido con la Iglesia. También es una figura tangencial en la política de la toma de decisiones y la estrategia. Pero en las últimas horas trazó una caracterización de una mega empresa que le costó la demonización pública, más por las maneras que por la sustancia de lo expuesto. “Mercado Libre es contrabando, evasión, especulación financiera, abuso al consumidor y competencia desleal. Su 'éxito' es la destrucción de miles de puestos de trabajo. (Mauricio) Macri los hizo multimillonarios a costa tuya”, escribió el fin de semana en su cuenta de Twitter. La descripción, burda, imprudente y hasta -en muchas partes- falsa, esconde un punto que excede su propio pensamiento: el cuestionamiento a los favores impositivos que hicieron crecer y reproducirse a la firma de Marcos Galperín es coincidente con la lectura que hacen de la compañía los sectores industriales, de la construcción y hasta del agro nacional.

 

 

La postura de Grabois, casi un exabrupto que fue cruzado por personajes que van desde Gustavo Grobocopatel hasta el ex ministro Alfonso Prat Gay y el diputado Federico Pinedo, refleja el malestar que los CEOs que pagan salarios le transmiten al gobierno de Cambiemos cada vez que hay una oportunidad. ¿Qué dicen? Que Mercado Libre paga, de manera irregular, muchos menos impuestos (IVA, IIBB y tributos al trabajo) que el resto de los empleadores, mientras ellos cargan -además- con plantillas de empleados bastante más importante que la firma de Galperín, un gigante que es caso mundial de éxito y que ya vale en la Bolsa 28.500 millones de dólares, superando a hasta la propia Techint y a la petrolera YPF.

 

 

En los años del kirchnerismo y antes de la crisis del cepo cambiario de 2011 se promulgó la ley que le permite a las empresas que producen software en el país, y exportan, pagar menos impuestos. Débora Giorgi era la ministra de Industria K que vendió el beneficio, que alcanzó a pymes y transformó en gigantes a otros jugadores, como la Globant de Martín Migoya. Pero hay diferencias: Globant sí exporta producto nacional, mientras que Mercado Libre es una plataforma de venta online que poco tiene que ver con ese mercado. Sin embargo, Galperín paga 14% de IVA, cero de Ingresos Brutos y 60% del total de tributos al trabajo.

 

 

“Se equivocó en la manera, se cebó, pero es cierto lo que dice”, dijo a Letra P un industrial de la UIA, que carga en su espalda el pago de mil sueldos de empleados en plantas en el interior y el Gran Buenos Aires. Este diagnóstico lo comparten algunos referentes de la Mesa de Enlace, una visión negativa que se incrementó con la crisis.

“La culpa, de todos modos, no es de Galperín”, apuntó un hombre de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), que recordó que, primero el kirchnerismo y luego Cambiemos, vía el ex ministro de la Producción, Francisco “Pancho” Cabrera, dejaron que el gigante crezca con un subsidio que ningún sector de la producción goza.

De hecho, cuando Alberto Abad encabezó la AFIP en el gobierno macrista intentó, por diferentes medios, cobrarle a Galperín por derechos de exportación, pero fue frenado por esferas superiores. Nadie discute en el establishment que Mercado Libre es un gigante en crecimiento y valorable desde lo empresario. Pero la pica existe: en el Gobierno y el entorno de Galperín califican a los CEOs históricos como prebendarios y contrastan los modelos diciendo que no se puede hacer negocios solo a costillas del Estado. Del otro lado, los industriales responden que Mercado Libre no emplea en volumen y que no hace aportes sustanciales al PBI nacional.

 

 

“Lástima que sea trágico, debería ser simplemente cómico”, respondió  Galperín al tuit de Grabois, sin mencionarlo. La mayoría de los detractores del gesto ampuloso, en tanto, lo criticaron por defender al kirchnerismo y no comprender de lo que se habla. En este caso, todos tenían razón, más allá de las maneras.

Grabois puso en palabras lo que los CEOs piensan de Mercado Libre

Con épica desbordada, el dirigente social criticó a Galperín con el mismo argumento que usan los industriales, constructores y chacareros que pagan salarios. Expuesto el crecimiento vía impuestos.

Juan Grabois es un reconocido dirigente social, de vínculo fluido con la Iglesia. También es una figura tangencial en la política de la toma de decisiones y la estrategia. Pero en las últimas horas trazó una caracterización de una mega empresa que le costó la demonización pública, más por las maneras que por la sustancia de lo expuesto. “Mercado Libre es contrabando, evasión, especulación financiera, abuso al consumidor y competencia desleal. Su 'éxito' es la destrucción de miles de puestos de trabajo. (Mauricio) Macri los hizo multimillonarios a costa tuya”, escribió el fin de semana en su cuenta de Twitter. La descripción, burda, imprudente y hasta -en muchas partes- falsa, esconde un punto que excede su propio pensamiento: el cuestionamiento a los favores impositivos que hicieron crecer y reproducirse a la firma de Marcos Galperín es coincidente con la lectura que hacen de la compañía los sectores industriales, de la construcción y hasta del agro nacional.

 

 

La postura de Grabois, casi un exabrupto que fue cruzado por personajes que van desde Gustavo Grobocopatel hasta el ex ministro Alfonso Prat Gay y el diputado Federico Pinedo, refleja el malestar que los CEOs que pagan salarios le transmiten al gobierno de Cambiemos cada vez que hay una oportunidad. ¿Qué dicen? Que Mercado Libre paga, de manera irregular, muchos menos impuestos (IVA, IIBB y tributos al trabajo) que el resto de los empleadores, mientras ellos cargan -además- con plantillas de empleados bastante más importante que la firma de Galperín, un gigante que es caso mundial de éxito y que ya vale en la Bolsa 28.500 millones de dólares, superando a hasta la propia Techint y a la petrolera YPF.

 

 

En los años del kirchnerismo y antes de la crisis del cepo cambiario de 2011 se promulgó la ley que le permite a las empresas que producen software en el país, y exportan, pagar menos impuestos. Débora Giorgi era la ministra de Industria K que vendió el beneficio, que alcanzó a pymes y transformó en gigantes a otros jugadores, como la Globant de Martín Migoya. Pero hay diferencias: Globant sí exporta producto nacional, mientras que Mercado Libre es una plataforma de venta online que poco tiene que ver con ese mercado. Sin embargo, Galperín paga 14% de IVA, cero de Ingresos Brutos y 60% del total de tributos al trabajo.

 

 

“Se equivocó en la manera, se cebó, pero es cierto lo que dice”, dijo a Letra P un industrial de la UIA, que carga en su espalda el pago de mil sueldos de empleados en plantas en el interior y el Gran Buenos Aires. Este diagnóstico lo comparten algunos referentes de la Mesa de Enlace, una visión negativa que se incrementó con la crisis.

“La culpa, de todos modos, no es de Galperín”, apuntó un hombre de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), que recordó que, primero el kirchnerismo y luego Cambiemos, vía el ex ministro de la Producción, Francisco “Pancho” Cabrera, dejaron que el gigante crezca con un subsidio que ningún sector de la producción goza.

De hecho, cuando Alberto Abad encabezó la AFIP en el gobierno macrista intentó, por diferentes medios, cobrarle a Galperín por derechos de exportación, pero fue frenado por esferas superiores. Nadie discute en el establishment que Mercado Libre es un gigante en crecimiento y valorable desde lo empresario. Pero la pica existe: en el Gobierno y el entorno de Galperín califican a los CEOs históricos como prebendarios y contrastan los modelos diciendo que no se puede hacer negocios solo a costillas del Estado. Del otro lado, los industriales responden que Mercado Libre no emplea en volumen y que no hace aportes sustanciales al PBI nacional.

 

 

“Lástima que sea trágico, debería ser simplemente cómico”, respondió  Galperín al tuit de Grabois, sin mencionarlo. La mayoría de los detractores del gesto ampuloso, en tanto, lo criticaron por defender al kirchnerismo y no comprender de lo que se habla. En este caso, todos tenían razón, más allá de las maneras.